Revista EL COLECTIVO

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jueves, 19 de mayo de 2011

MARIA SALEME DE BURNICHON

DEVELADORA DE SILENCIOS, OBRERA DE LA PALABRA



Por Osvaldo Quintana

Maestra de maestras, con todo el peso histórico que tiene la palabra, María Saleme de Burnichón, simplemente María para quienes tuvimos la suerte de conocerla, supo ser una de las más grandes pedagogas de América Latina. Su cuerpo pequeño, la mirada clara y el andar sereno acompañaron los vaivenes históricos de nuestro país. Su rostro surcado por mil caminos supo de exilios, persecuciones y muerte. Fue, entre tantas otras cosas: maestra rural, docente universitaria, alfabetizadora, y militante por los derechos humanos pero, por sobre todo, seguirá siendo ejemplo de lucha y compromiso ante tantos intelectuales claudicantes y un espacio de claridad frente a tantos ilusionistas de la palabra.

“¡Qué lejos está la realidad, de lo que se mueve, de lo que cambia, el saber que se sistematiza como saber que debe ser sabido!”

Aquel recuerdo de su infancia la acompañaría por siempre. María –la “negrita”- hija de padres inmigrantes y la menor de siete hermanos, había nacido un 15 de Septiembre de 1919 en San Miguel de Tucumán. Su infancia transcurriría en una casa grande con mucho personal de servicio, ubicada por la zona de Marcos Paz, cercana a Yerbabuena y al Aconquija. Provenía de una familia acomodada aunque, ya por entonces, venida a menos. Con la temprana muerte de sus padres el lugar se transformó de golpe “en una casa de hermanos” y Manuela, una de las criadas, pasó a convertirse en su “nana”, alguien que ejercería una temprana influencia en ella y marcaría su camino posterior. “Era una muchacha fuerte, negra como yo, que me calzaba de un brazo y me llevaba como pájaro”, solía contar María y su recuerdo se trasladaba hacia aquellos años en los que compartía la primera escuela con sus vecinos, los hijos de quinteros y jardineros, la gente trabajadora, con la cercanía de los cerros de fondo, respirando el aire denso de la selva.
Tucumán ya era, por entonces, una provincia empobrecida, bastante cerrada y con diferencias sociales muy pronunciadas. La temprana relación con distintos sectores sociales iba a abrirle marcas profundas. “Conocí el trasfondo de la sociedad”, comentaba con voz suave y ese acento norteño que conservaría a pesar de los años. Tiempo después, iniciando la Universidad para estudiar Pedagogía y Filosofía, tendría su primera experiencia ´en terreno¨ alfabetizando mujeres de una Fábrica de Fósforos. “Descubrí que, sin saber leer y escribir, ellas sabían muchas cosas”.Así, tempranamente, María comprendió que su lugar estaba con gente que, como Manuela, era analfabeta pero atesoraba otros saberes tanto o más importantes.

“Hay crisis mundial, crisis de la ciencia, crisis de la economía, del arte, de la educación, pero fíjense que todas en el fondo tienen una misma madre: el manejo del mundo…y para manejar el mundo no necesitas educar. Hay gente ambiciosa, devota del dinero y del consumo, avasallante de espacios propios y ajenos que nos están hablando de la educación a la vez que están terminando con la educación”.

María del Carmen Castells es profesora de la Facultad de Ciencias de la Educación de Paraná. Entró a trabajar en 1983, plena “apertura democrática”. “Me presenté a un concurso y fui la única recomendada entre 14 personas para que las nuevas autoridades pusieran un profesor titular en mi materia, Didáctica I. Ahí conocí a María”.
Muchos todavía recuerdan su cuerpo pequeño con el cabello blanco recogido y su ruana, transitando los pasillos de la facultad. En el sector lindante al desaparecido bar “Los Alpes”, su andar silencioso contrastaba con el griterío de los estudiantes y el sonido de la calle. El aula, identificada con la “C”, estaba muy cerca de la biblioteca, donde actualmente se encuentra la fotocopiadora del Centro de estudiantes. Con mirada paciente y serena ella permaneció parada al frente. Hasta que por fin se hizo un silencio.
“Si algo puedo recordar de María es su forma de hablar y sus silencios – continúa Castells - La palabra de ella era una palabra abierta, que daba para seguir pensando”.

“Creo que hay que recuperar el parentesco con la palabra. ¿Que nos pasa que hemos distorsionado la relación del pensamiento con la palabra? Yo no se, cuando converso con la gente, si lo que me están diciendo es lo que están pensando. Por eso hablo de recuperar la palabra. La palabra tiene una carga conceptual y una significativa tan grande que si no le recuperas esas dos cargas, entra en confusión tu pensamiento porque la palabra vuelve de rebote. Cuando te estoy hablando a vos, pero en realidad me estoy hablando, creo que lo que te estos diciendo es una cosa que estoy tratando de volver a organizar dentro mío”.


Cuando en 1948 el peronismo decide la cesantía de 900 profesores en todo el país, Maria estudiaba en la Universidad de Tucumán, militaba en el Centro de Estudiantes y era delegada de la FUA. El apoyo a las medidas de fuerza le costó su separación de la Universidad durante cinco años. Tiempo después, mientras el presidente Perón llegaba a su segunda presidencia incorporando a la mujer a la ciudadanía, paradójicamente, Saleme ya por entonces profesora, era cesanteada al negarse a llevar el luto por la muerte de Eva Perón que el gobierno había declarado como obligatorio. Al tiempo decide partir hacia Buenos Aires.

Silvia Aprile, profesora en Ciencias de la Educación, había conocido a Saleme a fines de los 80. “Lo que más me llamaba la atención era la serenidad que transmitía. Nosotros vivíamos a mil por hora, acosados por las presiones y vos la veías tranquila, capaz de hacer tantas cosas. Y para todos tenía tiempo. A todos les daba la misma importancia”.
En verdad, el vínculo de María Saleme con la Facultad de Ciencias de la Educación de Paraná era anterior a 1986. Varios años atrás, Ramón Caropresi, por entonces rector, la había convocado para la misma materia. Con la irrupción de una nueva dictadura, esta vez encabezada por Juan Carlos Onganía, ambos habían sufrido idéntica suerte.
En su experiencia de varios años en Paraná, Saleme tuvo diferentes inserciones. Desde su materia en la Facultad aportó a la formación de los docentes en momentos que el área Didáctica se estaba reestructurando. Fue directora de diversos proyectos de investigación. Fuera del ámbito universitario, trabajó con gente de educación de adultos, escuelas periféricas, estuvo asesorando al Consejo de Educación y colaboró con gente del gremio docente.

“Estoy harta de que en la Universidad nos amparemos en la autoridad. El discurso nuestro es anti autoritario, pero pensamos que si no decimos lo que dice fulano, sultano o mengano, popes de la literatura específica universal, no estamos seguros de estar diciendo algo que valga. Ellos, para decir lo que dicen con autoridad estoy segura que se han dado muchas veces de narices, han errado muchas veces. ¿Por qué no nosotros? Por eso digo: piensen, piensen, vayan errando hasta que encuentren el camino”

Tras su paso por Buenos Aires, Saleme elige Córdoba para quedarse definitivamente aunque su estadía tendrá muchas idas y vueltas debido a los vaivenes políticos. Las dictaduras y algunos gobiernos “democráticos” la obligaran a abandonar la universidad y su país.
En 1966, tras haber sido cesanteada por la dictadura de turno, Maria parte a México en donde realiza una experiencia en la Universidad Veracruzana. Reincorporada en 1973, alternará sus horas trabajando en Córdoba con estudiantes universitarios y alfabetizando campesinos aborígenes en el norte del país dentro del proyecto Crear.


“Ni bien la vi me pareció un ser muy especial”- recuerda hoy la profesora Victoria Baraldi –No era alguien que pasara inadvertido. Ella reunía modestia con inteligencia. Tenía una postura erguida, muy elegante. Sí, transmitía mucha serenidad- concuerda - aunque era muy contundente cuando tenía que juzgar algo”.
Victoria pone como ejemplo un congreso sobre Currículum Universitario organizado por la Facultad en plena época menemista. “Había mucha gente, estaban todos los paneles, muchas ponencias y que se yo. En determinado momento ella tomó el micrófono y dijo: `Gente, están privatizando las universidades. Si no salimos a luchar, todas estas historias no van a poder seguir siendo contadas´. Cuando tenía que decir algo, lo decía”.
María había sido directora del primer trabajo de investigación de Baraldi llamado “El lugar de la didáctica en la formación docente” cuyo prologo fuera incluido tiempo después en el libro “Decires”, una compilación de escritos y reportajes de la profesora Saleme. “Cuando uno se atascaba, tenía la palabra justa para permitirte avanzar. Y cuando quedabas conforme también tenía la palabra justa para desestabilizarte y volver a hacerte pensar todo nuevamente.”

La discriminación en la escuela aparece con otros ropajes: el buen alumno, el malo; el obediente, el díscolo o insoportable; el que pasa y el que queda o se va. Toda una política de descarte y exclusión. Se va fortaleciendo la conciencia discriminatoria, hasta concluir, el discriminado discriminándose a si mismo: `Soy una burra, por eso dejé la escuela´, `no sabemos, es el destino del pobre´”.

Aquel 24 de Marzo había amanecido lluvioso y frío. A las 12,30 AM efectivos militares que dijeron pertenecer al Ejército invadieron su casa en Villa Rivera Indarte, saqueándola y secuestrando a toda la familia. Su esposo, titiritero y conocido editor de libros fue llevado junto a su hijo menor al Campo de la Rivera. María, junto a una de sus hijas, su nuera y dos nietos fueron llevados encapuchados y luego tirados en un campo cercano. Su hijo apareció semidesnudo luego de pasar por La Perla, en una ruta cercana a Carlos Paz. Su esposo, asesinado de siete balazos en la garganta, fue “hallado” en un aljibe de Mendiolaza. Con su casa destruida y la familia dispersa por Argentina, Maria “opta” por no salir del país. Se traslada a Buenos Aires donde realiza trabajos de empleada doméstica y cuidado de ancianos para poder mantenerse, al tiempo que ingresa al Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos donde militará hasta la vuelta “democrática”: “Me quedé porque mis hijos me necesitaban- explicará tiempo después- , también porque no era la única afectada”.


En 1989 Maris Chiapino estaba en el Consejo General de Educación de Paraná como Directora de Enseñanza de Adultos y María Saleme llegaba a trabajar con la conducción del Consejo.
“En ese lugar donde muchas veces me sentía un bicho raro, María para mí fue un remanso, un respaldo que a veces no encontraba en otros. Compartíamos una buena sintonía porque podíamos hablar de cuestiones fundamentales que tenían que ver con la concepción del mundo que queríamos. Ella era una mujer que creía y respetaba profundamente al otro”.
“En lo que la conocí, me atrevería a decir que nunca quiso sacar a nadie de ningún lugar”- define Aprile- Ella quería que cada uno pensara su realidad y su situación. No era para nada paternalista”.
En un espacio como la Universidad, un lugar tan permeable al exceso de palabras, Saleme fue partidaria de las prácticas de vida antes que de los discursos. Su vida misma fue un testimonio. En un tiempo donde las palabras se daban vuelta o se vaciaban para ser utilizadas con otros fines, Maria siempre defendió la necesidad de una palabra clara.


“¿Como enseña esto un docente en su tarea cotidiana? Si un peón de ajedrez no sabe que puede neutralizar al rey, no lo jaquea (…) No enseña más que lo que le enseñaron y tal como lo aprendió. No toca la raíz problemática de su campo (…) ¿Cómo puede ser formador de formadores si no tiene autonomía, si su relación con el poder es ambigua; si sabe solamente lo sabido; si su acercamiento al conocimiento consiste en reproducir; si enseñar consiste en puerilizar el conocimiento?”


En 1988 la profesora Saleme es elegida por unanimidad Decana de de Filosofía y Humanidades de Córdoba, ejerciendo el cargo hasta 1990. Luego pasará a dirigir el Centro de Investigaciones de la Facultad hasta su jubilación. Esto no impedirá que continúe recorriendo el país para encontrarse con los maestros. Memoriosa y desconfiada de quienes se amparaban tras “esa palabrita tan manoseada llamada democracia” ella solía decir con dolorosa lucidez “falta una generación, ¿Quién va a hacer las cosas?”

“¿Cómo era María alejada de las aulas? Silvia sonríe. Los recuerdos están frescos todavía – Tenía muy buen humor, era de reírse mucho”. Rememora un encuentro realizado en una de las escuelas rurales, no recuerda si Alberdi o Almafuerte: “ella junto con quien fuera director de Primaria, Carlos Caraballo, hacían cosas de chicos que nos dejaban asombrados: se subían a los árboles, sacaban naranjas. Vos los hubieras visto, se divertían como criaturas. También le gustaba tomarse unos buenos vinos, charlar hasta altas horas, siempre estaba rodeada de gente. En una oportunidad nos vinimos caminando hasta su hotel y pasamos por un barcito. Allí charlamos de cosas personales de la historia del país, de su familia, de sus hijos. Con su hija tenía una linda relación. Decía: ´si algún día van a Córdoba quiero que conozcan lo que está haciendo´. . La chica seguía sus pasos, enseñaba en escuelas marginales. Y María la acompañaba mucho”.
“Tenía mucha ternura, pero a su manera – rememora Castells – No se congraciaba con la gente. En esa aparente rudeza planteaba, en realidad, una gran confianza en el otro. Recuerdo una vez que llamó diciéndome que no podría llegar a Paraná porque se le estaba muriendo la “nana” y ella estuvo a su lado hasta el final. La mujer vivía pobremente y en formas de cuidado mínimos. Y Cuando volvió, le pregunté y contestó con tristeza: “murió como un pobre”.
Otra característica de María era su ética, sus valores muy arraigados. En los últimos años que llegaba a Paraná, como ya tenía dedicación exclusiva en la Universidad de Córdoba, ella no aceptaba cobrar un sueldo por su trabajo allí. Lo consideraba una carga pública. “Yo misma la he visto devolver cheques” – cuenta Castells.
“No era como aquellos intelectuales que lo único que saben es leer y escribir- define Baraldi- Era una hacedora manual, una persona muy humana que permitía acercarse a ella. No como aquellos que, porque tienen un recorrido, son inalcanzables. En general se produce que, cuando las personas tienen un acervo de conocimiento, en forma progresiva se estupidizan en otros aspectos, pierden el rumbo, se creen mas de lo que son, pierden el diálogo, la autocrítica, la sensibilidad. Todas esas cosas no hizo María. Por eso era distinta”



“Si usted tuviera la posibilidad de empezar de nuevo, ¿abandonaría la lucha y sería una persona de entrecasa, quizás con su marido al lado?
Me lo he preguntado muchas veces; todos se plantean estas cosas, tentaciones hay siempre. Pero te digo que no. El eje de nuestras vidas no es el de los místicos, la vida misma pide vitalidad. Yo no aceptaría una vida tranquila, quizás porque nunca la tuve. Fui huérfana desde muy chica, trabajé hasta de empleada doméstica, conozco lo que es el hambre. Yo conozco el revés de la medalla, se lo que es la falta de lo que uno quiere y necesita. Y te digo que no preferiría una vida tranquila porque creo que no es merecedora, porque la situación de todos no merece que uno opte por olvidarse de lo que le pasa a los otros”.

El 5 de Octubre de 2003 María salía de su trabajo como todos los días. Si bien había sido obligada a jubilarse, fiel a si misma, seguía yendo a su trabajo en el Departamento de Investigación de la Escuela de Ciencias de Educación de Córdoba. Esa noche se sintió mal. No obstante decidió irse sola y abordó un taxi. Perdió el conocimiento, tuvo un derrame cerebral y entró en coma. El 21 de noviembre Córdoba amaneció distinta, silenciosa. “María pasó por la vida despacito, humildemente, dulcemente, silenciosamente- dice Chiapino- Claro, ella no era silenciosa porque cuando abría la boca te mataba con las cosas que decía. Me refiero a que tenía poco espacio en la prensa, no se le daba el valor que ella tenía. Por eso para algunos su muerte pasó inadvertida. Yo me enteré mucho tiempo después, cosa que hasta hoy me duele mucho. Me hubiera gustado haberle dicho cuanto nos ayudó. No se si tuvo la conciencia de todo lo que nos aportó en esta línea de una educación liberadora que dignifique al hombre y que le devuelva la palabra, como diría Paulo Freire. ¿Viste como algunos escriben grandes tratados y, cuando los conoces personalmente, te desilusionan, te parece mentira que esa persona pueda escribir cosas tan hermosas? Bueno, María nunca escribió un libro. Priorizaba la construcción de la persona y el dialogo antes que la palabra escrita. Y quizás su testamento esté en los seres que conoció, en las personas vivas. Porque sus aportes son como esas piedras que uno arroja al agua. Vos las tiras y ves como se hace un primer círculo, y otro, y otro. Y nunca tenes conciencia de cuantas vibraciones produce.
Yo siempre recuerdo a la profesora María Teresa Sirvent cuando dice que la historia que no está escrita es historia muerta. Por eso creo que hay que hacerla viva en las palabras de quienes conocimos a María y sentimos los impactos de sus aportes. Porque es así como se transmiten las culturas”.


+ La foto fue cedida por Soledad Burnichón.


Entrevista a Soledad Burnichón:
“MARIA FUE UNA MADRE INMENSAMENTE QUERIBLE”

Una vez me preguntaron cómo era ser hija de María. No pude contestar de una manera unívoca, ni sin hacer la salvedad sobre que soy una de sus cuatro hijos (dos varones y dos mujeres), para cada uno de los cuales la experiencia ha tenido un significado singular. Pero puedo asegurar que todos nosotros hemos contado con ella de manera incondicional, que estuvo siempre que la necesitamos, hasta en los momentos y de las formas más impensables. Sin embargo, esto no fue sólo lo que muchas madres hacen naturalmente por sus hijos, sino parte de su actitud generosa y solidaria hacia mucha más gente –amigos, alumnos, otros familiares, algún allegado ocasional...–, aunque con nosotros la tuvo de manera quizá más intensa y constante; y así fue siempre, desde mis más lejanos recuerdos hasta los últimos, cuando convivimos como cuando nos separaron muchos kilómetros. Su presencia estuvo además marcada por la mesura, por escuchar antes que hablar, por dejar que el otro pensara e hiciera antes que imponer su parecer, valorando lo de una, provocando que una misma buscara respuestas a preguntas que también provocaba, aún sin sugerirlas. La recuerdo como una madre inmensamente querible, de mirada y escucha atentas, de corazón y pensamiento abiertos, de cálido interés y de tenue contacto físico.

¿Qué fue lo más importante que aprendió de ella?
Me resulta difícil hablar de “lo más importante”, pero creo que su ética, los principios y valores que asumió en su práctica tanto profesional, como ciudadana en general y en lo más doméstico y cotidiano de la vida familiar, fue una fuente de luz para quienes compartimos o presenciamos su coherencia entre el pensar, el decir y el hacer en distintos ámbitos.

¿En que aspectos se reconoce en ella?
Supongo que en algunos rasgos como el ser exigente en hacer lo necesario, rigurosa en tratar que eso sea lo más pertinente, confiada y respetuosa de las capacidades de los otros y de sus distintas formas de comunicarlo.

María solía decir que ella no hablaba por hablar. ¿Qué importancia le daba a la palabra en un contexto donde ésta era desvalorizada, tergiversada y bastardeada?
Precisamente, ella reivindicaba a la palabra como portadora de un significado, vehículo no excluyente pero sí privilegiado del pensamiento y el sentimiento. Planteaba como una resistencia de la palabra, resistir su vaciamiento, recuperando su poder comunicativo. Recuperar la palabra, también, al modo de Paulo Freire, como herramienta de participación y construcción de identidad, en una sociedad donde la palabra es acallada por la opresión.

¿Cuál es el momento que recuerda con más cariño de ella o de su relación con ella?
No hay un momento único, obviamente, en una relación con tantas experiencias memorables, pero podría recortar las que me vienen a la memoria como flashes: cuando nos leía o narraba cuentos o historias a la hora de dormir; cuando, de adolescente, me hacía lugar en sus mates para escucharme y hablar; cuando ella o yo estábamos lejos y nos escribíamos; cuando comprendí algunas de sus opciones; cuando estuvo a mi lado en algunas mías...

¿Y el momento más difícil que pasaron juntas?
Tampoco en esto hubo uno sólo, sino varios: cuando tuvo que ir a trabajar a México, luego de sus cesantías por los gobiernos de Onganía y de Lanusse y se produjo la primera diáspora familiar; cuando fuerzas del ejército saquearon nuestra casa, la dinamitaron y secuestraron a mi padre y mi hermano de recientes 17 años, la noche del 24 de marzo de 1976, mientras se efectuaba el golpe militar en todo el país; cuando mi hermano apareció tirado con una venda al cuello, pero vivo, y mi padre asesinado, fusilado, después de haber estado en campos de concentración; cuando secuestraron en Córdoba al padre de mi hijo mayor y cuando mataron luego, en Buenos Aires al que no alcanzó a ser padre de otro hijo; cuando, en esos años, el horror nos golpeó, por las calles e irrumpiendo a patadas en las casas, a nosotras, junto a tantos otros.

María, por el rol que ocupaba, debía toparse con distintas personas de diferentes orígenes. Tengo claro cómo era la relación con sus pares y con las clases “populares”, lo que quisiera saber era cómo se llevaba y qué pensaba de sus encuentros con funcionarios, tecnócratas y representantes gubernamentales.
Alguna vez le planteé por qué accedía a ciertos encuentros convocados desde distintos sectores del poder político hegemónico (organismos gubernamentales o no gubernamentales). Me respondió que ella iba a donde estaba la gente con la que le interesaba compartir. En general, se refería a los/as maestros/as. Con ellos/as se encontraba y mantenía un diálogo tanto en grandes congresos organizados por ministerios o sindicatos, como en pequeños talleres más bien marginales en espacios alternativos. Esto no significa que no ejerciera algún tipo de selección, lo cual muchas veces implicaba negativas y ausencias o presencia en los términos que decidía tenerla, muchas veces a contrapelo de lo previsto por los organizadores. Por otra parte, sé de “encuentros” con funcionarios, etc., que terminaron siendo “des-encuentros”, dadas las diferencias de criterios, objetivos..., en fin, de concepciones y proyectos.

En el libro “Decires” ella se define como “zurda”. Según un testimonio que recogí, afirman su simpatía por el peronismo, algo que pongo en duda ya que fue echada dos veces bajo este signo político. ¿Tuvo María alguna militancia político partidaria?
Supongo que el uso del término “zurda” –no me acuerdo el contexto en que aparece en el libro– era con un doble sentido: ella era zurda para escribir y lo había sido en una orientación invertida de la escritura (como los árabes de los cuales descendía) hasta su “normalización” en la escuela; luego, toda su vida estuvo enfrentada a las fuerzas “normalizadoras”, en el sentido de tendientes a mantener el statu quo, lo consagrado como “normal”, cuando estas fuerzas eran represivas y sancionadoras de todo lo que amenazara su predominio. Fue entonces, también en el sentido despectivo que usaron quienes las ejercieron y defendieron, políticamente “zurda”. Por lo mismo es que sufrió represión durante el peronismo de los ’40 y ’50. Su acercamiento al peronismo fue en los ’70, cuando una nueva generación asumió una perspectiva social y política distinta para este movimiento, más allá de las estrecheces partidarias ortodoxas. Ella tuvo militancia política (y social y cultural) toda su vida, desde sus años más jóvenes, con su práctica como alfabetizadora con obreras y sus lecturas. Participó con otros jóvenes comunistas y socialistas en las revueltas estudiantiles del primer peronismo y en la construcción de un nuevo proyecto educativo luego de la caída del peronismo, cuando fue directora de la escuela “Garzón Agulla” y entró como profesora en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Córdoba. Fue allí donde se relacionó en los ’60 con un grupo de jóvenes de esa nueva generación que reivindicaba un sentido revolucionario para el peronismo. La suya no fue “simpatía por el peronismo”, sino abrir la escucha y la mirada a nuevas posibilidades que pudiera albergar este movimiento. No por ello dejó nunca de ser crítica y de sostener profundos debates sobre los grandes contrastes que se presentaban en la nueva era: entre lo esencial y lo aparente, entre los medios y los fines, las ideas y las prácticas, la “realidad” como única verdad y las distintas lecturas de múltiples realidades coexistentes, etc.
Sus compromisos partidarios fueron tangenciales y efímeros, creo que no por desestimar el valor de la organización política, a la que siempre aportó desde todos los espacios de acción y de pensamiento en los que participó, sino por las limitaciones de la lógica de construcción y de funcionamiento político de los partidos, que es también el de otras instituciones de nuestro sistema político.

Una de las cosas que llaman la atención si uno se sumerge en su vida y obra tiene que ver con que no hubiera dejado ninguna obra escrita, ya que “Decires” es una recopilación de entrevistas y escritos sueltos. ¿Por qué cree que es esto?
Creo que el motivo principal de esta ausencia es su auténtica humildad: ella no consideraba la necesidad de dejar huellas, marcas de su pensamiento ni de sus acciones para otros. Esto es coincidente con su generosidad en ofrecer sin retaceos todo lo que tuviera para ofrecer (opiniones, trabajo, tiempo, libros, dinero o lo que fuera), por lo que nunca esperó reconocimiento ni retribución. Quizá por eso privilegió la palabra hablada a la escrita. Recuerdo que a veces tipeaba en su vieja máquina Royal algunas páginas que luego leía o usaba de guía para alguna intervención en un evento, y que el destino de esas hojas era casi invariablemente una fogata en el patio, cuando se juntaban con otros papeles. Incluso esa recopilación, que adoptó el sugestivo nombre de “Decires” por eso mismo, no es de lo más significativo que haya escrito, sino sólo de lo que se pudo recuperar.

María revalorizaba el valor del silencio, en que cada uno recuperase su capacidad de pensar y pensarse a sí mismo. ¿Cómo ve hoy a la educación y a los docentes? ¿Es posible trabajar en un contexto en donde subyacen condiciones extremas de hambre, violencia y abandono? ¿Puede el docente pensarse a sí mismo y pensar sus prácticas en estas condiciones?
Bueno, son varias preguntas en una y veo que en este caso apelan a mi propia experiencia en la docencia. No podría tratar el tema de las necesidades, las condiciones y las posibilidades del trabajo educativo de una manera rápida y general, dado que es complejo y multiforme, ni cabría hacer aquí un diagnóstico del estado de la educación que ya se ha hecho. Sólo podría agregar lo que, en la perspectiva que nace de mi práctica en escuelas primarias públicas y extremadamente pobres (en varios sentidos), surge como necesidad imperiosa para recuperar el sentido transformador y proyectivo de la educación. Es, precisamente, la de poder pensar la escuela en la escuela. Es cierto que las condiciones en las que se desarrolla el trabajo educativo atentan contra esa posibilidad, desde la organización establecida en el sistema educativo hasta las prioridades y urgencias que se fijan también en ámbitos ajenos a la escuela; pero también es cierto que la organización y la planificación del trabajo que se sostiene en las decisiones y en las acciones cotidianas de un colectivo puede abrir otras brechas. Y este trabajo es el que se mira y se piensa a sí mismo, haciendo una lectura de su contexto y de su situación no para buscar justificaciones a lo que no se puede sino para visualizar y explicar algunas de las condiciones generales en las que se desarrolla.
Las “condiciones extremas de hambre, violencia y abandono” no sólo inciden en las posibilidades de aprender de los niños y jóvenes, sino también en las de aprender de su realidad de los docentes y en las de enseñar en esas condiciones. Pero si seguimos creyendo y apostando a que el conocimiento en la escuela debe tener sentido y utilidad fuera de la escuela, para resolver dilemas de nuestra vida social en general, será ése el fundamento de lo que hagamos dentro de ella. Queda claro que no se trata de cambiar por el sólo accionar de la escuela condiciones generadas y reproducidas por el conjunto de las relaciones sociales, pero sí de producir en ella un conocimiento que nos habilite a enfrentarlas y transformarlas.

¿Cual crees que es la herencia que dejó María?
Su memoria, como referencia completa y valiosa para el pensar y el hacer de manera comprometida, coherente, constante, inclaudicable; como ejemplo de una opción asumida con toda y para toda la vida; como prueba fehaciente de que la acción se puede sostener en la osadía y la claridad de visión antes que ser invalidada por la especulación con las posibilidades.

viernes, 6 de mayo de 2011

MURIO BIN LADEN ¿Y QUÉ?


Por WALTER GREULACH (*)
Murió Osama Bin Laden abatido por un grupo comando del ejército Americano —decía excitado el rubio presentador de noticias de Fox.

El mozo, un adolescente nicaragüense de escaso metro sesenta y pelo de alambre, le subió el volumen al plasma y se retiró tres pasos para mirar anonadado la noticia, haciendo caso omiso a la parejita de cubanos que le pedían desesperadamente la cuenta.

El calor de la siesta miamíense era pegajoso, asfixiante. Un escuadrón de moscas sobrevolaba las sucias mesas del patio de una cantina de mala muerte en el noroeste de la ciudad. Aparte de los caribeños, solo un comensal mas resistía el suplicio de esa caldera al aire libre.

Peter Stonehead levantó con desgano la mirada y enfocó por unos segundos la pantalla, se secó la transpiración de la frente con la servilleta y luego reventó un moscardón verde que revoloteaba por su nuca, al tiempo que corría la sopa de pescado para que no cayera adentro.

El dueño de las delicias peruanas asomó la pelada por la ventanilla de la cocina que daba al patio y exclamó: —¡Al fin lo encontraron al cabrón de mierda ese! Yo sabia que a estos gringos no se les escapaba nadie.

¡Grande negrito Obama! —lo acompañó en la algarabía el centroamericano.

El yankee observó a los latinos celebrando y se le escapó un suspiro de abatimiento. Una noticia así, cinco años atrás le hubiera producido el mismo entusiasmo, ahora no le estremecía ni la pestaña mas liviana. Arquitecto desempleado desde fines del 2007, había podido sobrevivir gracias a algunas changuitas de albañilería y a un escaso seguro de desempleo que se le acababa la semana entrante. El departamento se lo quitó el banco y un año atrás presentó la bancarrota con sus tarjetas de crédito. Sin dudas, Peter no tenia ganas de celebrar nada. A los treinta y cinco estaba igual que a los dieciocho… en cero.

La realidad, el duro presente que parecian no querer confrontar gran parte de la clase politica, era por demas evidente. Diez por ciento de desempleo. Cincuenta millones sin seguro médico. Un preocupante decrecimiento en las espectativas de vida. Doce millones de indocumentados, etc, etc, etc. El hecho de la captura es positivo, —pensó el hombre— pero festejar de esa manera, era ridículo, totalmente desmedido.

—Un otro pedazo de pan, por fevor —dijo Peter mientras luchaba con un palito de romero que se le habia cruzado entre los dientes.

En la tele se veia a gente saltando y gritando en distintas ciudades y el comentarista remarcaba la importancia del suceso para la reelección de Obama.

Con la profundización de la crisis, Stonehead se fue corriendo de la derecha al centro y después levemente a la izquierda. Republicano, demócrata y ahora no le importaba decir a quien quisiese escucharlo, que estaba harto de la política servil y acomodaticia que se usaba en el capitolio. Había gente capaz y honesta en Estados Unidos, como Obama, siguió reflexionando, pero los que tienen el control económico no los dejararian ni siquiera acercarse a donde se reparte la torta.

—O acaso ahora con Bin Laden eliminado, —se preguntó bajito Peter— ¿no seria el momento perfecto para retirar todas esas tropas de Irak, Afganistán, Pakistán y que se yo? ¿No seria tiempo de invertir los billones de dólares esos en un sistema energético alternativo al petróleo? Asi romper con la dependencia de los paises Arabes y dejar que se las arreglen solos. ¿Y por qué no? Preguntaría algún ingenuo —prosiguió el hombre con su monologo mental.— Porque los americanos que tienen el poder aquí, manejan las corporaciones petroleras y el negocio de las armas entre otras cosas.

—¡Que inocentes que somos, por favor! Muchos pensamos que con Obama la cosa iba a cambiar —susurró para luego pasar una y otra vez el ultimo pedacito de pan por el plato vacío.

Llamó al mesero, quien aun no lograba despegarse del televisor y le pagó con un puñado de monedas de veinticinco centavos. De la parte superior de su bolsillo asomó un boleto de avión de una línea brasilera. Era para el siguiente dia, de ida solamente.

—Realmente que pena —agregó mientras se sacudía las migas de los desgastados jeans y enfilaba hacia la vereda.— El sueño ya no existe ni siquiera para los americanos.

(*) Escritor argentino. Su primera novela "El guionista de Dios o del Diablo? puede conseguirse en Librería Códice. Este relato fue tomado de su blog: http://waltergreulach.blogspot.com/

miércoles, 4 de mayo de 2011

PONI MICHARVEGAS: UNA NUEVA MUESTRA PLÁSTICA EN MADRID


Nos llegan noticias de nuestro corresponsal de lujo en España, el Poni Micharvegas que transcribimos aquí. Mucha suerte amigo Poni. Salud y Poesía!!
El artista multidisciplinario Martín “Poni” Micharvegas ( san Fernando, Provincia de Buenos Aires, 1935 ), inaugurará una muestra de dibujos y pinturas realizados en diversos años y con distintas técnicas. Esta vez, la exposición es una microselección iconográfica de 30 obras que contienen unas 60 imágenes centradas en el rostro humano. No son retratos de estudio con posados en taller, sino resultados rápidos obtenidos en lo que el autor denomina “ un momento postprandial”: en mesas de bares y restaurantes, en lecturas de poemas, recitales de canciones, conferencias y mítines, a diferentes distancias de los protagonistas de esos eventos ( ya frente a frente o separados por varios metros ). Recurre a pigmentos orgánicos provenientes del vino, el té o los cafés cargados, cenizas de cigarrillos, además de colores habituales de lápices, tintas, acuarelas y acrílicos. Traza rasgos veloces, significando así lo efímero e histórico de esos instantes infinitos, dejando una impronta testimonial de los encuentros. No le interesa el parecido del modelo, sino la identidad del sujeto tratado: Agustín García Calvo, Rafael Sánchez Ferlosio, Antonio Gamoneda, Allen Ginsberg, Ricardo Carpani, Charles Lantero, Laxeiro, Chicho Sánchez Ferlosio, Juan Gelman, Enrique Molina, Luis Luchi, Julio Cortázar, Jorge Alemán, Pepe Mayoral, Luis Buñuel y un alto número de amigas poetas, pintoras, actrices, escritoras y cantantes, componen esta interesante panoplia humana. Como bien afirma el crítico italiano, Pino Maio:
“ Poni no dejó nunca de tocar sus obras, sus canciones, poesías, retratos, textos, pinturas, son música, ritmo, instante. Se escuchan. Y son gestos, fragmentos de vida y arte, justo el reverso de la mercancía, pues como máscaras precipitan en cada situación los cristales de algo común, más potente que la partitura y la ejecución.” Será el viernes 13 de Mayo, a las 20 horas, en ENCLAVE, C/ Relatores, 16. DP 28016. Para más información: 91 366 4649 Actuarán: El Mago Píter, El Dúo de Tangos Mariel Martínez y la danzarina Melina Foster. Se servirá un vino español. Clausura: viernes 3 de Junio. Horarios de visitas: de 12 a 21 horas. Entrada libre.

martes, 3 de mayo de 2011

EN EL DÍA MUNDIAL DE LA LIBERTAD DE PRENSA, LOS TRABAJADORES DE LA COMUNICACIÓN DECIMOS:


La constante presión por parte de los poderes estatales en sus distintos estamentos y niveles, exigiendo tanto la supresión de ciertas informaciones como la univocidad en la versión que se da de ciertos acontecimientos, torna la actividad de la comunicación en la provincia de Entre Ríos y la mayoría de sus principales ciudades, en una mera reproducción de la visión de la realidad que los factores de poder pretenden imponer.

Si bien quienes ejercen bajo la impunidad de las estructuras del Estado este tipo de presiones no son originales en su accionar, pues con anterioridad y aún en democracia, este tipo de coacciones se han visto en Entre Ríos, el grado extremo en que la practican, la cotidianeidad de las exigencias y hasta la nimiedad de los asuntos sobre los cuales se ejerce, han llevado las cosas a un extremo insoportable.

Exigimos trabajar con tranquilidad, en el bullicio propio de las discusiones democráticas, pero sin el temor constante a perder el trabajo, a recibir sanciones o a convertirse en un paria por expresar opiniones o, simplemente, dar a conocer una información.

La carrera electoral lanzada prematuramente para dirimir las autoridades provinciales y locales en cada ciudad, acentúa aún más el cauce de este accionar que parece no encontrar límite.

Las posibilidades abiertas a través de la participación popular en el proceso político, principalmente para grupos de jóvenes hasta no hace mucho tiempo alejados de la militancia y descontentos con la democracia y sus herramientas, así como la sanción reciente de la legislación que abre el esquema cerrado y monopólico de los medios de comunicación, son oportunidades que se desaprovechan y que podrían causar un clima extremo de descontento y frustración si se impone una verdad única, si se utilizan sin ningún empacho los recursos y medios del Estado para acallar, soterrar visiones diferentes o componer estructuras empresarias que, en forma paraestatal, actúen como guardianes de un nuevo orden.

Los medios y los trabajadores de la comunicación son personas distintas. No se pueden subsumir unos en otros. Las empresas periodísticas actúan de acuerdo a sus intereses comerciales; los periodistas nos guiamos por nuestro leal saber y entender, por nuestro compromiso con la búsqueda de la verdad y hasta con la filiación política que hemos elegido.

Hasta aquí hemos llegado. Con paciencia esperamos la autocorrección del problema que afecta no sólo la libertad de expresión de las personas que ejercemos la comunicación en forma profesional sino también, y esto es lo más grave, el derecho a la información de la comunidad, que se encuentra en forma constante con una sola verdad, una sola versión de los acontecimientos, una sola interpretación de los hechos, reproducida hasta el hartazgo por distintos canales.

Sabemos que esta exposición pública generará reacciones de quienes se creen dueños de la verdad. Ya no importa. Ya no hay más espacio para retroceder. Detrás está el abismo que tira por la pendiente nuestra dignidad como personas, como trabajadores y, aún más importante, la de nuestras familias.

Así como los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, las sociedades acceden al periodismo que saben construir. Entendemos que los entrerrianos se merecen un periodismo libre. Aún hay una posibilidad abierta.



En nombre de los trabajadores de la comunicación, la Comisión Directiva de la Unión de Trabajadores de la Comunicación.

Secretario General: Juan A. Bracco

Secretario Adjunto: Alfredo Hoffman

Secretaria de Organización: Flavia Fuentes Copello

Secretaria de Difusión: Virginia Dallacaminá

Secretaria de Relaciones Laborales: Lorena Albornoz

Secretario de Acción Social: José Bantar

Secretaria Administrativa y de Finanzas: María José Viglione.
(Comunicado del UTCER. TRABAJADORES DE LA COMUNICACIÓN)

lunes, 2 de mayo de 2011

JUSTICIA PARA EL ASESINATO DE ROQUE DALTON


Porque la absurda muerte que le propinaron estremeció al mundo en 1975.

Porque la impunidad que rodea aquel asesinato estremece al mundo hoy.



Porque la memoria hace justicia, proponemos unir las voces del mundo para que la Justicia eche luz sobre aquellos sucesos, sobre los asesinos de Dalton, y

hecha Justicia, la Paz entonces haga Historia.


Juan José Dalton: «El asesinato de Roque Dalton será esclarecido. Sus asesinos quedarán al descubierto. La verdad descubierta será el castigo para los criminales impunes y para sus encubridores que quieran protegerlos».

Roque Dalton

Sea Justicia!

Hechos salientes en el 2010

14 de mayo 2010 - En las oficinas de la Fiscalía General de la República, Juan José Dalton y Jorge Dalton, acompañados de la representación legal del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (IDHUCA) interpusieron una denuncia por el crimen de su padre, el poeta Roque Dalton, cometido el 10 de mayo de 1975, ordenado por la máxima dirección del extinto Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).
Dalton fue asesinado luego de un cuestionado «juicio político» dentro de la otrora dirección del ERP, integrada por Alejando Rivas Mira, de quien se desconoce su paradero; Joaquín Villalobos Huezo, ahora asesor del presidente mexicano Felipe Calderón en la lucha contra el narcotráfico; y Jorge Meléndez, director de Protección Civil del Gobierno de Mauricio Funes. Junto a Dalton fue asesinado otro salvadoreño, Armando Arteaga, conocido como Pancho.
Según la familia del poeta, han recabado diversos testimonios donde se evidencia que estos tres dirigentes estuvieron de acuerdo con la ejecución de Roque Dalton y Armando Arteaga. Y fue Rivas Mira, en ese entonces jefe máximo del ERP, quien ordenó a sus inmediatos subalternos, también al frente de la organización, Joaquín Villalobos, Vladimir Rogel y Jorge Meléndez, ejecutarlos sumariamente.
Uno de estos testimonios es del mismo Joaquín Villalobos, quien en una entrevista en 1993 para el periódico mexicano Excélsior, dijo que el asesinato del poeta Dalton «fue un tremendo error». En esa entrevista dio un listado de los que participaron en la decisión colectiva de desaparecer al poeta: Alejandro Rivas Mira, Jorge Meléndez, Vladimir Rogel, Alberto Sandoval, otro de seudónimo Mateo y el mismo Joaquín Villalobos.
En el 2009 la familia decidió impulsar diversas demandas dirigidas al Estado salvadoreño para esclarecer el caso.

El 4 de mayo 2010, la familia emitió un comunicado donde demandaron el esclarecimiento del caso y evidenciaron la incoherencia del Estado, al querer conmemorar al poeta, cuando dentro del gabinete presidencial se encuentra uno de los principales sospechosos de la muerte del poeta, Jorge Meléndez, director de Protección Civil.
En medio de la polémica, Meléndez, en una entrevista a ContraPunto, dijo no recordar el asesinato de Roque Dalton, sino «un proceso político en el cual salieron muertos varios compañeros, uno de ellos, Roque Dalton». Además afirmó «yo estuve ahí y yo sé lo que pasó», dijo el funcionario.
Dentro del mismo marco del natalicio y el aniversario de la muerte de Roque Dalton, el Gobierno de El Salvador esbozó la posibilidad de hacer un acto in memoriam. Sin embargo, la familia del poeta fue contundente y negó toda posibilidad de apoyar este tipo de actividades: «La familia Dalton decide: No participar, apoyar o avalar acto oficial alguno que, dentro o fuera del territorio nacional, realice el actual gobierno relacionado con la conmemoración del XXXV Aniversario del asesinato de Roque Dalton, o de otra naturaleza ligado a su figura y su obra».

Además, vedaron la oportunidad de publicar sus obras o de usar su figura y su nombre por cualquiera de las instancias del actual Gobierno.

(Síntesis informativa sobre artículo escrito por Teresa Andrade, Periodista y poeta. Encargada de especiales para contrACultura.)


Jorge Meléndez fue nombrado por el Presidente Mauricio Funes como Secretario Presidencial para Asuntos de Vulnerabilidad, en el mes de enero 2011. Con ello Meléndez pasa a ser miembro del gabinete de gobierno de Funes.

Para más información: http://contracultura.contrapunto.com.sv

Por qué escribimos

Uno hace versos y ama
la extraña risa de los niños,
el subsuelo del hombre
que en las ciudades ácidas disfraza su leyenda,
la instauración de la alegría
que profetiza el humo de las fábricas.

Uno tiene en las manos un pequeño país,
horribles fechas,
muertos como cuchillos exigentes,
obispos venenosos,
inmensos jóvenes de pie
sin más edad que la esperanza,
rebeldes panaderas con más poder que un lirio,
sastres como la vida,
páginas, novias,
esporádico pan , hijos enfermos,
abogados traidores
nietos de la sentencia y lo que fueron,
bodas desperdiciadas de impotente varón,
madre, pupilas, puentes,
rotas fotografías y programas.

Uno se va a morir,
mañana,
un año,
un mes sin pétalos dormidos;
disperso va a quedar bajo la tierra
y vendrán nuevos hombres
pidiendo panoramas.

Preguntarán qué fuimos,
quienes con llamas puras les antecedieron,
a quienes maldecir con el recuerdo.

Bien.
Eso hacemos:
custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.



Roque Dalton, en “ La Ventana en el Rostro”.

Reclamamos Justicia:

Gabriel Impaglione, poeta, Argentina – Italia

Giovanna Mulas, escritora, Sardegna, Italia

Hernán Loyola, catedrático de literatura hispanoamericana, Chile - Italia

Diana Bellessi, poeta, Argentina

Silvio Rodríguez, músico, poeta, Cuba

Alberto Szpunberg, poeta, Argentina

Jorge Boccanera, poeta, Argentina

Paco Ignacio Taibo II, escritor, México

Manlio Argueta, poeta y novelista, El Salvador

Thelma Nava, escritora, México

Stella Calloni periodista y escritora, Argentina

Julio Iraheta Santos, poeta, El Salvador

Rubén Vedovaldi, poeta, Argentina

Noé Lima, poeta, escritor y artista visual, El Salvador

Miriam Cairo, escritora, Argentina

José Emilio Tallarico, poeta, Argentina

Sadoun, Abdul Hadi, poeta, Irak
Juana García Abás, escritora, Cuba

José Luis Fariñas, pintor y escritor, Cuba

Raquel Jodorowsky, poeta, Chile

Carlos Aprea, escritor, La Plata, Argentina

Mario Rubén Álvarez, poeta, Paraguay

Andrew Graham-Yooll, poeta, periodista - Buenos Aires, Argentina

Alberto Luis Ponzo, poeta, Argentina

Ferruccio Brugnaro, poeta, Spinea, Venezia, Italia

Habib Succar Guzmán, escritor y editor, Costa Rica
Alfredo Trejos, poeta, Costa Rica.

Alfredo Villanueva Collado, profesor, poeta, USA

José Antonio Cedrón, poeta, Argentina

Yldefonso Finol, poeta, presidente de la Comisión Nacional de Refugiados, Venezuela

Arnold de Vos, poeta - Holanda-Italia

Elsa Tió, poeta, Puerto Rico

Adriano Corrales, poeta, Costa Rica

Carlos Carbone, poeta, Argentina

Cristina Castello, poeta y periodista argentina, desde Francia

Adys Cupull, escritora, Cuba

Froilán González, investigador, Cuba

Catalina González, bibliotecaria, Cuba

Galo Fernando Vega Pérez, Doctor en Ciencias Internacionales, Ecuador

Dina Posada, poeta, El Salvador

Héctor Berenguer, poeta, Rosario, Argentina

Rubén Sacchi, escritor, Argentina

Marisa Trejo Sirvent, poeta, México

Dora Giannoni, docente y escritora, Argentina

Brigada Literaria Roberto Obregón, Guatemala

Gustavo Díaz, poeta, Guatemala

Fesal Chain, poeta y narrador, Chile

Alicia Chilifoni, jubilada, Argentina

Jorge González, actor -director teatral, Córdoba Argentina

Julio Bepré, poeta, escritor, Argentina



Norma Segades, escritora, educadora, periodista cultural, Argentina

Santiago Bao, escritor, poeta, Argentina

Escuela de Solidaridad “Chaubloqueo”, directora Irene Perpiñal, Argentina

Eladio González, director “Museo Ernesto Che Guevara”, Argentina

Francisco Garzaro, poeta, historiador, director Mesa de Poesía y Tragaluz, Guatemala

Pancho Cabral, músico, artista popular, compositor, La Rioja, Argentina.

Alba Rosa Lanzilloto, Argentina

Bernardo Corrales Briceño, ebanista, poeta, Costa Rica

Carlos Splausky, poeta, Argentina

Antonio Santos, músico, El Salvador



Marina Manzanares Monjarás, locutora y productora, El Salvador

Milagros Valdeavellano Roca Rey, religiosa, directora de PROEPAZ, educadora, Perú

Daniel Peralta, periodista, Caracas, Venezuela
Lenín Pérez Rangel, periodista y diplomático, República Bolivariana de Venezuela

José Martínez Rosas, Lic. en Derecho, México

José Antonio Funes, poeta, Honduras

Dr. Gilberto López y Rivas, profesor-Investigador I.N.A.H., C.R.Morelos, México

Ricardo Luis Plaul, educador, escritor, militante social, Argentina

Jorge Anibal Cela, Buenos Aires, Argentina



Ronny Ransenberg, poeta y escritor, Argentina

Rubén Amaya, poeta y narrador, Tucumán, Argentina

Gloriana Tejada, gestora cultural, Argentina

Virgilio Ponce, pensionista, Francia

Susana Peñafiel Acosta, Coordinadora CSMM, Quito, Ecuador

C. de Doc. en Derechos Humanos “Segundo Montes Mozo S.J.” (CSMM), Quito, Ecuador

Feliciano Mejía Hidalgo, escritor, Perú

Marcio Vargas Aguilar, periodista, Nicaragua

Winston Orrillo, premio nacional de Cultura, Perú

Salah Ahmine, periodista, Managua, Nicaragua



Moravia Ochoa, escritora, activista cultural, Panamá

Carlos A. Lozano Guillén, director del Semanario Voz, Colombia

Luis Gaytán, antropólogo, Guatemala

Frankie Flores, co-fundador Proyecto Alto a La Impunidad, Los Angeles, California, USA

Leo Lobos, poeta, artista visual, Chile

Aldo Roque Difilippo, periodista, escritor, Uruguay
Dr. Jesús Dueñas Becerra, psicólogo, crítico y periodista, Cuba

Tito Alvarado, poeta, Proyecto Sur Internacional, Chile - Canadá

Julio Cuevas, poeta, catedrático de la U.A.S.D, Rca. Dominicana.
José Muchnik, poeta, antropólogo, escritor, Argentina – Francia



Rosina Valcarcel, escritora, Lima, Perú

Carmen Bohórquez, Filósofa, Historiadora, Venezuela

Manuel Ruano, poeta y director de la revista Quevedo, Argentina

Jorge Falcone, poeta, documentalista, docente universitario, Argentina

Cristina Montenegro, PEM en Historia, historiadora, guatemalteca -nicaragüense.

Rafael Mitrenko, artista pintor, París, Francia

Antonio Leal, poeta, México

Fernando Villavicencio Valencia, Comunicador social, Ecuador
Georgina Jiménez Pimentel, Investigación Social, El Salvador/ Bolivia

Marvin Marenco Corea, trabajador, afiliado a la CTCP-FNT. Nicaragua



Sandra Marybel Sánchez, periodista, Honduras

Olivier Herrera Marín, presidente de Poetas de la Tierra y Amigos de la Poesía, España

Alfonso Velis Tobar, escritor, poeta, El Salvador

Galel Cárdenas, poeta, Honduras

Ivonne Leites, enfermera, Blog Atea y sublevada, Uruguay

Foro en Defensa de la Educación Pública, Salta, Argentina

Carlos Molina Velásquez, Profesor de Filosofía, El Salvador
Nelson Gutierrez, Paysandú, Uruguay

Alfredo Zaldívar, poeta y editor, Cuba

Lena García Feijoo, poeta, escritora, México



Gustavo Pereira, poeta, Venezuela

Antonio Arroyo Silva, poeta, docente, Islas Canarias

Marcelo Cafiso, director Editorial Nuestra América, Argentina

Walter Mondragón, comunicador social, escritor, Colombia

Jorge Quintanar, poeta, México

Eduardo Bähr, escritor, director de la Biblioteca Nacional de Honduras

Antonio M. Sequeira, poeta, Florencio Varela, Argentina

Ana María Intili, médica y poeta, Perú

Timoteo Atoche Gutiérrez, arquitecto, Perú

Delfina Paredes, dramaturga y actriz, Perú



Armando Azcuña, educador y poeta, Perú

Germán Atoche, psicólogo y poeta, Perú

Juanita Conejero Teijeiro, poeta, escritora, promotora cultural, Cuba

Andrés Castillo, escritor, poeta, Venezuela

Miguel Crispín Sotomayor, poeta, Cuba

Ute Margaret Saine, escritora, California - Italia

Juan Almendares, médico, defensor de los Derechos Humanos, Honduras

Samuel Trigueros, poeta, Honduras

Florencia Lo Celso, poeta, docente, Rosario, Argentina

Marianhe Jalil, poeta, editor, México





Víctor Casaus, poeta y cineasta, Cuba
Darién Giraldo Hernández, Escritor, sociólogo, director Revista Páginas de Nuestramérica

Washington Daniel Gorosito Pérez, Catedrático, Periodista, Escritor, Uruguay -México

Sebastián Jorgi, Narrador, periodista, cronista de cine, critico literario, Argentina
Mirna Guerrero, poeta, docente y estudiante de cine, Argentina

Máximo Simpson, poeta, Buenos Aires, Argentina

Basilia Papastamatíu, escritora, Cuba

Fernando Rendón, poeta, Medellín, Colombia

Lello Voce, poeta, Italia

Martin “Poni” Micharvegas, poeta, Argentina – España



Daer Pozo Ramírez, poeta, Buenaventura, Cuba
María Teresa Andruetto, poeta, narradora, Argentina

Carlos Ernesto García, poeta, El Salvador
Armando Francisco Higuera del Reyo, Asesor Técnico en Electrónica, México
Jorge Luis Ubertalli, periodista, poeta y escritor, Buenos Aires, Argentina

Henry A. Petrie, escritor, Nicaragua

miércoles, 27 de abril de 2011

LAS CÁRCELES DEL ALMA


Hace no muchos años escuchamos hablar de una dolencia que comenzaba a conocerse mediáticamente con el nombre de ataque de pánico. Sin todavía saberse en profundidad sus causas, estas crisis de angustia se generalizaron en pocos años transformándose en el síntoma de una época. Para muchos el concepto estaba relacionado con la inseguridad, la incertidumbre y el aislamiento a que habíamos sido sometidos durante los años 90. Para otros, se trataba de esa vieja angustia existencial que arrastraba el hombre desde tiempos inmemoriales, aunque con menor contención social e institucional.
Hasta el día de hoy subsisten muchas preguntas pero la única respuesta parece ser la fuerte dependencia de drogas legales como el clonazepan, que beneficia a laboratorios farmacéuticos para quienes los ataques de pánico representan un cuantioso negocio. En medio de estas discusiones se encuentra un hombre que duda entre animarse a buscar un sentido a su vida o conformarse con acallar el síntoma para que el sufrimiento resulte más soportable.



Charla con Norma Barbagelata, psicoanalista:
“PARA RECUPERAR EL SENTIDO DE LA VIDA HAY QUE EMBARCARSE CON OTROS”
Por GILDA GARCÍA


Cada época organiza subjetividades diferentes y, por tanto, presenta una sintomatología determinada. Para Norma Barbagelata, psicoanalista y docente de la Uner, actualmente existe un fuerte crecimiento de la angustia con mucho sufrimiento como producto de la disolución de las instituciones. Y la fragilidad subjetiva del hombre hace necesario la recuperación de la palabra como preámbulo a recuperar el sentido de la vida.
-1-
¿Los ataques de pánico podrían considerarse una nueva patología?

Los síntomas van codificándose con las épocas. Por ejemplo, las descripciones de las histerias que hacia Freud, hoy no existen. Es muy raro. A veces nos pasa que al consultorio llega un paciente con síntomas histéricos en el cuerpo y entonces comentamos que “nos llegó una histeria siglo XIX”. Es decir, no aparece la histeria con parálisis, desmayos, imposibilidad de caminar.
Como en las telenovelas donde aparece una histérica que no puede caminar, que esta entre fabuladora e histérica. Los síntomas que Freud encuentra en sus pacientes son anestesias en el cuerpo, parálisis, ceguera, dificultades para caminar, dolores. Ese tipo de sintomatología hoy ha sido reemplazado por cuestiones que tienen que ver con la imagen, la anorexia, la bulimia y los ataques de pánico. Entonces, cada época tiene su sintomatología. Hay algo en la época que se esta manifestando.
Respecto de los ataques de pánico, me parece que en esta época hay una menor contención del lado de lo que podría llegar a ser el universo simbólico de cada uno de los sujetos y de las instituciones. En la época de Freud, la familia, la iglesia y las profesiones tenían una coherencia y una cohesión que hacia que los sujetos estuvieran como muy sujetados, muy contenidos en el doble sentido. Es interesante ver a los burgueses de fines del siglo XIX y principios del siglo XX – que es la época de Freud – como personas muy sometidas a lo que la sociedad les imponía. Nosotros vivimos en un tiempo “muy libre”. Pero esa libertad hace que vos tengas que decidir todo el tiempo.
Es importante ver que la angustia no existía antes de la modernidad. Pascal es de los primeros que empieza a hablar de la cuestión de la angustia. Y a partir del inicio de la modernidad aparece cada vez más hasta que se transforma, incluso, en un concepto filosófico con Kierkergaard. Pero tenes que llegar al siglo XIX, antes no.


Creía que la angustia- aun con diferentes modalidades siempre había estado con el hombre.

No. Hay un trabajo de Kierkergaard que compara la tragedia antigua con la moderna donde precisamente señala que lo que en la tragedia moderna seria angustia en la antigua es sufrimiento. Ahí no esta la dimensión subjetiva. Es decir, cuando Edipo o Antigona sienten que están haciendo algo que los coloca en un lugar conflictivo respecto de la ley, esto tiene que ver con un orden que les viene de generaciones anteriores. Pero les es exterior. Se da porque los dioses se les imponen o los engañan. En cambio, en la modernidad, se transforma en un conflicto interno que divide al sujeto. La elección llega a un nene de 3 años, por ejemplo, cuando sus padres se separan y le preguntan con quien de los dos quiere vivir.

¿Por qué no encontramos los mecanismos para manejar esa libertad sin que nos cree conflictos?

Porque tenes que decidir en cuestiones sobre las que no podes, no queres o no tenes herramientas. Por un lado existe lo que ha sido la evolución del hombre en relación al trabajo. Es decir, desde la existencia de la esclavitud pasando por el siervo en el feudo hasta la existencia del proletariado como “hombre libre”, hay una evolución histórica y del trabajo. También tenes otras evoluciones o movimientos. Pero este movimiento del trabajo significa también que el hombre se va desujetando de lo que sería la esclavitud, es decir que otra persona pueda ser dueña de tu cuerpo, de tu destino, de tu vida. Cuando se pasa a la libertad, se tiene esta libertad vacía.

O sea que nos dieron la libertad pero no las herramientas para poder manejarla.

Claro. Pero además sucede que las instituciones se vuelven más permisivas. Es decir, cada universo simbólico, cada época organiza subjetividades diferentes. Nuestra subjetividad esta efectuada por un universo simbólico, por un mundo que es distinto del freudiano y que a su vez, es completamente distinto del feudal y del antiguo. Entonces, ni el amor, ni el duelo, ni el dolor… O sea, la cosa de la interioridad nace a partir de San Agustín. La vivencia de cierto mundo interno del sujeto que ira evolucionando hasta llegar al Yo moderno que aparecerá de un modo nuevo en la literatura. La primera novela con este Yo autoreferente está recién en Rousseau. Antes no. Esto implica que la cultura te ofrece un significante, un espacio para existir, para ver, para encarnar; que es distinto de lo que la cultura le ofrecía a Sócrates para ser. Ahora, ese espacio que nuestra cultura nos ofrece hoy para existir tiene un montón de componentes de riqueza, de libertad, de capacidad de decisión y, por otro lado, de aislamiento, que hace que el sujeto se encuentre más vulnerable respecto a sus propias decisiones.

¿Hasta dónde llegaría nuestra libertad con un mundo cultural tan estereotipado como el que se nos impone en la actualidad?

Bueno, lo que viene a reemplazar esos preceptos, esas ordenes y esa legislación que decía lo que tenias que hacer y lo que no, hoy vos “libremente” digitás, podes decidir. Es decir, la diferencia es que si una mujer musulmana es adultera puede ser apedreada y muerta. Hoy la libertad sexual te permite tener parejas homosexuales, parejas abiertas, parejas que hacen intercambios. Entonces podes elegir, conectarte con un grupo de gente que tenga una vida sexual promiscua o libre. En la época de Sócrates o en la feudal no tenías esa libertad.

Ahora tenes esa libertad y la conciencia del manejo de ella pero el “deber ser” sigue teniendo existencia.

Claro. Y, a su vez, el sentido de la responsabilidad. Es decir, si no sos feliz, si no tenes éxito, si no logras lo que queres, es culpa tuya. Y, a su vez, respecto de lo que vos queres también hay una alineación porque, en realidad, lo que queres no lo podes elegir tan libremente porque dentro del sistema hay ciertas elecciones que te dejarían por fuera, marginada. Esto también tiene que ver con las posibilidades de manejo de si mismo. Esta cultura también tiene como ideal el automodelado de sí, el control de sí, el control de la pulsión. Todo es control. Disciplinamiento sobre el propio cuerpo. Y, de alguna manera, el síntoma siempre viene a decirnos que no es tan fácil de domesticar. Lo mismo ocurre con estos famosos ataques de pánico. En general, la sintomatología de ellos se parece a lo que fue la fobia típica: claustrofobia, agorafobia, zoofobia. La fobia te produce una crisis de angustia, de terror. Cuando te encontras con el objeto fóbico lo que producís es un ataque de pánico: aparece sudoración, taquicardia, sensación de que te vas a desmayar, que te vas a morir. Un montón de sensaciones corporales muy feas que impiden el encuentro con el gato, si tenes zoofobia, tomar un ascensor si tenes claustrofobia o salir a la calle, si tenes agorafobia. En la actualidad esta sintomatología se ha generalizado mucho.
-2-
Hay mucha gente tomando drogas como Rivotril para estar “bien”, para poder dormir. Demasiada gente – incluso muy jóvenes- cree necesitarlo para soportar la vida. ¿Pensas que hay un abuso en este sentido?

Si: Por ejemplo el síntoma de los niños inquietos y con atención deficiente. Se termina medicando a los chicos en la primaria. Entonces, hay un abuso con respecto a la medicación que tiene que ver con esta fragilidad subjetiva, que, en lugar de trabajarla para que de alguna manera el sujeto pueda enfrentar sus temores y ver de que se trata, la manera en que puede hacer algo con eso, se trata de acallar al síntoma y hacerlo desaparecer para que no moleste. Quedas a merced de la droga que te saque ese síntoma pero sin la posibilidad de averiguar que quiere decir esto. Es decir, “si tengo estos ataques de pánico seguramente responde a que estoy sintiendo que debo resolver situaciones que no puedo o que tengo que enfrentar algo que conozco pero que no quiero reconocer”. Entonces, darle lugar a buscar el sentido del síntoma es distinto que simplemente pretender hacerlo desaparecer sin más.

¿Si se tratara el síntoma seria menor la cantidad de medicación suministrada?

Aquí hay dos modelos teóricos respecto de que entendemos que son los síntomas y que es lo que hay que hacer con ellos. Tiene que ver también con diferentes posiciones éticas, porque gran parte de cierta psicología lo que busca es una especie de reeducación donde se intenta nuevamente el control, donde subyace la fantasía de la posibilidad del control y donde lo que no funciona no es intrínseco a la vida humana sino algo que se puede corregir. En cambio, para el psicoanálisis lo que no funciona es parte intrínseca de la vida del ser humano y por eso aparece el síntoma. Pero, a su vez, cada síntoma de alguna manera permite decir algo de eso que no funciona, poder acercarte más y saber acerca de eso. La diferencia entre estos distintos modelos teóricos está en la relación que se tiene respecto del saber y de que hacer con el síntoma.
Para nosotros, en un chico como síntoma el fracaso escolar, antes de que aprenda sin más, es importante discriminar si este fracaso tiene que ver con un modo de resistir a ciertas situaciones familiares o de denunciar maltrato familiar, donde ni el mismo es consciente de eso. Que puedas hacer conciente lo que hay debajo de ese síntoma hace que este ya no sea necesario. Desaparece solo. Ahora, si vos lo haces desaparecer vía medicación, vía reeducación, sin saber lo que había debajo, su sentido sigue estando sin resolver. Además te perdes la oportunidad de saber por qué existe ese síntoma. Es decir, no lo tomás como una ocasión para saber lo que no funciona en tu aparato psíquico, en tu circuito familiar, en la situación en la que estás.
-3-
¿Cuándo empezaron a aparecer los ataques de pánico?


No sabría dar fecha de aparición. Así como en la década del 80 la vedette era una patología como la anorexia, aproximadamente a partir del 95 surgen los ataques de pánico. Pero sólo en los medios. No es que de golpe tengas en el consultorio una gran modificación. Yo he tenido pacientes con fobias o ataques de pánico, lo mismo que pacientes con anorexia y bulimia. Lo que si vuelvo a destacar es ese gran desplazamiento entre los síntomas descriptos a fines del siglo XIX y los actuales. No te encontras con los mismos síntomas. Hay un gran crecimiento de la angustia y con mucho sufrimiento, efecto de la disolución de las instituciones. Hay mucho sufrimiento laboral como maltrato o no poder adaptarse a situaciones de cierta agresividad u hostilidad que hay en el interior de las instituciones. Esto también se da en la institución familiar que esta muy estallada: los divorcios, las infidelidades, la tenencia de los hijos, las adolescencias, los limites de los hijos. Todo esto que en otra época era parte del saber hacer de la cultura hoy se ha transformado en un trabajo que requiere del saber de los expertos, del trabajo analítico de las personas. Esto también dice de un problema cultural, de un problema simbólico. Hay cierta fragilidad subjetiva. Ante situaciones que en generaciones anteriores han sabido manejarse bien o mal, hoy los sujetos responden con impotencia, parálisis y angustia, no sabiendo resolverlos: la crianza de un hijo, la adolescencia, la rebeldía de un hijo, pone a la familia en un estado de crisis. Además, cada vez se ven más chicos en permanente estado de descontrol. Antes eran educaditos y si llegaban a un lugar donde la mamá les decía que se sentaran y se quedaran quietos los chicos lo hacían. Eso que se llamaba buena educación paso a ser algo muy represivo y terminó en muchos casos en una situación de descontrol que, a su vez, retorna en las escuelas como situaciones de violencia respecto de la maestra y la institución que no sabe que hacer con el chico.

Sería una cuestión de límites mínimos.

Exactamente. Esta subjetividad sin limites, esta cosa de no contención de las pulsiones, de si mismo, de las emociones, no contención de la ira, no contención cuando se frustra y debe renunciar a alguna satisfacción inmediata o tiene que enfrentarse a situaciones mas complejas en la vida, ahí aparece el síntoma.

Entonces los límites te los pone la vida.

Claro. Pero, a su vez, el sujeto no sabe como manejarlo.

¿Tenes ideas si en Estados Unidos, Europa o el resto de América Latina hay tanta angustia y tanta medicación como acá?

En los países donde está mas desarrollado el capitalismo se produce este aislamiento y un modo de relación, donde lo único que vale es la ganancia. De alguna manera en la sociedad moderna, el nicho del capitalismo, había una cantidad de ideales como el respeto, la igualdad y la fraternidad que eran los que ordenaban el mundo simbólico. Esos ideales se fueron perdiendo y la única satisfacción viene por el lado de los objetos y su consumo. Entonces, las satisfacciones que tenían que ver con un trabajo bien hecho, con un reconocimiento o con el amor pasan a ser reemplazados por relaciones más fetichizadas. Todo el avance de las practicas sadomasoquistas, de la sexualidad por Internet dicen de una mutación respecto de lo que satisfacía. Es decir, hay algo del orden de lo que encontraba satisfacción a través de un mundo simbólico imaginario, por la vía de la cultura, por la vía del orden sublimatorio, se va perdiendo y el sujeto queda cada vez mas en confrontación a lo descarnado del sistema capitalista, sin compromiso subjetivo en el bien común. Lo tuyo no se reduce a tu ropita, a tu casita y al autito. Es mucho más amplio que tu persona. Creo que el capitalismo nos ha ido aislando y encerrando en esta cápsula que ahora ya ni siquiera es el propio cuerpo. Es menos que eso.

¿Podríamos aspirar a un grado de plenitud existencial más real sin depender de una pastilla?

Eso depende de las personas y de los terapeutas. Cuando tengo que sugerir a un paciente que tome medicación, tiendo a pensarla como transitoria. Esto se da cuando hay algo del orden de la patología que no es reductible a la palabra o cuando ves que el sujeto esta tomado por una situación de un dolor insoportable que no nos va a permitir trabajar en lo inmediato y corremos riesgo de suicidio por eternizarnos en la situación en que se encuentra. En esos casos planteo la importancia de recurrir a un psiquiatra para que resuelva recomendar alguna medicación o no. Trabajo con psiquiatras con los que tengo un dialogo, porque dentro de ese campo hay psiquiatras y psiquiatras. Vamos viendo la evolución del caso y en que momento resulta oportuno iniciar un descenso hasta ver si hay posibilidades de quitar la medicación.

Entonces la cosa pasaría por recuperar la palabra y, a través de ella, recuperar las riendas de nuestra existencia.

Es exactamente eso. Se trata de recuperar las riendas de tu existencia. De alguna manera volverte capaz de soportar lo que nosotros llamamos la castración: tolerar que las cosas no salgan como esperas, que no sos lo que hubieras deseado, que las personas que amas tienen defectos, problemas, limitaciones. Y poder convivir con eso.

¿Subyace en esto alguna idea de perfección que no se cumple?

En general nosotros llamamos a eso la falta, la incompletud. Lo que Freud llamo la castración. Eso es lo que resulta intolerable para cada uno de los sujetos. No queremos que la gente amada se muera, se enferme, sea finita, sea falible. Entonces, frente a esas circunstancias, la resistencia a aceptar que las cosas sean de esa manera, lleva a producir síntomas o la dificultad de poder sostenerse frente a eso.
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¿Sabes cual sería la causa de los altos índices de suicidio en la provincia?


No se por qué en una provincia se produce mayor cantidad de suicidios que en otra. Lo que se es que está también muy asociado al desarrollo del capitalismo. Siempre me llamó la atención un texto de Guattari – “Verdades Nómades”- donde decía que con el avance del capitalismo lo que se espera es una epidemia de suicidios. Hablaba de epidemia en los años setenta. Me pareció muy extraño en ese momento. Pero cuando uno empieza a ver la realidad actual esto ya no es tan extraño. Bueno, volvemos al tema de la contención de lo simbólico: si no tenes un orden simbólico que te diga con mayor firmeza quien sos y qué tenes que hacer en la vida, el sentido de las cosas es un sentido muy débil. Por lo cual el sinsentido de la vida emerge con mucha fuerza. Soportar el sinsentido es muy duro, es prácticamente imposible. Hay un punto en donde no se soporta más, precisamente porque no tiene sentido vivir. Todo eso se convierte en un monto de sufrimiento insoportable y, si alguien no logra encarrilarlo, darle sentido, entonces la muerte aparece como una solución.

Tal vez dos o tres décadas atrás había una cosa como de militancia que le daba sentido a la vida. Hoy hemos perdido la posibilidad o la idea de juntarnos con otros para lograr algo.

Claro, exactamente. El sentido no te lo podes dar vos, el sentido te lo da el colectivo. Viste esas piedras que están en el norte de Inglaterra, que son como menhires, y fueron trasladadas durante siglos dando lugar a estos monumentos del Paleolítico, que demoraron cinco o seis generaciones en lograrlo. Imaginate seis generaciones. Desde antes de tu tatarabuelo ya estaban pensando en hacer este monumento. Una generación le pasa a la otra y esta a la siguiente el sentido de la realización de una obra arquitectónica. Ahora el sentido es efímero, solo importa lo que se consume hoy. Ni siquiera hay sentido del paso de una generación a otra en una empresa familiar. Menos en empresas sociales. Y el sentido de las vidas lo da el colectivo. Hoy nuestro colectivo da un sentido muy deshilvanado, muy deshilachado. Y por esos agujeros se cae la gente. Hoy existe una idea de que lo único que tiene sentido es acumular dinero. Esto ha llevado a una destrucción del sentido social. Por ejemplo, tu acto de estar acá hablando tiene sentido porque para vos la revista tiene sentido y los lectores permiten darle el valor suficiente de que vale la pena moverte, esforzarte, aunque no ganes un mango, aunque tengas que poner guita para que salga. En realidad, el sentido que te da la revista es mucho más importante que cualquier ganancia. El sentido es una cosa que pasa entre uno y otro. Debemos recuperar el sentido de la tarea que se esta realizando. Y, a la vez, para poder hacerlo, hay que embarcarse con otros.

jueves, 21 de abril de 2011

TESTIGO DESAPARECIDO

Los organismos de DDHH abajo firmantes nos sumamos a la denuncia por la desaparición de Víctor Martínez, testigo del asesinato del obispo Carlos Ponce de León en el año 1977, ocurrida el pasado lunes 18 de abril en la Ciudad de Buenos Aires, el mismo día en que se cumplió un nuevo aniversario de la desaparición de nuestro compañero Jorge Julio López. Nos solidarizamos con su familia y amigos.

Exigimos al gobierno nacional y al gobierno de la ciudad la inmediata difusión de su fotografía y que se implementen todas las medidas necesarias para su aparición con vida ya!

APARICIÓN CON VIDA YA! DE VÍCTOR MARTÍNEZ



Asociación de Ex Detenidos-Desaparecidos - AEDD

Asociación de Profesionales en Lucha – APEL

Comisión por los DDHH de Trenque Lauquen

Comité de Acción Jurídica - CAJ

Comité de Defensa de la Salud , la Ética y los Derechos Humanos - CODESEDH

H.I.J.O.S. Oeste

Instituto de de Relaciones Ecuménicas –IRE

Liga Argentina por los Derechos del Hombre - LADH

Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos - MEDH

Vecinos de San Cristóbal contra la Impunidad




Enviar adhesiones a laluvero@yahoo.com.ar



Reproducimos nota de Página 12:

Testigo desaparecido

Fuente: Página 12

Miércoles, 20 de abril de 2011


Víctor Martínez está desaparecido desde el lunes. Sus familiares presentaron un hábeas corpus. Es un testigo clave en el caso del obispo Carlos Ponce de León

Por Laura Vales

Víctor Martínez, testigo en la causa en la que se investiga la muerte del obispo Carlos Horacio Ponce de León, asesinado durante la dictadura en un accidente simulado, se encuentra desaparecido desde el lunes. Así lo denunciaron sus familiares, que presentaron un hábeas corpus. En el pedido de intervención a la Justicia advirtieron que Martínez había tenido años atrás amenazas de muerte. A las dos de la tarde del lunes salió de su casa, en la ciudad de Buenos Aires, para ir a una escribanía ubicada en el microcentro, a la que nunca llegó.

"Tenía después un turno con su terapeuta a las 17.30 y tampoco fue. Estamos preocupados", relató anoche la abogada Gabriela Scopel. Vestía camisa blanca, pantalón y zapatos negros y un pulóver oscuro. La letrada agregó que en los hospitales de la ciudad, tanto como en el SAME y en la Policía Federal dijeron no tener rastros de él.

Martínez era el único acompañante de Ponce de León cuando el 11 de julio de 1977 el obispo sufrió el accidente que le causó la muerte. Tenía entonces 19 años -hoy tiene 52- y estaba haciendo el servicio militar en la Prefectura Naval , donde estuvo secuestrado después del accidente.

Como obispo de la diócesis de San Nicolás, Ponce de León había acompañado a los trabajadores de Villa Constitución perseguidos por el terrorismo de Estado e intercedió por varios desaparecidos. Su muerte conmocionó a la zona por su similitud con la del obispo de La Rioja , Enrique Angelelli, que había ocurrido un año antes.

La investigación del asesinato fue reabierta luego de la anulación de las leyes de impunidad, pero se topó con continuos obstáculos en su avance. El principal investigado es el ex teniente coronel Manuel Fernando Saint Amant, jefe de la represión en la zona, hoy procesado (pero en libertad) en numerosas causas de desaparición de personas.

En el año 2008, el fiscal federal Juan Patricio Murray tuvo un fuerte cruce con el juez de la causa, Carlos Villafuerte Ruzo, cuando tras enterarse de que el cadáver del obispo había sido sacado de su tumba en la Catedral , pidió un análisis de ADN para certificar que el cuerpo dentro del ataúd no hubiera sido suplantado, pero se topó con una orden del juez suspendiendo la exhumación.

Martínez declaró en el expediente y fue acusado por falso testimonio y procesado. Por esto, inició una querella contra Villafuerte Ruzo. "A fines de diciembre presentamos una demanda por persecución religiosa contra el juez, en enero hicimos una presentación de juicio político en el Consejo de la Magistratura y el 24 de marzo, en el acto en la Plaza de Mayo, hubo un grupo que colgó una bandera con la consigna ‘juicio político al juez Villafuerte Ruzo'", reseñó la abogada Scopel.

El hábeas corpus fue presentado "en atención a las causas penales que lo tienen como víctima, testigo, denunciante y querellante", que son "eminentemente procesos en los que se investigan violaciones a los derechos humanos".

El testigo estaba recibiendo atención psicológica por estrés post traumático, después de la reapertura de las causas de San Nicolás. Sus familiares contaron que sufre de alta presión, pero controlada con medicamentos, y que también suele usar bastón por problemas en su columna.

Por las amenazas de muerte que recibió fue abierta una investigación en el juzgado federal de Norberto Oyarbide, aunque el expediente fue cerrado el año pasado por falta de pruebas.

EQUIPO PORTAL WEB AEDD:
LIDIA FRANK-GUSTAVO CARBONELL
www.exdesaparecidos.org.ar
e mail: aedd@exdesaparecidos.org.ar

martes, 19 de abril de 2011

“EL ROCK NACIONAL LE HACE EL CALDO GORDO A LOS YANKYS”

CHARLA CON "PALO PANDOLFO, MÚSICO:
Por Osvaldo Quintana




Roberto Andrés Pandolfo no necesita demasiadas presentaciones: músico, poeta, alejado de las redes que buscan encasillarlo, ha transitado toda una vida con la cabeza abierta pese a que su historia se entremezcla con la de una generación nacida y crecida bajo un manto de feroz represión.
Protagonista de grupos míticos dentro del rock local como Don Cornelio y Los Visitantes, “Palo”, como todo el mundo lo conoce, es franco e impulsivo. Sonríe a cada rato. Se apasiona, habla con desparpajo. Anda por las calles bebiéndose la vida, componiendo y cantando, cosechando esas esperanzas que da el contacto diario con los otros, como si estos tiempos desapasionados le hubieran pasado por el costado.


“Cuando miro la cara del cielo, sonrisa de luna/
la fuerza de estar vivo, en este planeta de sueños cerrados/
y de fuego, se me mete en la sangre y transpiro” (“Trabajar”)

 
- ¿Que estas haciendo actualmente?-
En estos días he estado mezclando el audio para un show que grabe el año pasado en un teatro de Buenos Aires. Es como un DVD. Serán 12 temas y se va a poner a la venta por Faro Latino y por iTunes para el resto del mundo. Son muchos temas del disco Antojo, algunos de A través de los sueños, los dos discos que hice como solista y algún tema viejo de Los Visitantes. En ese show participó la agrupación de guitarras criollas, el cuarteto Garpamal, con un par de temas bien tangueros. Estoy tocando en Buenos Aires y el interior: Rafaela, Esperanza, General Pico, Santa Rosa. Hace dos semanas, toqué acá en el Teatro Ateneo y tengo todas las ganas de, para antes de fin de año, tener resuelto el lanzamiento de un disco con canciones nuevas. Espero que este DVD que se va a vender por Internet salga de acá a dos meses y el disco nuevo, si Dios quiere, para antes de fin de año.
¿Estás tocando con grupo o como solista?
Solo. Trabajo con un manager, un representante que también puede producir shows.
Estamos armándonos de a poquito una metodología de laburo. Trabajo con un manager, un representante que también puede producir shows. Mucho de lo que yo hice lo hice solo, muy independiente. Y lo más importante es ver como se edita el disco de canciones nuevas. Tengo 50 temas nuevos. Al disco irían catorce. La idea del DVD en vivo hace mucho que la tengo y me interesa mucho la historia de venderlo por Internet. Totalmente independiente. No necesitas a nadie. Lo haces, lo pones en Internet y vas para adelante. No andas esperando nada de nadie.”Hágalo usted mismo”.

“TODO ESE DINERO ES UN PODER DE FANTASIA/ DICHA Y ALEGRIA ESTAN EN OTRO LUGAR”

Alguna vez dijiste “Si ganara mucha plata mi concepto de la realidad se iría a la mierda”. ¿Que importancia tiene el dinero en tu vida y en tu creación?
Todo lo que uno dice está bien dentro de un contexto. Hoy la pregunta sería ¿como encarar el tema de la plata?, ¿que hacer con el hambre de los chicos?, ¿Como hacer que los hospitales funcionen mejor, que no haya tanta miseria y tanto hambre y enfermedades infantiles en Argentina? Uno es una pequeña célula pero hay una cuestión social urgente. Somos muchos y podríamos colaborar para que las cosas mejoren.
¿Qué pensas que podría hacerse desde tu lado?
Primero que nada: ver al otro. Ver al otro como a un hermano. Somos todos hermanos. Tratar de vivir en ese parámetro, viendo al otro como alguien necesario para mi desarrollo. Nadie se puede desarrollar a sí mismo sólo en una sociedad como esta. Necesitas hasta de aquel que para vos es lejano y de otra realidad social. M e parece que cada uno forma parte del tejido social y cualquier cosa que esté enferma o necesitada, uno también lo está. No podes vivir pensando “yo me las se todas y los demás no” porque evidentemente el pelotudo sos vos. La primera cosa que hay que hacer es ver al otro. Verlo. ¡Hola! Saludarlo. No tantas epopeyas sino un pequeño gesto y un acercamiento al otro. Creo que la mayoría de la gente es en sí solidaria, buena y tiene altos ideales. El problema es alguna minoría que esta para sacar su propio beneficio.
Al otro lo necesitas, incluso, para venderle algo, para comprarle algo, para que te arregle algo, para que fabrique algo. Es decir, el otro es un cliente potencial, digamos (ríe). Se necesita que todos estemos en un nivel interesante para que cualquier producto que uno haga, cualquier servicio, oficio o profesión tenga un destinatario. No es un amor, digamos, de santo. Mataría pensar en la vida de los santos que se sacrifican algo por el prójimo. No quiero pecar de naif…
Decir que querés a todo el mundo.
Claro, claro. No lo digo tanto por mí, es para la oligarquía también porque tienen poder para decidir que tipo de país armar, que producir. También a los empresarios de la patria financiera. Te estoy hablando en el sentido de decir: “bueno, el otro te conviene a vos como burguesía”. Creo que en el menemismo la burguesía argentina fue perdiendo todo poder, fue suicidándose. Eso es lo que sorprende: por qué no buscar un país de consumidores y trabajadores dignos que puedan activar el mercado interno. Es decir, un mercado interno fuerte, por ejemplo el tema de la carne, la exportación. Bueno, pero el mercado interno somos nosotros. ¿Qué pasa? ¿Por qué nos odiamos tanto? ¿Cómo no podemos defendernos un poco más a nosotros mismos? Ver que para los intereses de cualquiera el otro es importante aunque sea desde ese punto de vista. No te digo que lo hagas desde un punto de vista metafísico: que veas que cada uno tiene un espíritu de luz, que provenimos todos de un mismo padre (ríe). Yo hablaría en esos términos pero, como el mundo es tan pragmático, también es bueno decir algo desde el punto de vista materialista.

“CUIDADO CON LOS BASTARDOS/ BASTARDOS ORGANIZADOS/ ATENTI CON LOS MESTIZOS/ LOS MESTIZOS ALZADOS” 
Siempre has dicho que te gusta la política. ¿Cómo entendés la política hoy?
La política es siempre la misma. Me gusta esa definición que la coloca como el arte del diálogo. Ahora que los milicos están saltando ahí, boludeando, es interesante que puedan decir algo, que hablen, que hablemos entre todos, amen de que pueda haber diferencias terribles pero, bueno, apliquémonos en el diálogo, veamos las diferencias y aprendamos a convivir con ellas. Cada uno puede tener su propio pensamiento y merece respeto la vida, el pensamiento y la familia del otro. Evidentemente hay muchas diferencias entre todos pero, bueno, ¿Qué hay? ¿Te da miedo eso? (Ríe) ¿Te asusta la diferencia o estás fuerte con tu posición y podes compartirla aunque sea diferente o radicalmente opuesta a los demás. La política está para que podamos hablar de eso.
¿Ves que se está gestando una nueva política con nuevos actores a partir de los sucesos ocurridos en el 200l?
Evidentemente esa crisis, ese sacudón…
Digamos, desde los sectores populares ¿no?
Sí, desde la clase media que es el sector popular por excelencia. ¿Cuándo vos decís “popular” decís clase media o queres decir marginal, fuera del sistema?
Pienso en trabajadores de fábricas recuperadas, en el Mocase…
¡Clase media proletaria! Mira, comparado con otras épocas, veo muchas señales de un cierto despertar. Semejante cantidad de muertos en la dictadura no pueden ser en vano. Si bien el miedo y el terror están instalados, también lo está la idea de solidaridad que uno puede notar. Por ejemplo, todo lo que pasó con las asambleas populares. Ahí se vio al otro. Fue ver al otro en la calle (por lo menos en Buenos Aires), encontrarse con los demás, charlar, hablar de las cosas del barrio. Si bien se fueron diluyendo rápidamente y hubo reacción también por parte de los de siempre. Bueno, después de la fiesta menemista todo parece genial (ríe) por que ahí sí se dilapidaron fortunas, se cerraron fábricas y se engañó a la clase media burguesa. Quedaron patas para arriba. Porque al fin y al cabo la Alianza traer otra vez a Cavallo y él termina con el corralito (ríe) Fue truculento. Ahora hay como un discurso del gobierno que habla de los Derechos Humanos. En fin, tendrá sus pro y sus contras. Yo no soy kirschnerista. Aparte Duhalde y Kirschner, bueno, son producto de lo de siempre. Pero más allá del gobierno me parece que es como una guerra. Creo que el mundo se divide entre los que hacen un acuerdo con Estados Unidos y los que tratan de tener cierta personalidad y ver que es lo que realmente le conviene como país. En Argentina no sé que piensa la mayoría de la gente. A veces uno que se crió (yo nací en el 74) y en los setenta se escuchaba mucho “Ah, si es made in Usa es bueno”. Hay ciertas reverencias de la clase media a los estadounidenses. Si bien cualquiera que tenga más o menos ubicación en el mundo puede entender que la guerra contra Irak es una cosa más de barbarie que de democracia, me parece que, como en el caso de Chile (que tiene el tratado de libre comercio progresivo con Estados Unidos y gobiernos socialistas) hay como contradicciones. Pero algo resulta claro: el ser humano es contradictorio. Es luz y sombra. Es macho y hembra. Y hay algo de eso también en la política argentina.
¿Cuál es tu opinión respecto al gobierno de Kirschner?
Me parece que, dentro del Estado, hay un montón de gente interesante laburando. Creo que es menos corrupto el entorno. Comparado con el menemismo me parece un avance.
Con esa comparación todo es un avance.
Bueno, pero podría haber sido otra cosa. Podría haber vuelto Méndez. Y casi gana. O podría haber vuelto algo de derecha o ultraderecha. Yo no creo que este gobierno sea revolucionario ni mucho menos pero, de todas formas, me parece increíble que Hebe de Bonafini y Estela Carlotto, que estaban separadas hace mil años, estén juntas en un lugar. Yo soy muy amigo de Estela y tengo respeto por Hebe. Yo recuerdo a Hebe decir hace algunos años: ¡cómo las Abuelas aceptaron las indemnizaciones y nosotras…!” Pero, bueno, ahora están unidas. O sea yo (se ríe) me circunscribo a cosas bastante simples pero me parece que el tema del hambre de los niños no es algo que esté verdaderamente asumido. Las madres en Buenos Aires revolviendo la basura con niños en brazos. Falta algún gesto revolucionario (ríe). Igual hay que entender que somos Argentina y que hay mucha gente reaccionaria. Uno lee La Nación y, si ves la oposición a Kirschner directamente te haces kirschnerista; porque se oponen los ganaderos, la rancia oligarquía agroganadera, se opone la derecha pro gatillo fácil y mano dura. Decís, “bueno, si veo a la oposición directamente me hago kirschnerista”. Yo igual estoy tranquilo (se ríe) No me voy a hacer kirschnerista. Pero te digo una cosa: entre mis amigos, todos militantes o músicos, artistas, hay un montón de gente que ama mal a Kirschner. A mí me sorprende. No lo puedo creer a veces, pero bueno. Yo digo” guau, estemos alertas. Puede ser bueno”. ¿No sé si es claro lo que te digo?

“HAY UNA LUZ MOLESTANDO A LA OSCURIDAD/ HAY OJOS/ HAY CEREBRO/ HAY AIRE/ HAY HUMO”
¿Que rastros de la dictadura detectas en nosotros?

Creo que el terror está directamente dentro de nosotros. Hay cuarenta años de terror porque los que teníamos 15 en el 80, los que tenían 15 en el 90, también lo percibieron. El terror siguió, está ahí. Creo que eso nos inmoviliza un poco a nivel político. Hemos dejado la política en manos de transeros y no de la verdadera gente que quiere demostrarle al otro que vale para ellos. Bueno, me parece que ese terror todavía está instalado. Y ni hablar de la iglesia católica que se masacró a sí misma y no puede salir. No puede decir nada. Los milicos jamás pudieron reconocer o pedir perdón. O decir: “por Dios, nos equivocamos”. Me parece que los nazis se arrepintieron y de los milicos argentinos todavía nadie se arrepintió. Es muy común que en el lecho de muerte, asesinos nazis hayan pedido llorando por favor ser disculpados. Acá no se ha visto ningún milico pedir perdón por nada. Me parece que todavía falta curar esa gran herida abierta. No reconocen que se equivocaron, torturaron a mujeres embarazadas para luego sacarles el hijo. Encima lo niegan. Niegan que haya habido 30.000 desaparecidos. Es todavía un camino de ida.
Encima cobardes.
Me parece que sí: son re maricones. Una mariconada total. Y no tiene nada que ver con la homosexualidad. Esto es cobardía, mariconada. Son maricones. (ríe)
¿Qué recuerdos te quedan de esa militancia durante la dictadura?
Fue un aprendizaje de vida. Tenía 16 en el 81 cuando nos afiliamos. Éramos todos de la FEDE y un par de Franja (ríe). El comunismo era como un desafío total. Y lo pasaba un poco por la militancia en la secundaria como reabrir el Centro de Estudiantes cerrado por años. Yo ya tenía mi banda, tocaba, componía canciones. Uno de los primeros actos fueron recitales de música en el colegio. Pero también las pintadas a la noche con la dictadura en la calle. Era muy extremo. Lo que se llamaba “la escuelita” que eran como jornadas de adoctrinamiento masivo (ríe). Imaginate: andar por la calle te daba miedo, el sólo hecho de caminar con la facha que teníamos nosotros, golpear la puerta de un local del PC camuflado donde te observaban por una mirilla que tenía un agujero para sacar el rifle, era como una aventura. Y se aprendió mucho. Después participamos de la marcha contra la dictadura de antes de Malvinas y después ya, directamente, hubo una marcha multisectorial de todos los partidos políticos con miles de personas. Hubo una represión brutal. Nosotros estábamos ahí con las banderas enrollándolas bajo los gases lacrimógenos. Cantando el himno a los 17 años. Eran jornadas gloriosas (ríe) Y a la dictadura al final la terminamos tirando porque todos los partidos políticos estaban muy unidos. Era un enemigo tan claro. En fin, eran muchos partidos y mucha gente militando.
¿Cuál crees que es hoy el enemigo?
(Piensa) Desde que asumió la democracia con Alfonsín, lo primero que se le plantó en contra (porque los milicos se le plantaron pero casi, casi los pudo cambiar) fue la patria financiera, la patria especulativa. La patria financiera del dólar y de las privatizaciones. La nueva falacia del uno a uno, que generó tantas fábricas cerradas en la época de Martínez de Hoz y de Carlos Saúl Méndez que, al fin y al cabo, es un poco esa patria especulativa que se caga por completo en el otro, en miles y miles de obreros que quedaron sin laburo. El enemigo es también la lacra de la política, toda la corruptela, toda la transa de merca, de armas, de robos, de asesinatos, el tráfico de personas de las villas al suburbio para tener fuerzas de choque, fuerza electoral. Pero me parece que el verdadero padre del borrego es la patria financiera que, en vez de generar un país industrial con progreso, vías férreas, movimiento marino y pesquero, se dedican a importar pelotudeces de China. Esa tranza. ¿Viste?
Como Buenos Aires (se ríe). Buenos Aires es un poco un cáncer para la política porque es un puerto aduana que hace 500 años está canibalizandose a sí misma.

“CON UNA MISIÓN EN LA TIERRA NACEMOS TODOS/ A BUSCAR LUZ EN LA TIERRA TODOS NACEMOS”
Alguna vez dijiste “El poeta no debe ser un mero observador lucido sino un actor de su poesía”.

El que decía eso era Artaud (ríe). El verdadero precursor de quebrar el límite entre realidad y creación es él. Yo me hago eco de esas palabras. Creo que es imposible separarlas. El arte y la realidad son la misma cosa. El arte es parte de la realidad. Lo es en tanto y en cuanto estás vivo. Es real
porque lo hace la gente viva. Que cada uno saque lo que puede sacar para afuera.
¿Qué buscas transmitir en tus nuevas composiciones?
Hay que tener en cuenta que siempre, cuando uno ejecuta algo como por ejemplo una canción, no se propone tal o cual línea de creación. Más que nada uno trata de bucear y ver que sale. Una vez que sale, ahí si podes hacer un discurso. Yo hago lo que sale. ¡Que sea lo que Dios quiera! Después, bueno, puedo hablar y ver que hay. Todo lo que estoy componiendo últimamente tiene una impronta de amor (ríe). Vivo en el amor, tengo una beba maravillosa, una mujer divina. Me inspiran. Hay como mucho amor en las canciones del último año y medio o dos años. Bueno, yo siempre hablo de lo mismo en todas las épocas de mi vida: busco resaltar lo espiritual.
Has dicho que la poesía debería salir del papel. Eso lo pudiste concretar con Los Verbonautas.
Y también con la canción. Depende de como te parezca mirar vas a poder ver la revelación que está en tu nariz. La vida sería para aprender, para buscar la revelación. Igual la poesía en sí, como los poetas y eso, no deja de parecerme medio elitista. Cosas medio de solitario, de gente que no se abre mucho a los demás, de gente intelectual, de ¡poetas!, de críticos literarios. Es como medio opresivo. Me gustaría que la gente salga más a gritar su locura por las calles, que haya más gente loca en la calle y no en el manicomio.



“GRIS ATARDECER/ PASAN PUTAS, TIOS FLACOS/ EL SONIDO DEL VIENTO/ LA DISTANCIA DE TU CUERPO”

¿Cuál es tu mirada del llamado interior desde Buenos Aires?

Yo vivo enamorado del interior. Mi objetivo es irme de Buenos Aires. Vivir en Córdoba, en San Martín de los Andes, en Mendoza, un poco de montañas, ¿viste?
Seguís siendo medio hippie.
¿Yo? Sii (ríe). Claro. Escuché todo el rock desde el 67 en adelante. Tengo todo el rock nacional adentro más Zeppelín, Beatles, Floyd, y después vinieron todos los demás: Pistols. Fui hippie, punk. Hoy más que hippie me parece que soy latinoamericanista. Me gusta mucho todo lo que es la cultura natural de América, los pueblos aborígenes u originarios, la fuerza de la Pachamama, las hierbas curativas, el poder de las piedras, de la tierra. Me parece que hay mucha más mística, más metafísica, más espiritismo en los pueblos originarios que en el español con su magia negra inquisidora. Yo en todos los lugares del interior donde voy, francamente y sin demagogias, me siento como en casa, en cualquier lugar de Argentina. Puedo hablar con “¡eh, loco, cómo andas, culeao! (ríe) Es una cosa rara. Por ahí es mi carácter y tantos años de oficio. Soy abierto, no tengo pudor de hablar con el otro. Y si se enoja mala leche (ríe) No me asustan los enojos. A lo que voy es que me siento medio en casa en todos los lugares donde voy. Puedo entablar un diálogo con cualquiera en cualquier lugar. Es bastante interesante para mí. Ese sentido de pertenencia me da fuerzas, me da esperanzas.
¿Te seguís sintiendo parte del rock nacional?
(Ríe) Sí, para bien o para mal. Supongo que para bien. Lo que me molesta del rock nacional es esa palabra rock. Me gusta, más que nada, la música nacional argentina. Porque dentro de lo que hago hay muchas cosas que no son rock. En el primer disco de Almendra había cosas que no eran rock. Canciones como “Laura va” viene a ser un tango moderno en el 69. Hay más que rock en el rock nacional. Y aquel rock, de alguna manera, lo imita y le hace el caldo gordo a los yankis. A mí me interesa, más que nada, la onda raíz como la rioplatense o en tu caso la raíz del litoral: el chamamé. Las raíces que hay en el folklore de cada región. Y acá me parece que es para luchar por eso y no dormirse de tanto 4X4 y “somos tantos en el aguante y tanto rocanrol” porque con el rocanrol están pasándole por encima a familias irakies inocentes y matando gente a lo loco con bombas y armas pesadas. Escuchando rock en los auriculares bajan marines y revientan gente. Acá hay que ser un poco crítico del rock pero, desde el punto de vista de la geopolítica norteamericana: también fue para eso que el rock penetró en todo el mundo. El rock también es una música de victoria de los yankis. Igual creo que hay muchos chicos que están muy lejos de entender eso (ríe) En algún momento se van a dar cuenta. Creo que hay demasiado rock.
A eso lo tenés claro ahora.
No. Yo soy setentista, ¿entendes? Ya existían Arco Iris, Los Jaivas, la música folklórica. El rock fusión. El problema es que eso murió después. Fue muriendo en los 80 con lo “moderno” y en los 90 con “el aguante”.
Claro, pero con Don Cornelio no hacía precisamente folklore.
Don Cornelio era rock. Bueno, pero los 80 eran la onda de la modernidad, de ser punk, de ser moderno. La democracia, el destape, ¿Viste? Dijimos ¡basta! Basta de sufrir, vamos a divertirnos. Y fue una trampa. Caímos en una trampa bárbara. Pero yo siempre digo: “del rock me hago cargo”. En algún momento yo era el más rockero de todos los rockeros de acá, en el 88. ¡Éramos la banda que le gustaba a Luca!, ¿Entendés? Éramos verdaderamente los más extremos en muchos aspectos: estéticamente, en expresión. De llevar el arte a la realidad y la realidad al arte y todo mezclado y todo una locura. Y bueno, era “Don Cornelio Patria o muerte”. Era una cosa ultra rock.
“CADA PERSONA SE MIDE POR EL TAMAÑO DE SU CORAZON/ LA TIERRA NOS DICE QUE ES DE NADIE”
Ahora tus composiciones están más volcadas hacia lo rioplatense.

El material nuevo tiene rítmicas rioplatenses, ritmos de chacarera, vals, milonga, tango, candombe. Tengo un huayno, algún que otro ritmo más centroamericano. Pero todo es afro o algo que tenga que ver con lo aborigen. Y hay un montón de tangos. El disco todo es una oda a la música argentina popular aunque haya algunas baladas más beatlescas o temas de rock-tango. Pero va a ir como nunca creo antes en mi carrera lo rioplatense y lo argentino de raíz aunque mezclado con todas las cosas que yo he escuchado. La palabra que me gusta otra vez es fusión. Ya que se abrió el mundo a la globalización y por Internet tenemos acceso a todo, bueno, fusionemos. Pero igual creo que, lo verdaderamente valioso, es “pinta tu aldea” y la aldea suena, en mi caso, a tango, milonga, cumbia. Y también rocanrol. Pasa que lo que escucho hoy si no tiene algún tumbado o alguna negra con puntilla, me aburre. O si no tiene rítmicas rioplatenses, o de 6X8 o un huayno, un carnavalito (¡tan -chupin -chupan!) y la rítmica del 4X4 me aburre un poco. Me quema.
Tu viejo fue operario textil en una fábrica y se identificaba con el socialismo. A la distancia, ¿qué crees que te transmitió?
 
Algo muy fuerte como es la rectitud. Esa cosa de la honestidad…
Algo pasado de moda.
En la gente trabajadora que todavía puede mantener un trabajo esa rectitud es bastante común. Creo que el trabajador que hace con las manos es el único que puede entender la solidaridad verdaderamente aunque suene como ultra chapado a la antigua. Por otro lado está en lo que me diferencio de el. Nosotros fuimos ultra reprimidos. Todo era controlado, no se podía decir ni expresar nada. Yo hice lo contrario: siempre expreso todo lo que siento. Soy una máquina de sentir y de expresar. De mostrarme ridículo, alegre, vicioso, lo que sea. Y a eso le sumo la rectitud, los principios, lo que siento y respeto. Es como una mezcla de cosas.
¿Y que pensas transmitirle a tu hija hoy?
Más que nada, amor. Lo único que quiero es transmitir cariño a morir, que se sienta realmente querida, tocada, mimada, chupada, besada. Hacer rondas, jugar, bailar todo el tiempo, ayudarla a estudiar y bañarla. Es amor. Amor a morir.
(NOTA INCLUIDA EN REVISTA EL COLECTIVO Nª 11)