jueves 26 de enero de 2012

UNER – MINERÍA A CIELO ABIERTO: CONTAMINACIÓN, SAQUEO Y COMPLICIDAD


Por DIEGO FAINSTEIN
Desde UNER en Movimiento
(unerenmovimiento@gmail.com)


INTELECTUALES NO MUY ALUMBRADOS POR UNOS COBRES
A fines de 2008 llegaron por primera vez a la Universidad Nacional de Entre Ríos los fondos provenientes de la explotación minera “Bajo La Alumbrera”. Hasta ese momento la megaminería era un tema ajeno a nuestra universidad, a pesar de que las Asambleas de Vecinos y otros movimientos sociales de la región cordillerana llevan años enfrentando las iniciativas de las transnacionales y sufriendo los efectos de las mega-explotaciones. En aquel momento, los Consejeros Superiores de la Universidad discutieron si recibir o no estos fondos, y finalmente decidieron --casi por unanimidad-- aceptar un millón de pesos para distribuir entre las 9 facultades que componen la UNER.

Fundamentaron así: es legal recibir los fondos porque están asignados por una ley vigente. Otros Consejeros argumentaron --sin pudor-- que la Universidad ya recibe distintos fondos espurios (¿qué le hace una mancha más al tigre?) y que incluso el Tesoro Nacional está alimentado por empresas y actividades contaminantes (¿vamos a renunciar al 100% del presupuesto universitario?). En cuanto a las denuncias respecto de la contaminación (y el saqueo) que produce la megaminera, otorgaron el “beneficio de la duda” ya que afirmaron desconocer la existencia de estudios técnicos para certificar si efectivamente Bajo La Alumbrera es tan perniciosa o no. Como se puede advertir, muchos universitarios llegaron tarde a descubrir datos de dominio público, mientras que otros patearon la pelota para adelante. Su confesión de ignorancia debió haberlos empujado a informarse antes de votar, pero además resulta incompatible con su formación y ámbito de trabajo. En aquella reunión se designó una comisión (¡claro!) para efectuar un estudio técnico que permitiese dirimir científicamente esta cuestión, pero mientras tanto los fondos se aceptaron.

A lo largo de 2009 se acrecentó la difusión de información sobre la minería a cielo abierto: el modo de extracción de los minerales y su impacto sanitario y ambiental, las leyes vigentes, la distribución de beneficios y pérdidas, etc. Estos temas se incorporaron en el contexto de las eternas discusiones sobre la situación de la Universidad: su financiamiento a cuentagotas, la autonomía de fantasía, el carácter mercantilista de la formación adquirida en sus aulas, los propósitos de las investigaciones que no parecen apuntar a la resolución de los problemas regionales, entre otros temas.

Muchos universitarios de la UNER nos sensibilizamos con este tema al intercambiar documentos y opiniones, a través del correo electrónico y mediante encuentros entre grupos de activistas. Uno de los primeros textos que leímos fue el acta de la discusión del Consejo Superior de fines de 2008, que disparó nuestra indignación, y también informes elaborados por docentes, investigadores y figuras públicas como Pérez Esquivel y el biólogo Raúl Montenegro. Es preciso remarcarlo: no había que hurgar en sótanos de bibliotecas olvidadas, ni era preciso lanzarnos a ubicar expertos inaccesibles para encontrar indicios sobre el impacto de la megaminería. Bastaba con ponerse en contacto con los movimientos sociales o incluso --dentro del propio sistema universitario-- con los investigadores que trabajan sobre estos temas. Pero es más habitual perseguir convenios empresarios que vincularse con la plebe.


NO SÓLO EXPLOTA EL VERANO (Y OTRAS REFERENCIAS AMBIENTALES)
Casi un año después, para la reunión del Consejo Superior de Agosto de 2009 se trata nuevamente el tema, que para este año son 37 millones que se distribuyen entre las UUNN, de los cuales le tocarían a la UNER 820 mil pesos. Como para ubicarnos: el presupuesto de nuestra universidad en 2009 es de unos 100 millones de pesos, el 95% correspondiente a sueldos. De modo que los fondos provenientes de la minera representan menos del 1% del presupuesto total. Sin embargo, si sólo se considera la porción destinada a gastos no salariales (desde la compra de equipamiento, tonner y biromes hasta la construcción de aulas y el pago de la luz y el teléfono) el porcentaje que representa la plata de Bajo La Alumbrera se eleva al 16,4% (de los 5 millones de pesos destinados a estos fines). Ya deja de ser un porcentaje tan insignificante para convertirse en una suma capaz de tentar voluntades. Los 5 millones de pesos de las arcas ilustradas son tan insuficientes que convierten a los universitarios en langostas famélicas dispuestas a fagocitarse cualquier residuo, sin condiciones.


Echemos un vistazo a la explotación que produce estas monedas. Luego de siglos de minería tradicional bajo tierra, ya no quedan sustancias útiles concentradas en vetas sino que los minerales aparecen diluidos en las montañas, como si fueran una salmuera sólida. Entonces, para obtenerlos es preciso dinamitar la roca y separar el cobre, el oro y demás metales mediante procesos muy agresivos que involucran el uso de cianuro, mercurio, acido sulfúrico u otros elementos que los solubilizan y permiten separarlos de la matriz de roca. En el yacimiento Bajo La Alumbrera se necesita mucha agua, tanto para estos procesos como para bombear el material desde Catamarca hasta Tucumán por un mineraloducto, que no es otra cosa que un tubo, de más de 300 kilómetros. En el proceso se extrae una enorme cantidad de agua fresca proveniente de un acuífero subterráneo (y cabe enfatizar que la región de donde se chupa el agua es semidesértica). Una vez en Tucumán, se le extrae parte del agua (y esos miles de litros un poquito contaminados se liberan en una cuenca de agua diferente a la de su origen). Ya hecho polvo, el concentrado viaja en tren hasta San Lorenzo, provincia de Santa Fe, donde se carga en barcos que lo llevan a las refinerías del extranjero. No se exporta el cobre puro sino la mezcla que posee un 30% de este metal (y que al refinarse multiplica su valor por cuatro, pero este agregado de valor no se realiza en nuestro país). En el proceso también se separa el oro y posiblemente otros materiales útiles y caros, pero sin ningún tipo de control.

El impacto ambiental es enorme. Bajo La Alumbrera consume el equivalente al 87% de la energía utilizada en Catamarca, además quema alrededor de 33 millones de litros de gasoil anualmente, bebe 100 millones de litros de agua fresca por día (y que no devuelve cristalinamente al ambiente) y por si fuera poco suele padecer accidentes, como la recurrente pinchadura de su mineraloducto o el derrame de combustible que provocó un camión de La Alumbrera al volcar el 19 de agosto de 2009 y derramar 36 mil litros de gasoil que contaminaron el río y la planta potabilizadora en plena época de sequía, dejando a la población sin agua (1).

Cada año la explotación procesa unos 120 millones de toneladas de roca utilizando miles de toneladas de explosivos y de solventes, para producir sólo 180 mil toneladas de concentrado de cobre. Estos números transparentan una eficiencia sumamente baja, un desperdicio casi total. Tras la separación de los concentrados, los desechos se almacenan en la propia montaña y se transforman en un peligro potencial porque los piletones y diques de contención pueden agrietarse y filtrar su contenido, ahora mismo o dentro de un número desconocido de años. Uno de los mayores peligros de este tipo de minería es que la roca residual es potencialmente generadora de ácidos, los cuales tienen la capacidad de solubilizar metales pesados sumamente tóxicos para la vida. De respetarse a la montaña y su proceso de erosión natural, los metales pesados quedan atrapados en la matriz rocosa sin peligro de difuminarse, o haciéndolo a un ritmo inocuo a lo largo de miles de años. Probablemente, cuando los efectos alcancen su esplendor (y los metales pesados manifiestan su presencia décadas después de su ingestión), la minera y sus directivos no habrán dejado rastros.

Los sistemas de tratamiento de desechos que poseen, por ejemplo en Tucumán, no han impedido que se haya comprobado que contamina a cientos de kilómetros de Andalgalá (la población más cercana al epicentro de la explotación). Por este motivo está procesado el vicepresidente de la empresa, Julián Rooney. ¿Por qué está procesado el vicepresidente y no otros directivos de la misma empresa? La respuesta en palabras del Fiscal Federal de Tucumán Gustavo Gomez: “Porque, aunque parezca mentira, no sabemos quiénes son. Los registros de la AFIP no estaban actualizados y los de personería jurídica, menos. La Alumbrera tiene domicilio en una isla del Caribe” (2).


BREVE APELACIÓN AL BOLSILLO NACIONAL Y OTRAS HISTORIAS
Para evitar golpes bajos que atenten contra el supremo pragmatismo que reina en los lugares donde se toman decisiones que tienen que ver con la minería a cielo abierto, no se intentará dimensionar el volumen de contaminación producida ni describir sus múltiples efectos sobre los seres vivos (entre quienes se encuentran, por ejemplo, el subgrupo que podríamos llamar "los Catamarqueños" que algunos derechos deben tener --según la Constitución-- ya que teóricamente los clasificaríamos dentro de una especie amenazada, aún no extinguida, denominada "ciudadanos"). En cambio, le prestaremos un poco de atención al negocio de la mega-minera. La empresa de capitales canadienses y suizos Minera Alumbrera Limited (integrada por Xstrata Copper, Goldcorp Inc. y Yamana Gold) se asoció con la estatal Yacimientos Mineros Agua de Dionisio (YMAD), propietaria del yacimiento, en la cual participan la provincia de Catamarca, la Universidad Nacional de Tucumán (UNT) y el Estado Nacional. El 80% de las utilidades generadas se distribuyen para MAL (y esto no sólo es un juicio de valor, sino que M.A.L. es el acrónimo de la empresa transnacional) y 20% para YMAD (a su vez esta fracción se distribuye así: 60% para la provincia de Catamarca, 20% para la UNT descubridora del yacimiento y 20% para el resto de las UUNN, que actualmente son 36). Para dar un ejemplo, las utilidades generadas en el año 2004 por el concentrado de cobre fueron de unos 650 millones de dólares (3). Estas ganancias son las que la empresa declara, sin que exista ningún tipo de control por parte de su socia estatal. Por suerte son gente súper honesta que nunca intentaría estafar al Estado Nacional y al pueblo argentino. La empresa extranjera de dueños desconocidos que se queda con el 80% de las utilidades declaradas prácticamente no paga impuestos sobre estas superganancias gracias a las leyes de minería sancionadas durante la década menemista y aún vigentes en épocas mucho más nacionales y populares, redistribuidoras de la riqueza.

La megaminera utiliza un fuerte operativo de prensa para disfrazar su acción e impacto mostrando bellas cifras de inversiones, contribuciones al fisco, cuidado ambiental y generación de trabajo. Le llaman responsabilidad social empresaria. Pero sólo es una fachada que necesita para que no peligre su permanencia, para no resultar expulsada por la potencia del rechazo social. Veamos algunos detalles: entre 1995 y 2003 invirtieron 1400 millones de dólares. Esta cifra es astronómica. Sin embargo se recupera en menos de 3 años contando sólo la producción declarada de concentrado de cobre, y es preciso señalar que la vida útil prevista es de 20 años, con lo cual ya vienen gozando de ganancias puras y sin cargas fiscales, que seguirán llevándose durante mucho tiempo. En el pico de utilización de mano de obra, durante su construcción entre 1995 y 1997 emplearon a 5.000 trabajadores. Hoy en día quedan unos 2.000, de los cuales sólo 45 están agremiados, raro considerando las condiciones de trabajo: 12 hs/día, 14 días corridos, 7 de descanso, no se pagan los días no trabajados por enfermedad.

Lo dicho hasta aquí es sólo un breve resumen. Se puede corroborar la existencia de procesos judiciales que avanzan a pesar de la corrupción que están en condiciones de alimentar y de las presiones que son capaces de generar sobre la justicia. Existen muchas denuncias de contaminación y se cuenta con pericias realizadas por distintos organismos (desde Gendarmería hasta la Comisión Nacional de Energía Atómica) que certifican la existencia de peligro y de daños.


UNIVERSITARIOS CON SÍNDROME DE ARGUMENTOS ESCASOS
¿Qué decidió el Consejo Superior de la UNER en agosto de 2009, cuando discutió si volver a aceptar o rechazar los 820 mil pesos provenientes de YMAD? Optó por recibir nuevamente los fondos, a pesar de que la Comisión especialmente designada para investigar si Minera Alumbrera Limited contamina nunca presentó ningún dictamen (espejismo que demuestra que su creación fue una farsa para ganar tiempo), a pesar de la sólida argumentación esgrimida en contra de los fondos mineros, a pesar del pedido expreso de más de 130 docentes que solicitaron rechazar este dinero y a pesar de que no cabe exculparse aduciendo ignorancia.

La diferencia respecto de 2008 fue lo ajustado de la votación: 15 por la aceptación, 11 por el rechazo y 1 abstención. ¿Por qué, cuando ya disponemos de suficiente información aún existen dieciséis consejeros que prefieren convertir a la universidad en cómplice del saqueo y la muerte? Entre éstos, resultan llamativos los votos de los representantes de Bromatología (esta facultad se encuentra en la emblemática ciudad de Gualeguaychú, tan cercana a Botnia), y de Ciencias de la Salud, que en la localidad de Concepción del Uruguay dicta la carrera de “Licenciatura en Salud Ambiental”.

Al argumento de quienes lavan su conciencia resguardándose en la legalidad de los fondos contraponemos la emergencia de la siguiente asimetría: cuando se trata de la defensa de los trabajadores, de los movimientos sociales y del medio ambiente, las leyes no se respetan tanto. El Estado se revela como Estado de Clases toda vez que con las herramientas legales, o sin ellas, mantiene su apoyo y sostén al Gran Capital y a su estructura subsidiaria. Por dar un solo ejemplo del contraste: la Ley “Banelco” sigue flexibilizando a los trabajadores mientras que la Ley de Glaciares sufrió el veto presidencial. El ejercicio de los derechos, en condiciones de igualdad, se actualiza –como ya sabemos– cuando la plebe resiste.


FACULTADES DESOBEDIENTES Y EPÍLOGO AGRIDULCE
La Universidad actualmente dista de ser un espacio gobernado por la argumentación, el conocimiento y la racionalidad. Sus órganos de gobierno padecen una democracia desnutrida, con una representatividad al menos dudosa y más interesada en acoplarse al mercado que en defender los derechos humanos. Su presupuesto “genuino” (aquel proveniente del Tesoro Nacional y que tiene potestad de distribuir internamente) es tan minúsculo que están comprometidas sus actividades de docencia, investigación y extensión. La perversidad del sistema es tal que lo pequeño del botín no invalida las mezquinas disputas por su apropiación. Desde hace años esta política ha sido acompañada por el despliegue de diversas formas de financiamiento estatal y privado con efectos nocivos sobre la autonomía universitaria. En vez de cooperar, las universidades compiten y se esmeran por “prestar servicios a terceros”, focalizándose en prácticas que mercantilizan el conocimiento. Las aulas y laboratorios ya no prometen un futuro mejor; en cambio, se van convirtiendo gradualmente en un outlet, en un puesto de venta, en una consultora que facilita los grandes negocios. Incluso en la actualidad, y si ejercitáramos la imaginación para suponer que la Universidad cuenta con presupuesto suficiente, cabría preguntarse por la proporción de docentes e investigadores con voluntad para contribuir al cambio social y a la transformación de la realidad.

Durante septiembre de 2009 se disparó el activismo y cuatro facultades (Educación, Ingeniería, Trabajo Social y Bromatología) decidieron rechazar los fondos mineros. Además, no conformes con esto, solicitaron al Consejo Superior que reconsidere su decisión previa. El 24 de septiembre, luego de haber sido suspendida por el rector Asueta la primera convocatoria (probablemente si la reunión se hacía en la fecha prevista perdía la votación), y con la presencia de numerosos estudiantes y docentes, el tema se volvió a tratar. Esta vez hubo 6 ausencias, 5 de las cuales se supone que corresponden a Consejeros que hubiesen votado por el rechazo de los fondos. Por más que se manifestaron una catarata de motivos para rechazar los fondos mineros y pese a que no hubo contra-argumentos, la votación fue de 14 a 12 para que la UNER se constituya en cómplice de la muerte y el saqueo. La indignación de los presentes no se hizo esperar. Los consejeros cómplices de los daños que ocasiona La Alumbrera fueron receptores de una lluvia interminable de cantitos, recriminaciones e insultos. Las réplicas que intentaron solamente atizaban la bronca. Al otro día el rector denunció públicamente agresiones y amenazas. Si allí hubiera estado la intención de agredir, ella se hubiera concretado fácilmente, por la sola fuerza del número. No hubo más violencia que la del silencio de los que votaron sin justificar, la violencia de la imposición de mayorías conseguidas en la oscuridad, con representantes que votaron en contra de la decisión de sus representados (por ejemplo el caso del estudiante de Gualeguaychú) y con ausencias llamativas. Ellos sí contaron con la fuerza del número y no del argumento.

El movimiento en contra de los fondos mineros, sin embargo, no se vio disminuido con este resultado. Por el contrario, fue estimulado, creció en participación y se multiplicaron diversas iniciativas: campañas de afiches, mesas redondas, escraches, etc. En una próxima entrega, continuaremos el relato.

Referencias:
(1) Prensa Contrapunto, periódico integrante de la Red Nacional de Medios Alternativos. 19/08/2009.
(2) Mu, el periódico de lavaca. Marzo 2009 / año 3 / número 22.
(3) Coria, Lorena (2007). “Desarrollo local y actividad minera en la provincia de Catamarca. Compatibilidad e incompatibilidades para la configuración de la micro región de Andalgalá”. Revista Oidles (vol 1, nro 0).


(NOTA APARECIDA EN REVISTA EL COLECTIVO Nº 26-OCT/NOV 2009)

sábado 14 de enero de 2012

SEGUIMOS REPARTIENDO!!


Señor, señora, lector amigo, los bellos promotores de EL COLECTIVO seguimos repartiendo este noble pasquín, para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero. No tiene contraindicaciones. No tiene padrinos ni siquiera parientes lejanos. En este número:
Los Derechos Humanos más allá del discurso oficial: EL OTRO PAIS
Escriben en exclusiva: Roberto Iglesias, Claudia Rafael, Alfredo Hoffoman, Antonio Miglianelli, Dario Aranda, Correpi.
-Empresas recuperadas Hoy. Dos miradas: Horacio Lalli (Bauen)- Raúl Godoy (Zanón)
- Entrevista con el músico Raúl Barboza.
- FOTOS: Tango, por Gilda Scévola.
- Aquel estallido presentido, por Jorge Pistocchi.
- Los ojos de Pablo, por Gilda García.
- Grupo Coral Voces de Paz.
- Arthur, por Maxi Sanguinetti.
- Sigue... por Andrea Bártoli.
- ¿Cuando hay derecho? por la Dra. Beatriz Vecchio.
- Humor como resistencia.
- Biyíken contemporaneo, por Martín Micharvegas.
Y las secciones de siempre.
Comuniquense al teléfono (0343) 154409688 o a nuestro mail: revistaelcolectivo@hotmail.com. Sino por aca nomás.
Partidarios del pensamiento único, abstenerse!!

jueves 12 de enero de 2012

“BUSCO ESE MILAGRO DE LA VIDA QUÉ SE TRANSFORMA”


ENTREVISTA A PIPO LERNOUD
Por OSVALDO QUINTANA

A Pipo Lernoud no le gusta definirse, desconfía de esas palabras que encasillan y atan. Pionero del hippismo en Argentina, uno de los primeros letristas del rock nacional, protagonista desde sus inicios de publicaciones independientes como Expreso Imaginario, acercando temáticas distintas como pueblos originarios o ecología cuando solo era una lejana palabra, Pipo es enemigo de “teorizar y vivir en la cosa abstracta”. Locuaz, entusiasta, reflexivo y con 64 años cumplidos, el autor de Ayer Nomás habla en este extenso reportaje para EL COLECTIVO de sus creencias, sus dudas y certezas. El pasado y el presente. Mientras algunos intentan definirlo como casi una leyenda, él prefiere verse a sí mismo como una persona que busca la acción con muchas preguntas distintas.

“Yo no me siento poeta, pero escribo poesía. No me siento agricultor pero he hecho agricultura orgánica. Tampoco soy editor de revistas sin embargo hice tres. Para mí es muy importante hacer cosas en el mundo concreto: editar revistas, libros de poesía, leerlas, convertir mis poemas en canciones, hacer agricultura orgánica”.
Dice que está por construir una casita en la Patagonia, frente al Bolsón, para tener una chacra y poder escribir; que hace poco, luego de 43 años, volvió a componer una nueva letra junto a Pablo Dacal, y que otros tres grupos están haciendo temas con textos suyos. “Es como el regreso”- define - , y cuenta de su entusiasmo con la nueva generación de músicos y compositores con quienes suele subirse a los escenarios. “Estoy viviendo una experiencia muy parecida a la de la Cueva”, afirma, haciendo mención al boliche donde prácticamente nació lo que luego se llamaría rock nacional. Una historia que lo tuvo como protagonista.
“Cuando saqué mi libro de poesía me di cuenta que, de alguna manera, a través de las cosas que hago estoy diciendo lo mismo. En la poesía digo que pertenecemos al universo, que venimos desde que se produjo el big bang y estamos compuestos por la misma sustancia que los planetas. Tomamos forma, vamos a perderla y volver a ser de la misma sustancia de que está hecha la tierra. Eso también lo ves en la agricultura orgánica: cuando reciclas el material para hacer abono te das cuenta que las pajas del maíz se convierten en tierra negra. Todos nos convertimos en tierra negra. Eso me maravilla y apasiona. Busco ese milagro de la vida que se transforma, en las notas, en lo que escribo. Después, me encanta el rocanrol, escribo sobre el rocanrol”.
“Me cuesta definirme”, insistirá Pipo aunque, con el trascurrir de la entrevista, elegirá reconocerse como periodista. Después sacará cálculos y concluirá contando que acaba de cumplir 43 años dentro de lo que algunos definen como periodismo de rock. Desde la revista artesanal La Mano una temprana publicación que intentaron sacar junto a Moris, en el 66, pasando por la Expreso y Canta Rock hasta la recientemente desaparecida La Mano, junto a Roberto Pettinato.
-Fuiste fundador de revistas que hicieron historia. ¿Qué significó el Expreso Imaginario para vos?
- “Hubo tres puntos del Expreso que me marcaron e hicieron la persona que soy. Uno, el reportaje al músico brasilero Egberto Gismonti. Nosotros veníamos del rock y, aunque poseíamos una formación bastante abierta, teníamos una visión limitada de las cosas. El tipo nos hizo ver que estábamos en un continente lleno de vida con millones de cosas para hacer, mixturar y descubrir. Y que todo podía hacerse con muy pocos elementos. Lo segundo fue el reportaje a Gary Snyder, un personaje del libro “Los vagabundos del Dharma” el libro de Jack Kerouac, que cuenta su encuentro con Snyder. El personaje es un escritor, poeta, budista y antropólogo que viajó por todo el mundo. Juntos van a descubrir las montañas, los ríos y los bosques donde no hay nadie. Narra la aventura de descubrir sus miedos, soledades y asombros en medio del bosque y trepando montañas. Después Atahualpa Yupanqui, la síntesis de lo que es este país apenas salís de Buenos Aires. Y habiendo vivido en el campo, me significó mucho. ¿Vos sabes la anécdota de ese reportaje? Después de conocer a Atahualpa yo me dije “tengo que hacer una investigación de qué carajo es el folklore hoy”. Entonces fui a Cosquin llevándome la revista con tapa de Atahualpa. En ese momento le habían levantado la prohibición y estaba en una conferencia de prensa. Y allí dice:” porque la mejor entrevista que me han hecho fue de unos muchachos del rock, de la revista Expreso Imaginario”. Yo estaba ahí y casi me muero”.


Tocando con León Gieco-IFOAM 98


BASTIÓN DE RESISTENCIA JUVENIL, vehículo aglutinante frente a tanta oscuridad. ¿Por qué no existe hoy una revista como el Expreso? ¿Es posible el surgimiento de una publicación de estas características? Pipo cuenta que en alguna de las FLIA (Feria del Libro Independiente y Autogestionada) suele dar una especie de conferencia proyectando imágenes de la revista y siempre termina preguntando lo mismo. “Nunca encontramos respuesta”, confiesa. “Está la típica, “porque contra Videla estábamos mejor”, contra una persecución muy grande estábamos unidos y con objetivos más claros”. Yo pienso que en este momento existen muchas distracciones: la gente está más en Tinelli o la política de todos los días y no tiene ganas de pensar en los temas que planteaba el Expreso”.
Para Lernoud la tendencia inevitable es que la gente lea por Internet. “Estoy haciendo videos de poemas para subir a YouTube, me parece el método del futuro. Tengo un blog donde escribo lo que quiero y sin límite de lectores (*). En una revista de papel hay muchas limitaciones, pero amo el papel escrito. Ahora con el facebook la gente tira opiniones livianamente. Antes tenías que sopesar mucho, era muy difícil, además de peligroso”.
-¿Cómo ves al periodismo hoy?
-En este momento estoy muy entristecido con la pelea entre el periodismo oficialista y el clarinista. Veo un nivel muy bajo de discusión. Creo que se tiran mierda con un ventilador.
-No hay discusión, hay chicana.
-Claro, pura maledicencia. Me parece que de golpe nos pusimos partidistas. A quien se corre un poquito de la ideología oficial le cortamos la cabeza. Existen enfrentamientos que no veo desde los 70. Por esos años yo viví muy fuertemente la quebradura de nuestra generación: los militantes y los rockeros, por ejemplo. Y toda la cosa de “nosotros somos los que tenemos todas las respuestas porque leímos a Marx, Fanón o a quien carajo”. Fue muy doloroso ese proceso de pelearse con amigos. Mi mejor amigo fue el primer Montonero muerto. Tuvimos discusiones terribles cuando dijo que empezaría a andar armado. Y, aunque en este momento no se habla de armas, estamos en un espacio de intolerancia muy fuerte. Eso sucede en el periodismo político, pero cuando se producen estos enfrentamientos todo se convierte en político. Yo no estoy con el gobierno ni contra él.
De pronto Lernoud titubea. Parece arrepentido. “Tengo miedo de lo que digo cuando se tocan estos temas, pienso que será distorsionado – confiesa - Porque todos tienen como una agenda, y eso me rompe las pelotas”. ¿Ustedes cómo lo ven?, nos interroga. Después menciona una de las características esenciales que tuvo la Expreso: “¡Lo más importante fue que marcó su propia agenda y va fangulo! Porque si vas a discutir lo que discute todo el mundo, es tremendo. En este momento el nivel de nuestro periodismo es bajísimo por este problema. Conozco muchos periodistas peleados entre sí, y no me gusta”.
-¿Pero de donde surgió este conflicto entre pares?
-Hasta cierto punto pienso que es un manejo del gobierno que se fabricó un enemigo con Clarín. Me sorprende que tipos como Víctor Hugo Morales, de un nivel de cabeza muy interesante, hoy estén convertidos en chirolitas del gobierno.
En realidad es más fácil criticar al gobierno que a la oposición. Por ejemplo, la minería, o esa cosa desastrosa que han hecho con la ganadería. Eso me preocupa, me da bronca y puteo, lo haya hecho Cristina, Macri o cualquiera.
Últimamente cada vez que voy a decir algo me preocupo en aclarar: estoy de acuerdo en algunas de las cosas que hizo este gobierno, porque no me considero opositor.
-Tenes que atajarte, aclarar que no sos de derecha.
-Claro, sos periodista y estás paranoico. Van a pensar que sos esclavo de Magneto o de Mariotto. Si te corriste un poquitito, chau. Es un pensamiento estalinista. Los medios manejados por el gobierno, que son muchísimos, son prácticamente fotocopias. Eso empobrece la discusión.

POR LOS AÑOS 70 el retorno a la naturaleza se presentaba como una alternativa posible a las grandes concentraciones urbanas cada vez más invivibles. Aunque, claro, una cosa era cantar “vamos al campo” y otra muy distinta llevar eso a la práctica. La tierra era algo más que una palabra y de lo que se trataba, por entonces y siempre, era de predicar con el ejemplo.
-¿Cómo surgió tu interés por la agricultura ecológica? - En el 68 me fui a vivir a Capilla del Monte con Miguel Abuelo, Tanguito y una pareja que tenía. Estuve casi un año, hice una huertita. Cuando Miguel y Tango se volvieron yo me quedé. Poco después, a partir del Expreso y la sección “Guía práctica para habitar el planeta tierra” se conformó un grupo interesado en la agricultura ecológica. Cuando terminó la revista, armamos una cooperativa de compras llamada “Al pan, pan”. Funcionó muy bien. Nos conectamos con gente del Bolsón, de San Marcos Sierra y de Mendoza. Se crearon otras cooperativas. Este proceso duró dos años, de ahí salió la primera estructura de agricultura orgánica en Argentina: CENECOS, Centro de Estudios de Cultivos Orgánicos. Yo organizaba los cursos y sacaba ciertas publicaciones. Al tiempo empecé a hacer agricultura, compramos una chacrita cerca de Chascomus, comenzamos a producir y mi mujer se puso a vender. Una distribución a domicilio. Paralelamente teníamos esta asociación que era miembro de la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica que reunía a todos los movimientos, con dos millones de miembros en todo el mundo, la mayoría asociaciones de campesinos. De esa federación yo llegué a ser vicepresidente.
-¿Cómo ves la política de medio ambiente de este gobierno?
-No hay políticas de medio ambiente en el país, es más, creo que nunca existió una política coherente en ningún gobierno. Ya mencioné la destrucción de la industria cárnica. Hasta hace unos años nuestro país simbolizaba en el mundo la carne natural. Hoy, para dejar espacio a la soja, han estimulado los feedlot que consiste en reunir a todas las vacas en un corral cerrado, llevarles la comida y sacarles la bosta. Dos trabajos que hacia la vaca hoy se hacen gastando nafta, a veces dejando la bosta en zanjones y contaminando las napas. Un desastre ecológico mayor. En este momento se está subsidiando feedlot, Hace un par de años salieron en los diarios los grandes negociados. Peor aún es el desastre ecológico. Vas a cualquier supermercado, miras un corte de lomo y notás que tiene como hilos de grasa en el medio del músculo. Cuando la carne era de pradera y las vacas caminaban eso no existía. Hoy, como no caminan y su dieta es 90% grano, tienen una cantidad de grasa intramuscular. Por eso los problemas de obesidad en Estados Unidos. Este tema del feedlot generará en 15 o 20 años un aumento de la obesidad, de la hipertensión y la diabetes. Los problemas ecológicos y de salud están entretejidos. Nadie plantea este tema que hace a la salud de la población. Antes alimentábamos a los reyes, porque teníamos la mejor carne y los mejores granos, ahora alimentamos a las vacas europeas. En aras de un supuesto negocio, que no lo es, en vez de exportar cosas más certificadas, vamos a un producto con menos valor agregado. Este gobierno, además, ha cometido errores graves, por ejemplo el tema de la minería a cielo abierto, que empezó Menem, continuó esta gestión y es el negocio de varios gobernadores amigos. Para sacar un anillo de oro necesitan destruir veinte toneladas de montañas. Y el arsénico que se usa para separar el oro va a las napas de los ríos. Si se contaminan, se acabó todo. Creo que el medioambiente somos todos. Estamos formados por los mismos elementos que forman las plantas, los animales y el suelo. Como decía Atahualpa, “somos tierra que anda”. Al morir volveremos a convertirnos en tierra. No hay una separación entre el hombre y la naturaleza. No hay conciencia de eso.


Con Vanda Shiva

-¿Crees que esta sociedad es más libre que ayer?
-Creo que es más libre pero también está más distraída. La maquinaria de distracción es mucho más poderosa que cuando éramos jóvenes. Cuando me dicen: “ah la época de la Cueva era bárbara”, yo le digo: “no era bárbara para nada”. Nos echaban de casa por pelo largo, te echaban del laburo, del colegio. Íbamos en cana todo el tiempo. Era muy difícil hacer el amor con tu novia. Se suponía que todos debían llegar vírgenes al matrimonio. Hoy todos puede tener el pelo largo y convivir con su novia. Sin embargo, tenes a Tinelli que lleva de la nariz a las masas. Hay una maquinaria de entretenimiento y distracción muy fuerte que parece divertida, moderna e interesante, pero en realidad es fuertemente distractiva. Hoy es muy difícil estar en silencio con vos mismo porque es automático prender la radio o la televisión. Entonces, creo que estamos evolucionando como sociedad pero, paralelamente, estamos destruyendo el planeta que nos cobija. Hoy los pobres, clase media o baja, tienen una posibilidad de expresarse y crear cosas que no tenían hace cincuenta años. Cuando nosotros íbamos a la Cueva estaban los edictos policiales que prohíban la homosexualidad. Hoy se pueden casar. Se evolucionó muchísimo en libertades y derechos de las personas.
-Es como una contradicción: se va evolucionando y por otro lado se está destruyendo el planeta.
-Esa es la contradicción central. El cambio climático es muchísimo más grave de lo que la gente cree, y no solo hará que suba el agua del Rio de La Plata inundando las costas, sino que va a cambiar el clima. Cambios que afectaran muchísimo la vida de las personas.
-Dentro de este sistema, ¿pensas que podemos decidir qué hacer con nuestra vida?
-Hay bastante libertad para decidir qué hago con mi vida. Obviamente un tipo que nace en una villa tiene muchas menos posibilidades de desarrollo personal que cualquiera de nosotros. Me refiero a que, en general, gran parte de la población tiene la posibilidad de elegir otra forma de vida. Una chacra cuesta igual que un departamento. Tener un trabajo en un banco o en el medio del campo, son cosas que pueden elegirse. Creo que la clase social en que naciste, la educación que recibiste y los medios que te rodean influyen mucho, pero cada uno de nosotros es responsable. Yo he hecho una vida muy distinta de la de mis primos caretas. Lo he visto en millones de casos. No creo que el Estado tenga que proteger a las personas y guiarlas como nenitos. ¿Por qué en medio de la pobreza, de las dificultades, surgió Miguel Abuelo, un chico que no tenía padres, con montón de problemas y que, sin embargo, desarrolló una vida creativa?
-Tocaste el tema de la música. Hoy con un concurso podes ser famoso al otro día.
-¡Pero eso para mí es como el Club del Clan! En mi época, Palito Ortega se presentó como cafetero, lo vieron, dijo “yo canto” y les pareció que podía andar. Lo mismo que hoy con Operación Triunfo. Todo está súper industrializado y organizado. En aquellos momentos eran búsquedas. Hoy son multinacionales con estudio de mercado y mucho marketing, antes eran personas. Básicamente es lo mismo. Cuando estábamos en La Cueva y éramos 20 tipos, ya estaba el Club del Clan a full. En este momento está Operación Triunfo, Tinelli, Latin American Idol o no sé qué carajo. Por otro lado esta Flopa con su guitarrita, cantando en lugares chicos temas maravillosos. Ha elegido no entrar en esa picadora de carne, a igual que Tanguito o Javier Martínez eligieron no entrar en el Club del Clan.
LA GENERACIÓN HIPPIE. Pipo dice sentirse feliz de haber pertenecido a esa generación. Aquella que creo Greenpeace, Amnistía Internacional, la IFOAM y toda la agricultura orgánica, la que creo las terapias naturales, el parto natural, aquello que anunciaba el Expreso: la medicina china, el yoga, la meditación, el tai chi, del i-ching, un montón de culturas más armoniosas que hoy forman parte de la vida cotidiana. “Hace treinta años hablabas de ser vegetariano y pensaban que ibas a enfermarte. En realidad, ellos están más sanos que los carnívoros. La generación hippie, gente activa y creativa, cambió la sociedad. Siempre pensé que la prueba de si funcionaba lo nuestro o no, era que naciéramos de otra manera; que tuviéramos parto natural en un ambiente afectivo, no medicalizado, casamientos con nuestros propios rituales y también muerte nuestra. Hace poco falleció un amigo que tocaba en Los Jaivas y le hicimos un velorio muy lindo. Leímos poemas, alguien tocó el sitar. Creo que si uno se enfoca solo en lo empresarial, pierde muchísimo en el camino. El nacimiento, por ejemplo, debe ser una fiesta para los padres. Yo tengo cuatro hijas. En tres de ellas estuve en el parto, ayudando. Fue uno de los momentos más mágicos de mi vida. Ves que esa persona que sale de tu mujer está hecha con la carne de tu carne. Pero si eso te lo sacan no podes verlo. Yo he lavado mis hijas, he cortado el cordón, he participado. Hoy eso es algo normal”.
Cuando en 1998 se encargó de organizar el Congreso Mundial de la Federación que se realizó en Mar del Plata, Pipo tuvo la oportunidad de reencontrarse con mucha de aquella generación: la que se fue al campo, hippies que armaron granjas y huertas, los que iniciaron el movimiento orgánico y ecológico en todo el mundo, por ejemplo The Farm, unos hippies que crearon una granja enorme en Tenesse, Estados Unidos, donde además hacían parto natural. Una organización de mil familias muy admirable que dura hasta estos días. “Gente que han logrado cosas, que laburan sacando productos de muy buena calidad y están vendiéndole al mundo. Tipos que trabajan con pequeños productores en lugares perdidos en la montaña. A mí me hizo mucho bien ver eso porque hay un nivel de trabajo concreto, es gente que realmente está haciendo cosas.
-¿Sos optimista respecto al futuro?
-Yo pienso que si desaparecemos no hay ningún problema. Creo que el futuro es un agujero negro. Todo esto va a desaparecer dentro de unos cuantos miles de millones de años en un agujero negro, va a acabarse de la misma manera que empezó: con el Big Band. Eso me parece parte del chiste. Morir me parece muy importante, tanto como vivir. A lo mejor esto es un instante. Toda la civilización humana no es más que la consecuencia del cerebro, que es una configuración que produjo la naturaleza como la cosa más compleja, que evolucionó hasta llegar al cerebro humano. Los monos tienen herramientas, los humanos empezamos a desarrollarnos culturalmente y a desarrollar todo lo que nos rodea. Creemos que esto es lo importante en el mundo y es nada más que un pedo en el espacio. Hay miles de millones de galaxias donde esto no tiene ninguna importancia. Yo creo que no hay que apegarse. Si esto termina mañana, habremos vivido una buena experiencia. Yo soy básicamente optimista. Creo que esta experiencia de vivir es maravillosa.
-¿Para que pensas que estamos acá?
-Creo que no estamos para nada. No hay un objetivo. La vida se creó espontáneamente. El desarrollo del cerebro humano es también espontaneo, un resultado de la evolución. No hay un dios. Creo que somos una casualidad, podemos desaparecer mañana y pueden aparecer otras cosas mejores.
-¿Pero, con qué incentivo nos levantamos cada mañana?
¡Porque cada segundo de la vida es un milagro! No necesito pensar que me estoy levantando para algo ulterior, o para ir al paraíso. ¿Para qué te levantas? Para vivir, porque la vida en sí es maravillosa. El hecho de poder levantarte es un milagro. El hecho de poder pensar y decir “hoy es sábado, llueve”, que se yo, no sé. No hay nada más. No hace falta dios, No hace falta nada. Esto que esta acá, esto que sos vos, que soy yo, es lo que es. Todo lo demás sólo es ponerle colores, decorarlo.
(*) http://calandriasygratebus.blogspot.com/

domingo 8 de enero de 2012

ENTREVISTA EXCLUSIVA CON EL EX FISCAL JULIO CESAR STRASSERA:



“EL GOBIERNO DESCONOCE EL JUICIO A LAS JUNTAS PORQUE NO PUEDE APROPIARSE DE ÉL”
Por Gilda García y Osvaldo Quintana


Un 22 de abril de hace 26 años comenzaba el Juicio a las Juntas Militares: hecho único en el país y en el mundo donde se lograban condenas ejemplares para quienes habían secuestrado, robado, torturado, desaparecido y matado a miles de ciudadanos argentinos. Aquella era la primera vez que se condenaba a una dictadura.
Julio Cesar Strassera, fiscal de la causa por ese entonces, es uno de los tantos que carga en su memoria las palabras quemantes de las víctimas, familiares y testigos de lo que fue el accionar del terrorismo de Estado. Es también un símbolo de la historia honrosa de nuestro país, porque no es un hecho menor saber que hubo un crimen y hubo un castigo, que existió una condena por la cual ya no serían posibles el olvido y el perdón.
Julio Cesar Strassera es además el hombre que hace 26 años, con sencilla solemnidad, se plantó frente a quienes habían sido los dueños de la vida y de la muerte. Es también quien pronunció en su alegato esas palabras finales que dieron la vuelta al mundo: “Nunca Más”.
Tal vez por eso, y pese a los años transcurridos, para muchos de nuestra generación y para la historia toda, este hombre, campechano y sin vueltas a la hora de dialogar con EL COLECTIVO, continúe siendo “el fiscal Strassera”. Aunque ya esté retirado de la vida pública y para él alcance con ser recordado tan solo, “como un funcionario judicial que cumplió con su deber”.


A seis días de asumir el gobierno, en diciembre de 1983, el presidente Raúl Alfonsín borró de un plumazo la denominada “Ley de Autoamnistia” dictada por los militares en retirada.
Poco tiempo después, en abril del 85, los sentó en el banquillo de los acusados cuando aún ostentaban un poder evidente. Los genocidas no tenían intenciones de retirarse en silencio. Contaban con el miedo sordo bajo la piel que nos habían dejado tantas noches de oscuridad y muerte. Por aquel tiempo el país amanecía con amenazas de bomba, levantamientos carapintadas y la presencia latente de un nuevo golpe de estado pisándonos los talones.
Esa democracia acechada era el escenario en que se desarrolló el juicio a las juntas militares. Fueron cinco meses que cambiaron para siempre la fisonomía cultural y política del país. Ya no podría pensarse el presente sin la memoria de esa ignominia. Con los testimonios de las audiencias, muchos argentinos supimos del horror que, hasta ese momento, sólo sospechábamos. Ahora ya no volveríamos a ser los mismos.


- ¿Por qué decidió ser abogado?
- Bueno, esa es una elección. Yo tengo muchas dudas respecto a las vocaciones. Siempre digo, “cada vez que veo el puente de Brooklyn, tengo una vocación de ingeniero bárbara”. Es una elección. Cuando uno tiene más inclinación para las humanidades elige una carrera relacionada con las humanidades.

- ¿Cuándo comenzó a enterarse de lo que sucedía en el país durante la última dictadura militar?
- Nosotros empezamos a sospechar que estaban ocurriendo cosas, no sabíamos la gravedad del asunto. Pero que había personas privadas de la libertad lo veía, porque era funcionario judicial, recibía los habeas corpus y eran todos negativos. Ahora, lo que no sabíamos era la gravedad, como mucha gente no lo supo durante años en la Alemania nazi.



- ¿Qué recuerdos tiene de aquel período?
- Yo, como le decía, era funcionario judicial y vivía de mi escaso sueldo. Como no tenía ninguna actividad política tampoco podía ser víctima de ningún tipo de persecución. No se olviden que en mi época los funcionarios judiciales no podían ser ni siquiera afiliados a un partido político determinado. Así que mi vida se deslizaba más o menos tranquilamente, sin angustias ni persecución.

- Pero seguramente conocía de algún amigo, pariente o vecino…
- Sí, varios amigos, por supuesto. Algunos hasta se exiliaron. Incluso en la época de (la presidente) María Estela Martínez de Perón, antes de la dictadura, hubo abogados amigos que revalidaron el título y se fueron a España, porque acá estaban perseguidos.

- ¿Qué rol cree que tuvieron los medios de comunicación durante la dictadura?
- Hubo medios que fueron francamente colaboradores mientras que otros estaban muy controlados y perseguidos. Entonces debían cuidarse mucho. Hubo excepciones: el (periódico) Buenos Aires Herald, por ejemplo, porque había un temor internacional. Estaba Robert Cox que denunciaba y publicaba todo lo que quería. Pero eran excepciones. Aparte de eso estaban amordazados. También hubo algunos, tenemos nombre y apellido: por ejemplo el diario La Tarde, dirigido entonces por el actual canciller Héctor Tinmerman, que era francamente un apoyo a la dictadura. Hace poco dijo que se había arrepentido.

- ¿Un poco tarde, no?- Si, un poco tarde. (Se ríe)

AQUI NO HA PASADO NADA
Éramos una sociedad que no pedía revancha. Exigía justicia. Aquel fallo había significado el comienzo de un claro día de justicia y exorcizaba para siempre la idea de que “el silencio es salud”. El fallo conseguía que treinta mil desaparecidos se constituyeran en treinta mil historias recuperadas para el devenir de la historia. Leyes posteriores, como las de “punto final”, “obediencia debida”, hasta el infame indulto, no lograban evitar la condena social por los crímenes de lesa humanidad que vieron la luz durante aquel histórico juicio, hoy ocultado y ninguneado por el poder. Porque para el gobierno en ejercicio, la defensa de los derechos humanos comienza en marzo del 2004 con la teatralidad de descolgar un cuadro en el Colegio Militar.
Promediando la década del 80, los genocidas eran bestias cebadas, sedientas de revancha y sabedoras del terror que aún provocaban en la sociedad.
En cambio, a comienzos del nuevo milenio, esas bestias son solo animales viejos y desdentados, temerosos de la mirada acusadora de una sociedad que no olvida, con la proximidad de una muerte sin la gloria soñada.
Hoy la historia se cuenta a retazos, dejando afuera lo que no encaja con el relato oficial implantando en la conciencia colectiva el recuerdo ficticio de una abnegada, comprometida e inexistente militancia setentista.

¿Cómo analiza el hecho histórico que lo tuvo como uno de los principales protagonistas, 26 años después?
Es importante la pregunta. Yo considero que es el hecho más importante de toda la historia de nuestro país, con prescindencia de que lo hayamos hecho nosotros. Siempre digo, que alguien lo hubiera hecho mejor o peor. Pero tuvimos que hacerlo. Es la única vez que se sentó en el banquillo de los acusados a quienes detentaban la suma del poder público. No se olviden que, pese a que había un gobierno democrático, la mayoría de los represores estaban en la plenitud de sus poderes todavía. El hecho es único. Es tan único que de no haber existido ese juicio no hubieran podido existir los de ahora, de lo que tanto se vanaglorian algunos funcionarios.

Parece que todo hubiera empezado hace cinco o seis años. Hacen borrón y cuenta nueva.
Si, si. Lo desconocen a propósito porque no se lo pueden apropiar. Por eso lo ignoran. Yo les doy un dato, cuando se inauguró el Museo de la Esma, el ex presidente Kirchner dijo que la democracia estaba en deuda desde hacía 20 años con los derechos humanos. Ignorando totalmente que había existido un juicio.
El año pasado, cuando se cumplieron 25 años del juicio, muy pocos medios lo recordaron.
En Capital, Clarín y Nación, actuales enemigos del gobierno, le dieron una cobertura muy amplia, fueron los únicos prácticamente. Es una cosa alarmante que esto se desconozca. Es un juicio único en la historia. Nunca hubo una cosa así.
Se podría hablar de Núremberg pero fue diferente.
Es muy diferente porque fíjese, en el juicio de Núremberg, este juicio partió de las mismas necesidades morales de aquel pero, desde el punto de vista jurídico, fue superior. Fíjese que el juicio de Núremberg fue agriamente criticado nada menos que por Don Luis Giménez de Azua, presidente de la corte de la republica española, un hombre socialista, bien de izquierda. Y en su tratado dice horrores del juicio de Núremberg: tribunal del vencedor, aplicación retroactiva de la ley penal, violación del principio de principio de nulum crimen, nula pena, giemelé. Nada de eso pasó aquí. Fíjese que fueron juzgados por un tribunal que tenia cien años de existencia en el país y por el código penal vigente desde 1922. No fue un tribunal especial ni un tribunal del vencedor. Quiero hacer otra comparación, con el juicio de los coroneles griegos. Ese juicio fue hecho por un tribunal militar y fueron condenados por traición a la patria, nada más. Acá fueron condenados por delitos comunes. Esto fue único en la historia. No es ninguna jactancia. Esto obedeció a una decisión política.
Que no habría que olvidar.
Sí. Exacto.
Tampoco habría que olvidar que Alfonsín, a los pocos dias de asumir el gobierno, declaró nula la autoanmistía de los milicos. Había que estar en ese momento, porque ahora es gracioso.
Usted fíjese que el candidato del que es hoy oficialismo, el doctor Luder, decía que la autoammistia era válida.
Luder era el mismo que había firmado el comienzo de la represión.
Si, si.

SABER PARA NO OLVIDAR
¿Qué opina de la fragmentación que sufren hoy los organismos de Derechos Humanos?
Pasa que algunos equivocaron el camino. Fíjese que hace cuatro o cinco años nomas, ninguno hubiera imaginado la posibilidad de que se hiciese una crítica a algún organismo de Derechos Humanos. Sin embargo hoy la gente los critica. Creo que han equivocado el camino. Algunos se han politizado demasiado. Y si se politizan, se fragmentan.
Doctor, cuando le ofrecieron ser fiscal en el juicio a las juntas, usted dudó un poco.
Lo que pasa es que a mí no me ofrecieron ser fiscal del juicio a las juntas. Me ofrecieron ser fiscal de cámara. Yo no pensaba ni remotamente que ese tribunal iba a intervenir en el juicio.
Yo dude, porque en ese momento era juez de sentencia y estaba muy cómodo allí. Esto era un cambio pero también un ascenso. Un puesto más importante. Y terminé aceptándolo.

Muchos empezamos a enterarnos de lo que pasaba en el país a partir de la derrota en Malvinas…
Exactamente. Otro dato fundamental que creo es merito del juicio, es que la gente empezó a enterarse de ello con el juicio. Mas allá de las sentencia s, y esto es lo más importante, el juicio sirvió para esclarecer. Hoy ni los mismos partidarios del Proceso dudan de que fuera verdad lo que se estableció en el juicio.
Es así, pero ninguno sabía la magnitud del genocidio.
La magnitud no se sabía. Escúcheme, estábamos acostumbrados desde el año 30 a que había un golpe militar. Yo pasé varios. En el 30 no había nacido pero, naci en el 32 así que desde el 43 en adelante, cayeron presidentes como Castillo, Frondizi , Illia. En fin…
Era como algo inevitable.
Exacto, era algo inevitable. Pero nosotros pensamos, y todo el mundo pensó, que este era un golpe más, como aquellos a los que nos tenían acostumbrados. Y que después iba a haber elecciones y nos iban a prestar el poder como tantas veces hicieron. Pero no sabíamos que detrás de esto había un verdadero plan criminal. Y esto se esclareció en el juicio.
Usted en ese momento debió sumergirse en ese horror…
Y por supuesto, tenía que hablar con los testigos y ver los expedientes.
…y ¿qué sensación tuvo al irse enterando de todo lo sucedido?
Fue atroz. Pero hay una cosa también: yo me propuse tomarlo, aunque era muy importante y atroz, como un juicio común, como un juicio penal más. Porque si me comprometía emotivamente con el juicio no hubiera podido llevarlo adelante. Yo ya era fiscal de cámara y estuve el mismo día cuando Ernesto Sábato como miembro de la CONADEP entregaba al doctor Alfonsín el informe del Nunca Más. Ahí comprendí la magnitud de lo que era esto.
Como hacía en lo cotidiano después de cada jornada del juicio, llegaba a su casa, comentaba lo que había sucedido con su familia…
Llegaba a casa, charlaba, lo comentaba. Yo trate de seguir haciendo mi vida común, era muy difícil pero seguí yendo al café de la esquina, continué caminando sólo por la calle; pero no por valentía ni por coraje, ni mucho menos. Sino porque, vea, cuando alguien quiere hacer algo es inevitable. Como dijo alguna vez Balbín: “Yo no tengo custodia porque tengo miedo”. A Indira Gandhi lo mató su custodia. Traté de continuar la misma vida que llevé durante toda mi función judicial.
¿Qué hecho o testimonio fue el que más lo sacudió, el que más recuerda?
Yo recuerdo muchos. Pero, por ejemplo, le puedo dar dos o tres, uno Floreal Avellaneda, un chico que fue hallado su cadáver en jurisdicción uruguaya, en el río, el día que cumplía 15 años, empalado y torturado…




Yo leía por entonces EL DIARIO DEL JUICIO y luego de ese testimonio tuve que dejar de hacerlo porque se me hizo casi insoportable.
Fue terrible, pero hubo otros. Hubo un individuo que relató y causó mucha gracia, nos reímos todos, hasta los jueces. Dijo “Me robaron desde los calzones de mi mujer hasta el magiclick de la cocina”. Después hubo otra señora que dijo: “Señores jueces, a mi hijo lo sorprendieron armando una bomba - no dijo mi hijo era la virgen María- yo quisiera saber señores jueces si mi hijo no merecía un juicio como este. Me devolvieron una bolsa de huesos”. Esos son los testimonios que recuerdo y por supuesto no puedo olvidar.
Durante el juicio a las juntas la sociedad acompañaba y empujaba. ¿Cómo la ve hoy respecto a los juicios que vienen llevándose a cabo?
Vea, está más tranquila. En general, la gente los aprueba, pero no está pendiente de que es lo que pasa como sí lo estaba en aquel tiempo donde había colas para ver las audiencias.
¿Por qué cree que sucede eso?
Bueno, precisamente, porque luego de un juicio tan importante ahora es normal, no es nada extraordinario.
¿No influirá también el uso y abuso sobre el tema que viene realizando este gobierno?
Creo que los están prolongando innecesariamente con una finalidad propagandística. Porque esos juicios hace rato que debieran haber terminado. Hay un proyecto de ley muy viejo, de más de tres años, presentado por los doctores Andrés D´Alessio y Ricardo Gil Lavedra destinado a abreviar estos juicios. Todavía está cajoneado. El congreso jamás los trató. Porque no les interesa abreviarlos. ¿Cómo es posible que Videla deba comparecer hoy en Comodoro Rivadavia, mañana en Córdoba, pasado en Santa Fe? No, esto hay que unificarlo y hacer una condena ejemplar y rápidamente. Y terminar con esto.

"LOS ESCLARECIDOS"
¿Por qué cree que el gobierno sobreactúa en el tema derechos humanos cuando se conoce públicamente que ni siquiera presentaron un habeas corpus y se dedicaron a hacer dinero?
Jamás lo hicieron. Especialmente el matrimonio Kirchner que eran abogados. Le digo, hasta Menem presentó habeas corpus. Yo tuve casi todos los habeas corpus a la vista, jamás vi que se preocuparan. Pero ellos sobreactúan porque les da rédito político. La gente quiere condenas por esos hechos que fueron gravísimos.
¿Por qué creen que nadie les pregunta demasiado sobre esa época?
Esas son cosas inexplicables. Hay ciertos intelectuales que saben claramente que hoy existen hechos atroces de corrupción. ¡Ah, bueno pero ellos defienden el modelo! Entonces, es “apoyo crítico”. Yo no lo entiendo ni tampoco voy a entenderlo ahora. Creo que eso deberían preguntárselo más a un sociólogo que a un abogado.
¿Continúa militando en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos?
Sí, continúo. La APDH fue el primer organismo y uno realmente apolítico y multipartidario donde confluían distintas tendencias: desde comunistas, radicales hasta demócrata cristianos, de todas las tendencias.
¿Cómo ve hoy a la justicia y el resto de las instituciones democráticas, el parlamento, por ejemplo?
Vea, creo que bastante mal. Todavía tenemos algunos jueces buenos. Pero existen otros atroces, directamente. Algunos ni merecen serlo. Y lo digo con nombre y apellido: el doctor Oyarbide no debería ser juez porque es absolutamente funcional al poder ejecutivo. Esto es grave. Al Parlamento tampoco le tengo mucho respeto. Yo no soy oficialista, estoy con la oposición, pero con cierta oposición. No con una oposición ventajera. Por ejemplo, yo he visto gente que habló incendios de la ley de medios y luego voto a favor. Mucho bla bla ante los medios para después terminar dándole el apoyo al gobierno. Ese tipo de oposición no me gusta.
¿Tiene alguna opinión formada sobre la Ley de Medios?
Sí. Creo que era necesario que se dictara una ley de medios pero no en la forma en que se realizó, porque está hecha nada más que para controlar desde el Estado. Los organismos de control están en manos del Estado.
Pero dicen que, con la nueva ley, mucha gente podrá tener acceso a decir su palabra.
Hasta cierto punto. Cuando no les guste lo que dicen van a quitarle la licencia. Es grave. Yo creo que es una ley mordaza. Hay varios artículos que ya han sido declarados inconstitucionales por la Justicia.
Aparte es una ley enmarcada en la pelea contra Clarín.
Exactamente, y eso es lo grave. Ellos hablan de monopolio pero fue durante la presidencia de Néstor Kirchner cuando se hizo la fusión a favor de Clarín.
Hablando de las instituciones democráticas, ¿le parece que la gente continua creyendo en ellas?
Yo pienso que en general, la gente cree en las instituciones. Pero se van a llevar una sorpresa desagradable porque todas esas instituciones, especialmente las de control, a pesar que el discurso presidencial es “la institucionalización”, están prácticamente anuladas desde el primer día. Porque no se le informa a la auditoría general, se trabó la fiscalía de investigaciones administrativas, el consejo de la magistratura no pudo reformarse. Son instituciones democráticas que están siendo controladas por este gobierno.
Usted abandonó la función pública luego de los indultos.
Sí. Yo era embajador para los derechos humanos en Ginebra. Me había nombrado Alfonsín. Era embajador político y yo cesaba con su gobierno. El presidente Menem mandó un nuevo acuerdo al Congreso confirmándome en el cargo pero renuncié cuando se dictaron los indultos.



¿Cuál fue su sensación en aquel momento?
Sentí una gran indignación, porque la gente confunde ciertas cosas. Hoy, por ejemplo, se equipara la ley de punto final y obediencia debida con los indultos. La ley de punto final y obediencia debida fueron dictadas luego de dos levantamientos militares. Con los indultos no había reclamo ni social ni sectorial, no lo pedían ni los mismos militares. Tengo mi teoría, pienso que el poder ejecutivo, llámese Menem, quiso quedar bien con ciertos factores de poder que estaban de acuerdo con el Proceso de Reorganización Nacional. Y por factores de poder entiendo, sindicatos, la iglesia y ciertos empresarios.
Usted en algún momento afirmó que los Kirchner debían terminar presos luego de finalizar su mandato. ¿Por qué?
Yo creo que se han cometido delitos desde el Poder Ejecutivo y deben dar explicaciones. Se han archivado injustamente los expedientes. Uno de ellos es el caso del enriquecimiento ilícito que fue archivado prácticamente en una semana por el juez Oyarbide.

LEGADOS
Usted ya pertenece a la historia de nuestro país, pero más allá de interpretaciones históricas ¿cómo le gustaría que lo recordaran?
Como un funcionario judicial que cumplió con su deber. Y esto es mucho decir y mucho aspirar, realmente. Yo he tenido jueces de toda orientación política. Y tuve excelentes jueces. Uno de ellos, por ejemplo, fue el doctor Inchausti, yo fui su secretario. Inchausti tenía en ese momento un acuerdo para camarista en el Senado. Y le metieron un habeas corpus nada menos que en favor del Negro Quieto que había sido jefe de las FAP y luego se incorporó a Montoneros. El llamó a los secretarios y nos dijo: "Muchachos yo sé que van a retirarme el acuerdo, pero estoy convencido y tengo que firmarlo". Y lo firmó. Al otro día le retiraron el acuerdo. Se jubiló como juez pudiendo haberlo hecho como camarista. Entonces, me gustaría que me recordaran de esa manera.

El juicio a las juntas fue un corte abrupto, un antes y un después en nuestra historia de mansa alternancia entre gobiernos civiles y de facto. Fue un quiebre para entender lo que vino después. Con toda esa podredumbre saliendo a la superficie ya nadie podía justificarse diciendo que no sabía, que no había que meterse, que algo habrían hecho.
35 años más tarde continuamos transmitiendo la memoria del horror en un país donde no tendremos beso del olvido para aquella madrugada de otoño. Tal vez sea por eso que desde hace muchos años, cuando llega marzo a estas latitudes del sur, se nos hace difícil esquivar ese dolor antiguo recordando aquel grupo de hombres que, en las peores condiciones de acechanza, sentenciaron que secuestrar, robar, torturar y desaparecer tenía un precio ante la historia. Y que humillar y matar nunca podría ser cosa de hombres.

(NOTA APARECIDA EN REVISTA EL COLECTIVO Nº 32- abril/mayo 2011)

jueves 5 de enero de 2012

PLATAFORMA PARA LA RECUPERACIÓN DEL PENSAMIENTO ÚNICO


FUENTE: plazademayo.com

Escapar al efecto impositivo de un discurso hegemónico no es una tarea
fácil. Pero es necesario y posible generar una voz colectiva que enuncie
este problema y lo transforme en acto de demanda. Si algo nos define como
intelectuales es pensar sobre el mundo y la sociedad en la que vivimos,
poner en cuestión los problemas que nos plantea, promover el debate de
ideas, intentar leer más allá de la letra manifiesta y visibilizar lo
oculto, tratar de salir de la mera apariencia de los efectos para bucear en
las causas que los determinan. En síntesis, sostener nuestra capacidad y
conciencia crítica y manifestarla, romper el silencio, como paso
imprescindible hacia un accionar colectivo y transformador.

No encontramos este ánimo en algunos trabajadores del campo de la cultura, a
quienes hemos respetado y queremos seguir respetando, pero que al colocarse
como voceros del gobierno han producido una metamorfosis en relación con su historia y su postura crítica.

Nos encontramos ante verdaderos escándalos de diferente naturaleza y
calidad, que tienen como denominador común la impunidad en relación con las
responsabilidades de quienes nos gobiernan. Y de manera paralela, asistimos
a la construcción de un relato oficial, que por vía de la negación,
ocultamiento o manipulación de los hechos, pretende investir de gesta épica
el actual estado de cosas.
Javier Chocobar, Diego Bonefoi, Nicolás Carrasco, Sergio Cárdenas, Mariano
Ferreyra, Roberto López, Mario López, Mártires López, Bernardo Salgueiro,
Rosemary Chura Puña, Emilio Canavari, Ariel Farfán, Felix Reyes, Juan
Velázquez, Alejandro Farfán, Cristian Ferreira. Vemos crecer la lista de los
asesinados. Muertes que en su repetición no dejan de asombrarnos. Muertes
que van cubriendo toda nuestra geografía
. Muertes que, lejos de ser
inocentes, marcan un encarnizamiento represivo que no puede ser negado ni
atribuido a lejanas decisiones para desresponsabilizar al gobierno central.

Ahora descubrimos que desde 1994 somos un país federal, y que por lo tanto
las muertes dependen de las policías provinciales, o de los caciques
locales. Curiosa apelación al federalismo, cuando es el gobierno nacional el
que ejerce el centralismo unitario y decide de hecho los presupuestos
provinciales, el que resuelve candidaturas, impone ministros y se abraza con
los gobernadores casi al mismo tiempo de ocurridos los hechos.

Muchas de las últimas muertes están vinculadas a la carencia de tierra, y
detrás de cada nombre hay una historia de vida que se remonta a la histórica
lucha de los pueblos originarios contra el despojo del que han sido objeto.
El proceso de concentración de la propiedad de la tierra y la
soja-dependencia de los últimos ocho años son un correlato en el presente de
aquel despojo, que el discurso oficial oculta.

El “relato” hegemónico pretende imponerse sobre la materialidad y el valor
simbólico de estas muertes. Efectivamente, en torno a estos y muchos otros
hechos se elabora un discurso oficial que construye consensos, porque
aparenta dar cuenta de una serie de necesidades sociales y reivindicaciones
nacionales mientras se afianza la persistencia de lo mismo que aparenta
cuestionar.

Este relato disciplinador y engañoso utiliza la potencia de los recursos
comunicacionales de que dispone crecientemente el gobierno para ejercer
control social mediante la inducción de mecanismos alienatorios sobre las
formas colectivas de la subjetividad.

Quieren aparecer como actores de una gesta contra las “corporaciones”,
mientras grandes corporaciones como la Barrick Gold, Cerro Vanguardia,
General Motors, las cerealeras, los bancos o las petroleras ­ y el propio
grupo Clarín, hoy señalado como la gran corporación enemiga ­ han recibido
enormes privilegios de este gobierno.

Quieren también aparecer como protagonistas de una histórica transformación
social, mientras la brecha de la desigualdad se profundiza. Y cuando la
realidad se impone sobre el “relato”, los voceros oficiales y oficiosos del
gobierno sostienen que se trata de “lo que falta”. Según los intelectuales
reunidos en Carta Abierta, “lo que falta” sería ­ más allá de las
“asignaturas pendientes” que estarían dispuestos a admitir ­ una cuestión de
“imaginación política”. Y lo que es evidencia y síntoma de lo que no sólo no
se transforma sino que se profundiza sería ­ como en el fenómeno de las
placas tectónicas – algo así como restos traumáticos del pasado en el
interior de un proceso transformador, que reaparecen una y otra vez -.

El contenido de la producción ideológica oficial se inscribe en una
metodología. La discusión de ideas es sustituida por la descalificación del
interlocutor y toda disidencia es estigmatizada. Trivialización del debate,
bravata “intelectual”, sacralización de sus referentes con independencia de
las acciones que producen, son sólo algunas de las modalidades en las que se
expresa el intento de imponer un discurso único. Cuando desde los medios
públicos se utiliza la denigración de toda voz crítica por medio de recortes
de frases, repeticiones, burlas y prontuarización como procedimiento
intimidatorio y se invalida a esas mismas voces cuando se expresan en otros
medios, se produce una encerrona que por una u otra vía sólo promueve el
silencio.

Hoy la homogeneidad discursiva empieza a estar atravesada por algunas
filtraciones que la erosionan: el relato épico ha iniciado un proceso de
cierto desenmascaramiento. La asociación entre derecho de huelga y extorsión
o chantaje, o la justificación de la sanción de la ley antiterrorista,
serían expresiones paradigmáticas de este fenómeno.

A pesar del afán disciplinador del discurso hegemónico, es nuestra
responsabilidad como intelectuales y trabajadores de la cultura romper el
silencio que pretende amordazar el pensamiento crítico y promover un debate
transformador de los grandes problemas que plantea el presente. Es
necesario. Y es posible.

Pablo Albarello, Mirta Antonelli, Bibiana Apolonia de Brutto, Norma Barros,
Héctor Bidonde, José Emilio Burucúa, Jorge Brega, Manuel Callau, Ana
Candiotti, Andrés Carrasco, Nora Correas, Diana Dowek, Lucila Edelman,
Sandra Franzen, Roberto Gargarella, Adriana Genta, Norma Giarracca, Liliana
Helman, Eduardo Iglesias Brickles, Diana Kordon, Darío Lagos, Alba
Lancillotto, Adriana Lestido, Gabriel Levinas, Matilde Marin,
Lucrecia Martel, Gabriela Massuh, Francisco Menéndez, Luis Felipe Noe, José
Miguel Onaindia, Jorge Pellegrini, Derly Prada, Mabel Ruggiero, Carlos Ruíz,
Alfredo Saavedra, Guillermo Saccomano, Luis Sáez, Horacio Safons, Beatriz
Sarlo, Alberto Sava, Herman Schiller, Aurora Juana Schreiber, Maristella
Svampa, Nicolás Tauber Sanz, Miguel Teubal, Osvaldo Tcherkaski, Yaco
Tieffenberg, Enrique Viale, Dennis Weisbrot, Patricia Zangaro, Daniel
Zelaya.

jueves 29 de diciembre de 2011

SIN RETORNO


UNA REFLEXIÓN PERSONAL SOBRE LA LEY "(ANTI)TERRORISTA"
Por Eduardo Grüner

(Colaboración del autor para el Blog del IPS y asambleadeintelectualesfit.wordpress.com)
1.Cuando ocurrió el conflicto con “el campo”, en el 2008, una de las consecuencias “íntimas” o “cotidianas” que más lugar ocupó en los comentarios registraba la división (ideológica, política, y aún “actitudinal”) en el interior de las familias, los grupos de amigos, los compañeros de trabajo, los colegas de la facultad, los vecinos, incluso las parejas. Los que hasta entonces estaban afectivamente cercanos se alejaban, y aún se enemistaban. En las reuniones familiares o los cumpleaños se evitaba prudentemente el tema, hasta que alguien no aguantaba más; entonces bastaba el más tímido o alusivo de los enunciados, para que estallara la bronca contenida de uno u otro lado, y ahí “se pudría todo”. Se comparaba ese estallido de las redes que hasta allí parecían indiscutibles con lo que había sucedido durante el primer peronismo, o incluso durante la guerra civil española: una manifiesta exageración, sin duda. Pero exagerada o no, era una interesante micro-sociología a lo Erving Goffman, o algo así. ¿Pasará lo mismo ahora? ¿Soportarán nuestros amigos, colegas, vecinos, etcétera, que les digamos que lo que veníamos percibiendo como “giros a la derecha” aparecen condensados en este verdadero volantazo que ya deja cerca de cero resquicio a la duda? ¿Valdrá la pena, aún así, la discusión? Miguel Briante (alguien a quien siempre recuerdo con enorme cariño) solía decir –creo que citando a Chesterton- que “por un buen chiste, vale la pena perder un amigo”. Pero, claro, esto no es un chiste, ni bueno ni malo. Y, pensándolo bien, tampoco es en nada comparable a lo del 2008. Porque aquello –que algunos pensábamos que era una “interna” de la burguesía- de todas maneras parecía ser en contra de lo que se ha dado en llamar (no por primera vez en la historia) el gobierno nacional y popular. Esto no. Esto viene del gobierno nacional y popular.

2.El gobierno nacional y popular tiene ahora, para empezar, y entre muchos otros, un problema “semántico”: ¿puede ser “nacional” un gobierno que resigna su soberanía nada menos que para dictar leyes, sometiéndose a las presiones de un organismo económico internacional como el GAFI, comandado a control remoto por el Imperio? ¿puede ser “popular” un gobierno que propone leyes “antiterroristas” que, en manos de jueces conservadores o simplemente desaprensivos, podría castigar con severas penas de cárcel a unos obreros que ocupen una fábrica, unos campesinos que protesten por la contaminación de la minería a cielo abierto, unos maestros que instalen “carpas blancas” demandando aumento de salarios? ¿se puede seguir diciendo que un gobierno que hace eso no “criminaliza” o no “judicializa” la protesta social? La réplica de que la ley introduce una cláusula explícitamente aclaratoria de que ella no está hecha para eso no resiste el menor análisis, y además insulta nuestra inteligencia: si hay que aclarar eso ¿para qué se incluyó la duda en primer lugar? Si la ley está hecha únicamente para los delitos económicos de las grandes empresas concentradas, o lo que fuere, ¿por qué no se dijo eso clara, directa e inequívocamente desde el principio? La respuesta no puede ser más que una: unas cosas hacen pasar las otras. A los representantes “populares” que la han votado –y cuya obsecuencia ha sido realmente vergonzosa, precisamente porque son representantes “populares”- se les sirvió en bandeja una coartada , bajo el argumento de que la ley contiene también cláusulas presuntamente “progresistas”. Para colmo, se la hace pasar en voz baja, poco menos que “traspapelada” entre otras leyes dizque asimismo “progresistas” (el estatuto del peón rural, papel prensa). Mientras tanto, por supuesto, en las cláusulas “puramente” económicas se siguen evitando cuidadosamente medidas realmente progresivas –que no es lo mismo que “progresistas”-, como sería una serie de profundas reformas financieras, fiscales e impositivas (¡no digamos, Dios mío, una reforma agraria, ya que de “ruralidades” hablamos!) que podrían hacerse perfectamente sin “patear” ningún tablero ni flamear banderas rojas, o siquiera rosaditas desteñidas; ¿cómo se explica que –en una situación de infinita mayor debilidad que la actual- el gobierno, como no deja de refregársenos por la cara constantemente, pudo bajar el retrato de Videla, rechazar el ALCA o reestatizar las AFJP, y después del 54 % se produce este grandioso retroceso ? ¿O será que no es ningún “retroceso”, sino la tan mentada profundización del “modelo” (que profundiza, por ejemplo, la ya bastante siniestra ley antiterrorista del 2007)? Lo de los “representantes populares” no es ninguna broma: hay entre ellos –y ellas- antiguos luchadores por los que, más allá de diferencias políticas, podíamos guardar algún respeto. Ya no. Ver a esas personas (con alguna de las cuales varias veces hemos tomado café, o cenado, o conversado, o discutido) votando afirmativamente esta barbarie, eso es de por sí “terrorífico”. Este es, como se dice, un punto sin retorno. Qué lástima. Para mí, digo, no sé si para ellos.



3.Pero los problemas “semánticos” continúan. Usar una palabra como “terrorismo” en un país con la historia reciente de la Argentina, ¡hay que atreverse! Quizá haya sido finalmente eso (entre muchas otras cosas, se entiende) lo que ha decidido a personas con posición política tan inequívoca como Horacio Verbitsky, Mempo Giardinelli o el juez Zaffaroni , a manifestar su enérgica oposición a la ley. Ni qué hablar, como era dable esperarse, de todos los organismos de DDHH (con la excepción, hasta ahora, de Hebe). La enorme ironía –habría que decir, más bien, sarcasmo – es que este gobierno, que se precia con razón de haber impulsado tantos juicios por crímenes de lesa humanidad, sólo había empleado el término “terrorismo” para hablar del… terrorismo de Estado . Habría mucho que decir sobre esta verdadera perversión lingüística que viene a sumarse a la legal, invirtiendo el uso de palabras “sagradas”: hasta ahora, los “terroristas” eran ellos (Videla y Cía.), ahora podemos serlo también nosotros , casi cualquiera. Sobre todo cuando –como han insistido todos los que se oponen a la ley, incluidos los simpatizantes del gobierno- el contenido semántico de la palabra es por lo menos “difuso”. Y esa “difusión”, esa indeterminación, esa “incerteza”, es el fundamento verdadero del Terror. En alguna parte, Hanna Arendt habla de la diferencia entre los campos de concentración nazis y los franceses de Vichy. En los primeros, es sabido, se cosía una estrella amarilla en el uniforme a los judíos. Eso servía para fracturar la solidaridad: los otros prisioneros –gitanos, comunistas, opositores políticos, lo que fuera- sabían que los de la estrella estaban peor que ellos, si eso era posible (y lo era). Los franceses, en cambio –siempre tan cartesianos y atentos al valor de los signos- cosían en el uniforme de sus prisioneros muchas diferentes imágenes arbitrarias sin sentido preciso. Ya no se trataba entonces de la fractura, sino del estallido de la solidaridad: cualquiera podía estar peor que yo, o yo peor que cualquiera. Así funciona el Terror: cuando no se sabe exactamente cuándo nos va a tocar, y por qué. Así funcionó durante la dictadura de esos que, hasta antes de ayer, eran los terroristas (estatales). Pero ahora no estamos en dictadura. No es un gobierno nazi. Es el gobierno “nacional”, “popular”, “democrático” y “progresista” de los Derechos Humanos. Nos lo van a tener que explicar. Muy despacio y con mucha claridad.

4.Nos van a tener que explicar, muy despacio y con mucha claridad, pero ahora , e imperiosamente, cómo es que esto era necesario ahora . Cómo es que era necesario, con la fuerza del 54 % de los votos, someterse sin discusión al mandato de ese Imperio siniestro que –los que votaron a altas horas de la noche, casi en la clandestinidad, rapidito para no “hacer olas”, no ignoran esto; al contrario, lo han denunciado muchas veces, y eso hace más insoportable lo que hacen ahora-, ese Imperio siniestro, decíamos, usó y sigue usando la palabra “terrorismo” para justificar verdaderos genocidios como los cometidos en Afganistán o en Irak, y antes en Vietnam, en Nicaragua, en Chile, en la Argentina. Nos lo van a tener que explicar muy cuidadosamente a todos los ciudadanos argentinos, pero muy particularmente, en este caso, a los que en su momento, equivocados o no (y ahora, lamentablemente, sabemos que sí), salimos a defenderlos contra la soberbia “destituyente” del “campo”, y sin ahorrarnos nuestras críticas ni identificarnos irreflexivamente con un gobierno al que no habíamos votado, del cual sabíamos desde siempre cuáles eran sus límites y sus posibilidades, sin embargo privilegiamos la necesidad de posicionarnos contra lo que considerábamos “lo peor”. Pero, sobre todo, se lo van a tener que explicar muy claramente a los que desde el principio confiaron , y trabajaron arduamente para llevarlos al poder, para transformarlos en sus representantes. A todos esos jóvenes honestos de la “nueva militancia” con los que se llenan la boca. A los obreros, los piqueteros, los miembros de los movimientos barriales, los pobres, los “tercerizados”, que a veces pusieron el cuerpo por ellos , y que si ahora cortan una calle podrán ser considerados “terroristas”. Y no sabemos si no correrán algún riesgo los miles que fueron espontáneamente al velorio de Néstor o a los festejos del Bicentenario, cortando muchas calles. Y no es que el terrorismo no exista, no somos ingenuos: es algo de lo que siempre estuvimos enfáticamente en contra, porque considerábamos que ninguna vanguardia iluminada que ejerciera la violencia indiscriminada, con el riesgo tantas veces realizado de masacrar inocentes, iba a “liberar” a ningún “pueblo”. Que esa era una tarea del propio pueblo, de las masas trabajadoras organizadas y en conjunto. Que “sólo el pueblo salvará al pueblo” (una antigua consigna peronista ¿la recuerdan?). Todo esto lo sabíamos. Pero ya no lo sabemos más. Porque ya no sabemos qué quiere decir “terrorista”. Esos votos nos han quitado hasta el lenguaje . Y, como advertía Freud: se empieza por ceder en las palabras, y se termina entregando todo . Nos lo van a tener que explicar.




5.Que se nos entienda bien. Esas “explicaciones” no se las estamos exigiendo al gobierno . Eso sí que sería una flor de ingenuidad. No. Se las estamos exigiendo a nuestros “representantes” (porque son nuestros aunque no los hayamos votado ni nos sintamos “representados” por ellos), muy sobre todo a aquellas ex militantes de la “patria socialista” y aquellos ex comunistas, que tienen compañeros desaparecidos, asesinados, torturados, secuestrados, arrojados de los aviones… por “terroristas”. Ellos ya no están en condiciones de pedir explicaciones. ¿O sí? ¿No se las deben, por lo menos, a su memoria , que tanto les gusta honrar en los actos oficiales, como en ese acto oficial en que honraron a las Madres de Plaza de Mayo media hora antes de entrar al recinto del Congreso de la Nación (aunque ahora nos preguntamos de cuál) a votar este mamarracho –así lo llamó Zaffaroni, pero se olvidó de agregar:- monstruoso ? A ellos se las estamos exigiendo, e incluso por su propio bien. ¿O necesitamos una vez más caer en el ya cansado sentido común de recordarles el viejo poema de Brecht (“Primero vinieron…”)? ¿No se dan cuenta del potencial instrumento que acaban de poner en manos de este o de cualquier gobierno futuro, y del que no pueden garantizar que se les vuelva en contra a ellos mismos? Porque podrán decirnos –aunque quién sabe con qué argumentos, a esta altura- que este gobierno no va a usar “mal” ese instrumento. Pero entonces, ¿para qué lo quieren? ¿Para el próximo, que podría ser, por ejemplo, Macri? Y si están confiados en que el próximo va a ser del mismo signo que este, que “no reprime”, entonces ¿para qué? ¿Nos toman por idiotas? A ellos se las estamos exigiendo, las explicaciones. Se las estamos pidiendo, también, a los intelectuales progresistas que saben recitar a Benjamin, por ejemplo aquello de que “si el enemigo sigue ganando, ni los muertos van a estar a salvo”. Y que ahora se están dando cuenta –suponemos- de que no, no están, los muertos, a salvo. No están a salvo, ya, aquellos desaparecidos, etcétera. No están a salvo los muertos del 19 / 20 de diciembre del 2001 que –porque el círculo de perversiones no parece tener fin- fueron conmemorados “oficialmente” el mismo día que se votaba esto. No están a salvo Kostecki y Santillán, ni Julio López, ni Luciano Arruga, ni “los Ferreyra” (Mariano y Cristian), ni los qom , ni los del Indoamericano, ni los campesinos jujeños del Ingenio Ledesma. Tampoco están a salvo esos queridos, llorados, amigos y maestros que podrían habernos ayudado a encontrar esas explicaciones: León Rozitchner, David Viñas, Nicolás Casullo, tantos otros. Todos, pero para este caso especial León, para quien el Terror era justamente uno de sus temas que más le desgarraban el pensamiento. Muertos, están, todos ellos; pero no a salvo de que –porque la ley no tiene efecto retroactivo, pero el lenguaje sí- ahora sean todos ellos “terroristas”. De que sean, pues, equiparados –porque el círculo de perversiones no parece tener fin- con los que asesinaron a las víctimas de la Embajada y de la Amia, dos actos terroristas incalificables que ahora están siendo usados -porque el círculo de perversiones no parece tener fin- para justificar esto . A ellos, a todos ellos, y ellas, se las estamos exigiendo, las explicaciones.
Y estamos esperando –“desesperadamente”, si se disculpa el mal juego de palabras- la próxima Carta Abierta. Que no dudamos llegará rápidamente. ¿Verdad que sí?

miércoles 16 de noviembre de 2011

A UN AÑO DE LA MUERTE DE EZEQUIEL FERREYRA


Por ANRed - L (redaccion@anred.org)

El 16 de noviembre se cumple un año de la muerte por cáncer de Ezequiel Ferreyra, víctima, desde los cuatro años, del trabajo infantil en la empresa avícola Nuestra Huella. Ezequiel, de 6 años, era explotado entre el guano y la sangre de las gallinas y frecuentemente manipulaba agrotóxicos peligrosos para la salud. ... A pesar de la trascendencia e indignación que generó la muerte de este niño, el juez federal de Campana, Adrián González Charvay, dictó el sobreseimiento a las dueñas de la empresa.


A un año de la muerte de Ezequiel Ferreyra, pedimos justicia ante la Cámara Federal de San Martín
Por LA ALAMEDA.

El 12 de octubre pasado el Juez Federal de Zarate-Campana, Adrian Charbay, resolvió sobreseer a los dueños de la empresa avícola Nuestra Huella (Leticia Luace, Alejandra López Camelo y Lucia Peressa) por los delitos de trata de personas y contaminación del suelo de un modo peligroso para la salud.

Días antes, el Juez Charbay rechazó la causa 2199/08 que le remitiera el Juzgado de Garantías en lo penal de Campana en la que se acreditaba luego de tres años de investigación, la reducción a la servidumbre, el trabajo infantil y la trata de personas con fines de explotación laboral en Nuestra Huella. El Juzgado provincial se declara incompetente una vez que prueba la trata y remite las actuaciones como corresponde al Juzgado Federal que ya entendía en otra causa sobre trata de personas en la misma empresa. Sin embargo, Charbay rechaza el expediente, desestima lo que otros jueces ya juzgaron y se saca de encima las contundentes pruebas, para luego facilitar el sobreseimiento de los directivos de la empresa.

La Alameda como querellante de las victimas apela el sobreseimiento y también apela el rechazó de Charbay a la causa que le envía el Juzgado penal de Campana. Charbay rechaza la segunda apelación y la Alameda vuelve a presentar un recurso de queja ante la Cámara Federal de San Martín que ahora concentra en sus manos la resolución de las dos causas que investigan a la empresa.

El 16 de noviembre se cumple un año de la muerte del niño de seis años, Ezequiel Ferreyra, víctima del trabajo infantil desde los cuatro años en esa empresa, donde era explotado entre el guano y la sangre de las gallinas y donde frecuentemente manipulaba agrotóxicos peligrosos para la salud. El caso de Ezequiel recorrió el mundo porque, cuando apenas cumplía cuatro años, la Alameda y el MTE lo habían filmado trabajando junto a otros niños en agosto de 2008.

La empresa avícola Nuestra Huella que dirigen Leticia Luace y Alejandra López Camelo posee setenta granjas en la zona norte de Buenos Aires y Córdoba en la que explota a destajo a familias pobres que trae del exterior y del norte de nuestro país con mecanismos de trata y tráfico de personas. La Alameda-MTE han logrado acreditar con testigos y filmaciones desde el 2008 numerosos casos de trabajo esclavo e infantil, incluso en el 2011.

En marzo de 2008, un allanamiento del Juzgado Penal de Campana encontró en una de las granjas a los trabajadores y niños esclavizados, en viviendas precarias, entre el veneno, la sangre y el guano y rodeados de una alambrada electrificada para que no se escapen del lugar. Así comenzó la causa que acreditó la trata y que el Dr Charbay no quiere recibir. En Agosto de 2008, las imágenes de los niños trabajando en varias de esas granjas que hicieron la Alameda y el MTE recorrieron el mundo. Un mes después, el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires multó a la empresa en un millón de pesos por detectarle trabajo infantil en 30 granjas.

La evidencia recogida en el 2008, más una investigación propia realizada por la Fiscalía Antitrata Nacional que preside el Dr Colombo, derivó en una denuncia contra la empresa por trata de personas ante el Juzgado Federal de Charbay.

Tiempo después, otra investigación de octubre de 2010 del INADI que fue remitida al Juzgado de Charbay, también acreditó la trata de personas en la empresa.

El 24 de mayo de este año, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas aprobó el informe de la relatora especial sobre trata de personas, Joy Ezeillo, acerca de la Argentina en la que se destacan en varios párrafos la escandalosa impunidad de los directivos de Nuestra Huella ante el cúmulo de pruebas reunidas en su contra.

No es un dato menor que la presidenta de la empresa, Alejandra López Camelo, es la prima del actual Intendente de Pilar, Humberto Zuccaro, Tampoco que su cuñado, es el titular de UATRE local, Jorge Herrera. La complicidad de la intendencia y del sindicato local que tendría que defender a los trabajadores explotados con la empresa esclavista fue demasiado evidente todos estos años. Varias grabaciones donde un dirigente local de UATRE ofrece dinero a las víctimas a cambio de que levanten las denuncias fueron presentadas ante la justicia y los medios por la Alameda. La Intendencia local siempre minimizó las denuncias y el ex intendente de Pilar, Sergio Bivort, patrocinó durante años a los directivos de la firma.

En este marco de complicidad y encubrimiento se inscribe el accionar completamente arbitrario del Juez Federal Charbay que nunca quiso unificar las causas, que rechazó la del penal de Campana cuando este acreditó la trata y que sólo se limitó a hacer “como si” fuera a hacer justicia cuando la muerte de Ezequiel conmocionaba al país, esperando pacientemente que bajara la marea mediática, para dejar a todos los directivos impunes.

Los trabajadores denunciantes, junto a la Alameda y el MTE, no sólo han apelado los últimos fallos de Charbay, sino que nos movilizamos ante la Cámara Federal de San Martín para pedir la revocatoria a los sobreseimientos dispuestos por el Juez Federal y las garantías de que se investigará con imparcialidad y habrá juicio y castigo a los culpables.

Contactos:
Gustavo Vera 1561584835 (La Alameda)
Juan Grabois 1563843877 (MTE)
Mario Ganora abogado de la querella (1558830233)

domingo 30 de octubre de 2011

"TENEMOS TODA UNA HISTORIA Y UN PRESENTE QUE NO SE ESTÁ DICIENDO"

CHARLA CON EL MÚSICO PABLO SUÁREZ
Por Osvaldo Quintana
Fotos: Santiago Fiorotto



La historia oficial como una acumulación de mentiras y omisiones. Genocidios silenciados en nombre de una identidad instalada desde afuera. Calles, plazas, libros de historia con nombres de próceres de manos ensangrentadas. Supo existir en nuestro país una población negra desaparecida en nombre de esta identidad. El Barrio del Tambor existió en Paraná hasta mediados del siglo 19 y su historia tiene que ver con la esclavitud y el intento de borrar una cultura que nunca se fue del todo. Una cultura que aflora en narraciones orales y en rostros negados, que reflota en la reivindicación de una identidad colectiva, en las luchas del presente, en el rescate de toda una parte de la historia. . En esa búsqueda anda el músico Pablo Suárez, uno de los fundadores del llamado Contrafestejo, esa celebración popular que se realiza desde hace siete años en el Pasaje Baucis de Paraná, donde el repicar de los tambores en cada 12 de Octubre parece decirnos que hay cosas que siempre vuelven desde el fondo de la historia. Porque continúan hablando de nuestro presente.

Soy de los que piensan que los tremendos problemas que tenemos los argentinos y en general los latinoamericanos son culturales, que acarrean problemas económicos .La pobreza es uno de los más visibles. Hablo de cultura como otra forma de pensar la vida, de entenderla. En esta manera de vivir totalmente individualista se va perdiendo cada vez más la solidaridad, las posibilidades de ayudarnos. Lo vemos en nuestras propias vidas. El medio te lleva de una manera muy fuerte a eso. No tenemos referencias ni ejemplos de que otra forma de vivir porque es tan fuerte el modelo hegemónico. Todos están viendo una misma realidad que, por cierto, no tiene porque ser la única ya que es una realidad construida.
Pablo Suárez es músico, orilla los 33 años y se nota que el tema lo apasiona. Coloca sus manos detrás de la cabeza y se echa para atrás en la silla. Dice que su formación empezó desde temprana edad y que en su casa materna la música flotaba en el ambiente. Cuenta que a los nueve comenzó su aprendizaje de la flauta dulce y, años después, paso a la traversa. Los tambores todavía no entran en escena.
Nosotros tenemos toda una cultura impuesta, muy arraigada.La cultura occidental y cristiana apunta a lo individual, a la puja de sobresalir por encima de los demás. Y el arte tampoco está exento: “soy exitoso en la medida que sobresalgo yo”.
Suárez prepara el mate. La pila de casettes y CDS muestra sus gustos variados: folklore, rock nacional, música centroamericana y, claro, candombe.
¿Cuándo aparecen los tambores en tu vida?
Cuando finalizo la secundaria decido estudiar Arquitectura. Mi inclinación por la música era más fuerte pero pesaba mucho aquello de que había que buscar una profesión que te diera un título y cierto status social. En realidad, la música me dio muchas mas posibilidades de entrada. Y como quien no quiere la cosa, de a poco iban saliendo laburos, te tiraban unos mangos y tocabas. Entonces, medio como que me escapé. Estuve viajando tres meses y pico: me fui por la costa del Pacífico hasta Colombia, recorrí muchos lugares teniendo experiencias muy fuertes. Volví decidido a dejar la carrera y a ponerme de lleno a estudiar música: flauta, piano y, de a poco, empecé a participar en grupos de percusión. Ahí comencé a descubrir toda una parte social e histórica que desconocía. Cuestiones sociopolíticas relacionadas con lo cultural: la historia de la esclavitud y las consecuencias de esa historia tan olvidada, de la marginalidad y la relación de la cultura con eso. A través del tambor y de la música me fui encontrando con todo aquello”.
Pablo cita a un autor llamado Emilio Corbiere quien habla de una historia asentada sobre 4 genocidios. El primero de ellos, el de la población negra, un exterminio planificado para eliminar la población indeseada. Dice que todo aquello lo llevo a interesarse por el candombe uruguayo. Me metí mucho en el tema y viajé a Uruguay unas once veces en dos años. Estuvimos por mas de un mes viviendo en Montevideo, estudiando, tomando clases, tocando y conociendo mucho el ambiente, gente de muy de adentro de la cultura candombera: compositores, vedettes, bailarines, músicos. Fue como ir a meterse en el medio de la cultura del candombe. Volvimos con mucha energía y, en el año 2000 empezamos a enseñar y armar un primer grupo que fue el de tambores de candombe uruguayo. Los otros que estuvieron en ese viaje fueron Diego Sánchez, Judith de León y Juampi Francisconi. Judith después de ese viaje se fue a vivir a México y recién volvió ahora. Juanpi estuvo un tiempo y después se fue a vivir a Buenos Aires. Y con Diego seguimos trabajando un buen tiempo. Después cada uno por su lado. Ahí nació este primer grupo que empieza a participar en el Contrafestejo. Y comienza a armarse esta movida con una visión más comunitaria.
CONTRAFESTEJO
Según sus organizadores, el Contrafestejo es “una fiesta de carácter popular que celebra la multiplicidad de formas de vida existentes en nuestro continente a pesar de la colonización arrasadora a sangre y espada, de lenguas, costumbres, religiones, misticismos, para instaurar una forma única de ver el mundo”.
La idea del Contrafestejo surge casi simultáneamente entre Conrado Febles y yo. Conrado estaba aprendiendo en los talleres que dábamos y andaba con la misma idea. Yo volví del Uruguay con la inquietud porque allá se hacía una cosa importante con tambores para el 12 de Octubre, los candomberos salían a tocar como una oposición a la historia oficial. La cosa enseguida tomo fuerza. Empezamos a hablar con otra gente que se involucró mucho. Y ese primer año de la nada salió una cosa fuerte. Era algo que estaba latente y, cuando salió, tuvo mucha fuerza. Al principio fue una cosa del grupo de Tambores y hoy hay muchas mas personas involucradas. En este momento tenemos más gente del lado del ecologismo y la militancia política, de distintos grupos culturales, gente de teatro. Trascendió por lejos el grupo inicial.


¿En algún momento intentaron apropiarse del Contrafestejo determinados grupos o desde el gobierno?
Así, totalmente, no. Pero hemos tenido bastantes encontronazos o malas experiencias con grupos que, sin querer apropiarse del todo, muchas veces intentan sacar alguna tajada. En cuanto a partidos políticos, por ejemplo, nos pasó una vez, por eso estoy curado. Cada vez descreo más de todo lo que es político dentro de este sistema. Nosotros tuvimos apoyo de un partido que fue La Red cuando parecía otra cosa. Y a mi me empezó a dar vergüenza. ¿Cómo nosotros aceptábamos plata de esta gente que ahora esta haciendo lo que esta haciendo? Entonces, me cure de espanto. Partidos políticos no. Porque siempre llega u momento en que suben y suben hasta que se dan vuelta. ¡Y a veces no suben casi nada, viste, al ras del suelo y ya se dan vuelta! ¡Te da miedo!
¿Reciben algún apoyo desde el Gobierno provincial o municipal?
El de la Municipalidad lo hemos ido perdiendo. Ya durante 2007 el apoyo era mandar agentes para que corten el transito, poner un escenario, las lucecitas de colores y un sonidista. El año pasado nos dijeron que las luces no porque estaban quemadas, los agentes de transito que pusieron aparecieron uno o dos, se borraron enseguida y se complicó bastante el transito. De parte de la provincia te diría que nunca hubo apoyo. Este año sería la primera vez que habría buena disposición.

TOCAR EN LA CALLE
¿Como ves a los corsos de Paraná?

Tengo dos apreciaciones que hacer: por un lado me parece como un misterio a develar en cuanto a lo histórico. Que relación pueden haber tenido la batucada con esta historia del Barrio del Tambor y que otros factores lo fueron transformando en lo que es, hoy por hoy. Por otro, el tema del Carnaval. Esta bien, es solo un momento del año pero eso devela también toda una cultura fuertísima que no es solo del carnaval. En todos los barrios la cultura de la batucada es masiva a un nivel impresionante y muy fuerte, muy arraigada. ¡Que cultura marginal, no! ¿Quién tiene eso en cuenta? La cultura popular más fuerte por lo menos en esta ciudad pasa por la cumbia y la batucada. En cuanto a la música son los lenguajes más populares y masivos. Ambas están muy relacionadas con lo afro. No exclusivamente pero es la raíz mas fuerte. Son las dos cosas mas masivas y las mas despreciadas en el discurso hegemónico. No figuran en ninguna parte. A lo sumo se venden como un producto turístico. En ese caso enseguida se lo transforma en brasilero. Un funcionario de Cultura Municipal me decía: “porque este año queremos darle mucho esfuerzo al carnaval, que sea un producto turístico….” Todos los años lo mismo. Cambia el tipo pero al discurso lo tienen ahí guardado. ¡Quieren que seamos Gualeguaychu! Entonces, dice, “estamos pensando en traer gente para que capacite en el vestuario y la batucada” Y como seria, le digo. “Y, traer alguien de Brasil”. Y ahí ya está, vas muerto, perdiste lo único que había. Yo le decía al tipo: “Acá hay toda una historia que podes rescatar en vez de tener algo que siempre va a ser mejor en su lugar de origen. Tener algo propio”. Era perder el tiempo. El tipo estaba convencido de que el candombe era uruguayo y la batucada brasilera. Y acá no había nada. ¿Vos te crees que todos los que tocan el tambor y batucada, que yo estimo en miles que lo hacen con pasión y una vocación fuertísima, es porque alguna vez vieron a los brasileños y dijeron : que lindo como tocan, yo también quiero? Eso viene de generación en generación. Que haya ido recibiendo influencias, incluso de Brasil, no lo niego. No por eso van a transformarlo en brasilero. Por eso creo que el problema mas grave que tenemos es el cultural. Eso de mirar siempre hacia fuera y que viene desde Sarmiento.
¿Hay diferencia entre tocar en el centro y los barrios?
Si. En el centro también hay mucha diferencia entre un lugar y otro. En el Pasaje Baucis siempre fue bien recibido pero cuando tocamos en calle San Martín hacia el Parque, la zona del Barrio del Tambor, no hemos tenido buenas experiencias. Son gente que separan mucho más sus casas de la calle. Zonas residenciales donde en vez de timbre hay portero eléctrico. A esa gente mucho no le gustaba la historia. En los barrios estaba bueno. La gente sale más a la calle. Ya está e la calle, cuando hace calor, la gente esta toda afuera, en calle Sudamérica, por ejemplo, y gustaba mucho. En otros barrios, a traves de talleres como en Padre Kolbe, Gaucho Rivero también tocábamos, pero ya con los chicos del barrio, era distinto.
Actualmente estamos haciendo un taller pero cuesta mucho establecerlo y conseguir un lugar donde no moleste a los vecinos. En la Vieja Usina pusimos en condiciones un galponcito que estaba lleno de escombros. Pero, en un momento, hubo una historia con un funcionario de la provincia que es medio milico. Bah, re milico. No se que le caía mal pero vino y agitó. Hasta que un día nos sacaron. Un lugar que era de todos y donde no había vecinos.
Ahora estoy trabajando en el Museo de Ciencias Naturales. Estaba muy buena la relación, venia todo bien pero, a medida que aumenta el volumen ya todo se contrapone. Se supone que el museo es un lugar silencioso y el asunto no es fácil. A mucha gente le gusta pero siempre aparece el que no tolera este tipo de cosas que tiene que ver con la juntada de gente. Esta es una sociedad que, para mí, esta muy plantada en el tema de guardar las formas, de la distancia. No tiene mucha cabida el amontonamiento de gente. El revuelo no les gusta ni mierda. Un poco por la herencia del proceso militar que todavía esta presente. Y cuando es en la calle es más difícil. • “¿Cómo van a tocar en la calle?”. Yo no me olvido más: cuando vino Roberto Ayala después de un mundial pusieron un palco frente a la catedral y cortaron todas las calles. Los recibió el gobernador y creo que hasta helicópteros había. ¡Pero no se puede cortar la calle un ratito con los tambores!

TANGÓ DE SAN MIGUEL- CANDOMBES DEL LITORAL ARGENTINO
¿De que se trata el disco?

Estoy trabajando en la recreación de una comparsa de Paraná en base a crónicas de investigación histórica y antropológica. Nosotros tenemos toda una historia y un presente que no se está diciendo y que no puede decirse completamente con el candombe de Montevideo. Para sacar a luz y mostrar toda esa parte de nuestra historia, que no se conoce, que mejor que armar una expresión cultural en base a esa historia que la cuenta. Hay material de cómo era una comparsa acá en Paraná, en el siglo 19. Hay crónicas que cuentan que decían algunas canciones de la comunidad que vivía en el Barrio del Tambor. Entonces, en base a todo eso y a letras de canciones que recopilamos junto a crónicas que hablan de las características que tenían una comparsa; fuimos armando todo esto. Primero el trabajo del disco que fue una recreación de una música afro de Paraná del siglo 19 y, en segunda instancia, esta idea de formar ya una comparsa en base a ese trabajo. Pero estamos en una etapa muy inicial. El disco me llevo un año de trabajo. Comencé escribiendo el proyecto y luego vino la etapa de fabricar los instrumentos para grabar, basados en el mismo trabajo de investigación. Construimos instrumentos de tronco ahuecado con cuero clavado. Después conseguimos una quijada de caballo que se usaba mucho en la zona. Y el bombo legüero que es un instrumento que se mantiene en el país desde tiempos ancestrales.
Se trata de construir algo donde lo importante sea la relación de comunicación entre las personas que hacen algo juntas. Hay toda una trama y, si bien puede haber jerarquías y muchos códigos, siempre lo que prevalece es la comunicación. Si no esta el otro, no puede existir directamente esa forma de expresión, esa forma de comunicación. Vos tenes: tambores, voces, bailarines y todo esta relacionado de una manera que si no esta una cosa no puede estar la otra. La forma de tocar un tambor esta relacionada con la forma de tocar del otro. Al mismo tiempo, el que canta necesita del coro para poder seguir cantando. Es toda una trama intrincada de relaciones de comunicación muy rica, música comunitaria. Muy por el contrario, por ejemplo, de una sinfonía orquestal donde toda una orquesta esta en función de un solista y siempre aparece el tema del lucimiento personal. Sin desvalorizar, pero nosotros creemos que esto otro es importantísimo, que no es extraño a nosotros sino algo que esta muy dentro pero que cada vez se relega mas. Esta dentro de nuestra cultura. No solo de la parte afro. Toda la cultura de comunidades indígenas también apunta a lo comunitario”.

NOTA APARECIDA EN EL COLECTIVO 21 DE OCT/NOV 2008
(El disco puede conseguirse comunicándose con nosotros a revistaelcolectivo@hotmail.com)