Revista EL COLECTIVO

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martes, 12 de abril de 2011

ORGANIZACIONES DE AGRICULTORES ORGANICOS DEMANDAN A MONSANTO POR CONTAMINACION TRANSGÉNICA


Las organizaciones demandantes representan a alrededor de 270.000 personas, y buscan demostrar que el fundamento legal para las patentes de Monsanto está equivocado, dado que los transgénicos que ésta fabrica producen probados efectos negativos sobre la economía y sobre la salud humana.

Varias organizaciones de agricultores vinculados con la producción orgánica presentaron esta semana una demanda contra la gigante del agronegocio Monsanto, en una corte de la ciudad estadounidense de Nueva York. Según la fundación que lleva adelante el caso, Public Patent Foundation (PUBPAT), la demanda busca terminar con las acciones legales que la empresa emprende frecuentemente contra productores cuyos territorios han sido contaminados con las semillas transgénicas que ésta elabora.

Las organizaciones demandantes representan a alrededor de 270.000 personas, y buscan demostrar que el fundamento legal para las patentes de Monsanto está equivocado, dado que los transgénicos que ésta fabrica producen probados efectos negativos sobre la economía y sobre la salud humana.

"Este caso se pregunta si Monsanto tiene el derecho de demandar a los agricultores orgánicos por infracción de patente si las semillas transgénicas de Monsanto aterrizan en su propiedad", señaló Dan Ravicher, director de PUBPAT, en un comunicado publicado ayer por dicha fundación. “Resulta bastante perverso que un agricultor orgánico contaminado por semillas transgénicas sea acusado de infringir una patente, pero Monsanto ha hecho estas acusaciones en el pasado y es famosa por haber demandado a cientos de agricultores”, agregó.

A su vez, el representante legal consideró que la historia ha demostrado que las semillas transgénicas no pueden coexistir con las orgánicas, lo que según éste, está en sintonía con los intereses de la gigante del agronegocio, que busca eliminar a la producción tradicional para tener el monopolio sobre el suministro de los alimentos.

De hecho, entre estas evidencias históricas puede citarse la contaminación transgénica sobre la canola orgánica en Estados Unidos, que llevó prácticamente a su extinción. Asimismo, otros cultivos orgánicos, como la alfalfa y el algodón, también se encuentran amenazados por el avance de los transgénicos.

“Debemos proteger nuestro mundo defendiendo nuestra soberanía sobre las semillas, que es nuestro recurso más precioso y sagrado”, dijo una de las demandantes, Rose Marie Burroughs, integrante de California Cloverleaf Farms. “El pueblo debe tener el derecho a los recursos de la tierra para su subsistencia”, sentenció.

Por su parte, la empresa no respondió de forma oficial a la demanda en su página web, aunque sí apareció una respuesta en su blog, “Beyond the rows”, en donde se indica que las acusaciones son falsas y se cataloga al procedimiento como “un ardid publicitario” que busca generar confusión sobre la agricultura en Estados Unidos. FUENTE: www.ecoportal.net

Radio Mundo Real
www.radiomundoreal.fm

viernes, 8 de abril de 2011

“A ESTOS HAY QUE PARARLOS”

ENTREVISTA CON JULIO ARIZA, PEQUEÑO PRODUCTOR
Por Gilda García y Osvaldo Quintana

Supo existir un tiempo en que la gente emigraba al campo buscando la tierra prometida, lejos de una ciudad alienante, soñando con hallar paz, tranquilidad y una vida más saludable. Irse al campo era sinónimo de vuelta a la naturaleza, significaba comenzar nuevamente con otra perspectiva. Algo así debe haber imaginado la familia Ariza cuando 18 años atrás, decidían hacer una elección de vida y trasladarse a una zona rural, en las cercanías de San Benito. Un tiempo antes de que irrumpiría en el país la llamada” fiebre sojera”.



La vivienda de los Ariza se encuentra por el kilómetro 400 en la zona rural de San Benito Sur. Unas quince hectáreas situadas a seis kilómetros de la ciudad de Oro Verde. Por un camino de tierra, luego de atravesar campos y más campos bajo un sol impiadoso, divisamos la señal de la que nos habían hablado: una cabeza de vaca apoyada junto a la tranquera.
“Hubieran preguntado por el loco que pegó un tiro y enseguida los orientaban”, dice al recibirnos Alicia Franco de Ariza. El “loco” en cuestión no es otro que Julio, su esposo, dueño de una reciente notoriedad tras haberle disparado a un mosquito que fumigaba al lado de su vivienda.
La cocina-comedor es amplia, la mesa, alrededor de donde nos sentamos, está cubierta de hojas con apuntes y algunos cuadernos. Alicia prende un viejo ventilador mientras pide que disimulemos el desorden. El marido junto a su hijo de 24 años y estudiante de agronomía, está al llegar. Mientras prepara el mate, nos cuenta que son novios desde que tenía catorce años, que es jubilada docente, que vivieron mucho tiempo en Paraná donde ella daba clases mientras su marido trabajaba de empleado bancario.

Sin estudios propios sobre sus efectos en seres humanos y el medio ambiente y con una velocidad digna de mejor causa, hace exactamente quince años, el gobierno nacional firmaba la resolución 167 autorizando la producción y comercialización de soja transgénica, con uso de glifosato. El documento dejaba al descubierto que solo se habían tenido en cuenta los estudios de una de las partes interesadas: la multinacional Monsanto.

Con las primeras fumigaciones aéreas en la zona, cada vez más constantes catorce años atrás, muchos vecinos comenzaron a sentir un olor que no lograban definir. El tiempo los llevó a atar cabos, pero ninguno sabía hasta entonces que aquello que caía del cielo, sin discriminar sembrados y poblaciones, era tóxico. “La gente de campo, los productores chiquitos, no saben nada de leyes- afirma Alicia- . Nosotros tomamos conciencia recién durante los cortes de ruta, cuando la presidenta dijo que el glifosato era tóxico”.

En el último tiempo Alicia bajó 18 kilos. Tiene anemia, glóbulos rojos bajos y blancos altos, algo llamativo ya que proviene de una familia de contextura más bien robusta. Sospecha que las fumigaciones no son ajenas a lo que le pasa. Relata con preocupación que le pidió al médico un análisis toxicológico. Allí se enteró que éste solo puede hacerse con una orden judicial. “Sé que todos vamos a morir. Es inevitable, pero yo no quiero sufrir”. La conversación queda flotando sobre un incómodo silencio interrumpido por el ladrido de los perros y el ruido de la camioneta acercándose.



Julio Ariza cuenta hoy con 66 años. Cuando vivía en Paraná se encargaba de hacer remates, entre muchas otras actividades. “Soy jubilado, tengo una miocardiopatia de riesgo, aparte soy epiléptico. Los nervios me descontrolan el corazón”. Al cumplir los 18 años le descubren un pequeño tumor en el parietal izquierdo. El médico le aconseja por entonces buscar un equilibrio, hacer algún deporte o recreación. O sino irse al campo. “Tardé cincuenta años en poder venir .Existen cincuenta años de razones para estar acá”.
El pequeño productor es metódico y locuaz al momento de narrar lo ocurrido. Lleva algunos apuntes en unos papeles que saca del bolsillo. Nos alcanza unas revistas que trae del pueblo. Señala una foto. “Así fumiga el INTA, ¿ven?, se ponen ese traje y fumigan, porque eso es veneno”.

Cuando se mudaron, allá por el año 1993, el sueño de los Ariza parecía haberse convertido en realidad: a metros de su vivienda existía un monte de diez hectáreas junto a un tajamar. El monte nativo tenía infinidad de especies: aromitos, espinillos, ñandubay, algunos algarrobos. La fauna era impresionante. Desde conejos hasta caranchos. Encendían la luz y encontraban diez sapos en el patio. Tardaron en habituarse al ruido ensordecedor de miles de ranas. Al tiempo les costó acostumbrarse al silencio. “Este año no vimos ni un sapo- relatan- ranas tampoco se ven más”.



Mediante un crédito del plan social agropecuario, la familia puso un criadero de chanchos. Tiempo después incorporaron un gallinero con pollos de campo. Todo iba bien hasta que, a los pocos años, el monte vecino se vendió. Después, la historia repetida: el nuevo dueño arrasó con monte y tajamar y los cubrió de soja. Al tiempo fumigó. Allí comenzaron los problemas: las chanchas empezaron a abortar, quedaron infértiles y se perdieron 30 lechones. La piara, que había sido construida cuando allí todo era monte, ahora tenía un sojal a cero metros del alambrado.

Después de algunas averiguaciones buscando las causas de lo sucedido, los Ariza llegaron a una conclusión: se trataba del glifosato. Cuando Julio le dio a conocer sus sospechas, que por aquel entonces ya eran certezas, Sergio Plez, el vecino en cuestión, le dijo muy suelto de cuerpo: “¿Sabes lo que pasó? La última vez el mosquito tenía que venir un día y vino al otro, había viento norte, pero le pedí que fumigue igual”.
Al poco tiempo, abortó también la chancha que había criado su hijo. Un aborto placentario. Así, mientras el vecino continuaba fumigando incumpliendo la ley, el pequeño productor efectuaba tres exposiciones ante la policía y una ante el juzgado de faltas de la Municipalidad. Hasta que el jefe de Policía le dijo, “no más exposiciones, acá la denuncia”. Y la denuncia fue a parar al juzgado de instrucción de la doctora Barbagelata.
“A partir de la tercera chancha que abortó y murió, Plez dejo de hablarnos- Sigue relatando Ariza- Lo llamábamos por teléfono y no atendía. Yo pensé: nos está agarrando de estúpidos. La primera vez hice la denuncia, la segunda una advertencia, a la tercera tiro. Y a la tercera tiré”.



Ese martes, como todas las mañanas, Julio estaba mateando en la cocina cuando, de pronto, escuchó un ruido. La esposa dormía y su hijo no estaba. Entonces salió de la casa y vio el mosquito. “Es la tercera –pensó- a este tengo que pararlo”. Dice que tiró de lejos, para asustarlo “¡que susto se pegó el tipo! Se bajó, me gritó. Era un empleado, un contratista que está obligado a saber que el viento llega en segundos hasta casa transportando el veneno. Cuando fumigas no debe haber viento. Me estaba matando a los animales, a mi mujer, a mí”. Al rato llegó la policía, luego el secretario del juez. Ahí fue cuando una justicia renga y sorda transformó a la víctima en victimario.
“Como no soy delincuente, dejé la escopeta acá nomas. Vino el fiscal y me las llevaron todas. Pero esto tomó un estado público que nunca imaginé. De las armas que encontraron, solo una de ellas funcionaba. “La escopeta era de mi padre y, como soy el hermano mayor varón, me traje todo. Una era de mi abuelo, que iba heredando el mayor de los varones. Ese sí mató gente en 1908 en Cuba. Tiene antecedentes”, dice con sonrisa pícara. Después agrega: “me han dicho que el abuelo debe de estar orgulloso”.

Debido a la multiplicidad de denuncias de vecinos y organizaciones ambientales sobre el efecto nocivo de agroquímicos.en enero de 2009 la presidenta Cristina Kirchner se vio obligada a firmar un decreto mediante el cual creó la Comisión Nacional de Investigación sobre Agroquímicos. El informe preliminar de la supuesta investigación arrojó dos conclusiones que parecen una verdadera tomadura de pelo.
La primera dice que “bajo condiciones de uso responsable, el glifosato y sus formulados no implicarían riesgo para la salud humana o el ambiente”; la segunda, que “en Argentina no existen suficientes datos sobre los efectos del glifosato en la salud humana, por lo cual sería importante promover la realización de los estudios permanentes”. La conclusión que no se dice pero que trasunta el “informe” es muy clara: el Gobierno Nacional no tiene ninguna intención de realizar una investigación seria sobre el tema.


“…nos han robado/hasta la sonrisa. /Porque algunos pocos/que el alma perdieron, /nos están matando/y matan el suelo”. Todo lo que me pasa lo escribo, dice Alicia, es mi cable a tierra, mis cuadernos están lleno de poesías, tengo anotaciones de distintos casos parecidos al nuestro, donde pasó esto o donde pasó lo otro. Esto es como la fiebre de oro que veíamos en las películas. Solo que hoy es fiebre de soja. No piensan que sus hijos van a ser infértiles, que sus hijas pueden abortar. Nosotros tampoco sabíamos que existía una ley que protegía al monte nativo. En cambio hoy estamos hechos unos doctores”, bromea. Aunque sabe bien que todo lo sucedido ha dejado secuelas en la salud del grupo familiar, tanto que a Alicia le cuesta recordar ese tiempo donde aquello era algo lejano que le sucedía a otros y le cuesta borrar de su memoria esa profunda sensación de desamparo, cuando la policía irrumpía en su domicilio. “No apareció nadie. Ni el intendente, ni algún representante de la iglesia o del centro de salud. Y todo esto sucedió porque él fue a denunciar. Acá se han tiroteado, han roto mosquitos, han muerto animales, pero nadie denuncia, ni el dueño de los animales ni el dueño del mosquito, porque todos están en infracción”. “Parece mentira pero la angurria los enceguece- agrega enojado Ariza haciendo un gesto de fastidio- El médico me dice que debo estar tranquilo y este vecino me desarregla el corazón”.
Sin embargo el pequeño productor, actualmente procesado por presunto abuso de armas, considera que es necesario estudiar y juntarse para que estas cosas dejen de suceder: “No hagan lo que hice yo: empezar a estudiar esto cuando te pasa, porque ya es tarde. Todos debemos involucrarnos en lo que es la tierra, el agua, el aire. Estaría bueno lograr de a poco denuncias más colectivas. De lo contrario vamos a quedarnos sin nada. Porque hay otra forma de producir comida. Sucede que es más trabajo y más gasto. Y los ingenieros agrónomos tienen el veneno en la cabeza”.


En distintos ámbitos se escucha que la sociedad señala, critica y condena nuestras prácticas (a nuestro entender sin fundamentos), por participar de un modelo de producción hoy cuestionado. (…) cada uno de nosotros debe asumir con responsabilidad su rol profesional y luchar por hacer posible una producción sustentable, velando por el uso seguro de agroquímicos y el respeto por el medio ambiente. De esta manera aquello que tanto pregonamos, será realidad, y habremos dado respuesta a nuestra sociedad con un ejercicio profesional ético. (Ing. Agrónomo Héctor Tórtul, Presidente del COPAER - Revista institucional. Diciembre 2010)

Los Ariza coinciden en que no existen prácticamente controles por parte del gobierno para el cumplimiento de la ley de agroquímicos. “La ley habla de que los municipios deben controlar y archivar la receta agronómica, de que serán juzgados por la misma secretaria de agricultura. Pero eso es como si un delincuente tuviera que cuidar a otro. La única intervención que le da la ley a la policía es recepcionar la exposición y derivarla a esa secretaria.
La ley dice también que no puede haber criaderos de chanchos a menos de mil metros de distancia de gallineros de pollos, habla de que no puede plantarse soja dentro del perímetro del campo donde esté el gallinero. Héctor Tortul, presidente del COPAER, vive de este lado de la ruta. Del otro, a unos seiscientos metros, hay 20 mil pollos de grupo Motta. El mismo fiscal entendió cuando le dije: “ese pollo parrillero no se muere porque tiene sesenta días de vida y se venden muy chicos, pero la gallina que tiene dos años de vida, sí.” “Estamos comiendo veneno”, me respondió. El campo de Tortul tiene soja, tuvo glifosato, herbicida, insecticida, tiene los chanchos, y este señor es el encargado de firmar las recetas agronómicas, es quien juzga si está bien o mal lo que hace Plez. Hay ingenieros agrónomos que son representantes de las empresas agroquímicas. Y están también quienes los venden”. Sergio Plez, en tanto, continúa fumigando, incumpliendo la ley, ahora escoltado por policías armados. Con la prepotencia de quienes se saben impunes.

Luego que desmontaron, en casa de los Ariza duerme una pareja de halcones. En el galpón búhos de cabeza blanca sacan sus pichones. Ya no se ven más ranas, ni teros ni garzas. Antes había caranchos que se comían las vaquillonas que morían. El que comía la carroña no está más, se lamenta Alicia, y uno no puede evitar pensar que en esta Argentina de fantasía, aquellos nobles animales han sido reemplazados por otros caranchos, aquellos que arribaron para devastar el territorio y quedarse con las riquezas energéticas y mineras, con el suelo y el agua.
“Esta historia continúa”, dice Julio. Actualmente su familia atraviesa un difícil momento por el perjuicio económico sufrido, con una justicia lenta y un estado cómplice. “Estamos viviendo con dos jubilaciones mínimas. Nosotros con eso y los pollos andábamos. Criábamos chanchos para que nuestro hijo pueda tener el vehículo y continuar sus estudios .Hoy solo pedimos que se cumpla la ley de agroquímicos y el resarcimiento de los animales muertos. Que nos paguen lo que nos mató. Mi hijo quiere trabajar, no queremos subsidios ni vivir del gobierno. Yo le digo a él que algo tenemos que hacer, no podemos seguir así porque nos va a terminar matando. Vas a tener que vender el campo y yo voy a estar en ese campo, ¿cómo vas a venderme a mí? Sé que es una multinacional muy grande, muy poderosa. Pero recordemos, cuando Goliat enfrentó a David, él se confió, por su tamaño, por la fuerza y avanzó. El pequeño David esperó el momento, tiró con una pequeña honda y derribó al gigante. Lo que estoy seguro es que no tenes que tener miedo y ser paciente”.
La paciencia, aquella que se le acabó una mañana a Don Ariza. La paciencia, esa que se les está acabando a muchos vecinos que empiezan a organizarse, porque no logran entender como puede ser beneficioso para el país un modelo que enriquece a unos pocos, enfermando y matando todo lo vivo que existe.
“Este no es el único caso, hay muchos otros que están ocurriendo pero no se dan a difusión. Nos enteramos los que estamos preocupados. Los ambientalistas, ustedes, pero todos son muy pacíficos”- define. Luego se ríe al recordar que alguien le sugirió colocar un cartel en la entrada diciendo “no tengo perro pero sí buena puntería”.
Después, este pequeño productor que confiesa con orgullo su origen vasco se pone serio, apura el mate y ensaya una definición: “Yo no estoy en contra de ellos. Por mí pueden hacer toda la plata que quieran, pero el derecho de ellos termina en el alambrado, donde empieza mi derecho a vivir”.

(Las fotos que acompañan la nota corresponden a una de las últimas fumigaciones efectuadas en el campo de Plez y fueron cedidas por la familia Ariza)
FUENTE: Revista EL COLECTIVO Nº 32

lunes, 28 de marzo de 2011

"ERES LO QUE HACES, NO LO QUE DICES...

http://www.youtube.com/watch?v=DLV6jaZFLro
Discurso de una niña en la Cumbre de Medio Ambiente y Desarrollo
"The Earth Summit", celebrada en 1992 por la ONU en Río de Janeiro. Cada día más vigente.

Hola, soy Severn Suzuki y represento a ECO (Environmental Children's Organization). Somos un grupo de niños de 12 y 13 años de Canadá intentando lograr un cambio: Vanessa Suttie, Morgan Geisler, Michelle Quigg y yo. Recaudamos nosotros mismos el dinero para venir aquí, a cinco mil millas, para decirles a ustedes, adultos, que deben cambiar su forma de actuar. Al venir aquí hoy, no tengo segundas intenciones. Lucho por mi futuro.

Perder mi futuro no es como perder unas elecciones o unos puntos en el mercado de valores. Estoy aquí para hablar en nombre de todas las generaciones por venir. Estoy aquí para hablar en defensa de los niños hambrientos del mundo cuyo llanto sigue sin oírse. Estoy aquí para hablar por los incontables animales que mueren en este planeta porque no les queda ningún lugar adonde ir. No podemos soportar no ser oídos.

Tengo miedo de tomar el sol debido a los agujeros en la capa de ozono. Tengo miedo de respirar el aire porque no sé qué sustancias químicas hay en él. Solía ir a pescar en Vancouver, mi hogar, con mi padre, hasta que hace unos años encontramos un pez con cáncer. Y ahora oímos que los animales y las plantas se extinguen cada día, y desaparecen para siempre.

Durante mi vida, he soñado con ver las grandes manadas de animales salvajes y las junglas y bosques repletos de pájaros y mariposas, pero ahora me pregunto si existirán siquiera para que mis hijos los vean.

¿Tuvieron que preguntarse ustedes estas cosas cuando tenían mi edad?

Todo esto ocurre ante nuestros ojos, y seguimos actuando como si tuviéramos todo el tiempo que quisiéramos y todas las soluciones. Soy sólo una niña y no tengo soluciones, pero quiero que se den cuenta: ustedes tampoco las tienen.

No saben cómo arreglar los agujeros en nuestra capa de ozono. No saben cómo devolver los salmones a aguas no contaminadas. No saben cómo resucitar un animal extinto. Y no pueden recuperar los bosques que antes crecían donde ahora hay desiertos.

Si no saben cómo arreglarlo, por favor, dejen de estropearlo.

Aquí, ustedes son seguramente delegados de gobiernos, gente de negocios, organizadores, reporteros o políticos, pero en realidad son madres y padres, hermanas y hermanos, tías y tíos, y todos ustedes son hijos.

Aún soy sólo una niña, y sé que todos somos parte de una familia formada por cinco mil millones de miembros, treinta millones de especies, y todos compartimos el mismo aire, agua y tierra. Las fronteras y los gobiernos nunca cambiarán eso.Aún soy sólo una niña, y sé que todos estamos juntos en esto, y debemos actuar como un único mundo tras un único objetivo.
Aunque estoy enfadada, no estoy ciega, y, aunque tengo miedo, no me asusta decirle al mundo cómo me siento.

En mi país derrochamos tanto… Compramos y desechamos, compramos y desechamos, y aún así, los países del Norte no comparten con los necesitados. Incluso teniendo más que suficiente, tenemos miedo de perder nuestras riquezas si las compartimos.

En Canadá vivimos una vida privilegiada, plena de comida, agua y protección. Tenemos relojes, bicicletas, ordenadores y televisión.

Hace dos días, aquí en Brasil, nos sorprendimos cuando pasamos algún tiempo con unos niños que viven en la calle. Y uno de ellos nos dijo: “Desearía ser rico, y si lo fuera, daría a todos los niños de la calle comida, ropa, medicinas, un hogar, amor y afecto”.

Si un niño de la calle que no tiene nada está deseoso de compartir, ¿por qué nosotros, que lo tenemos todo, somos tan codiciosos?

No puedo dejar de pensar que esos niños tienen mi edad, que el lugar donde naces marca una diferencia tremenda. Yo podría ser uno de esos niños que viven en las favelas de Río; podría ser un niño muriéndose de hambre en Somalia; un niño víctima de la guerra en Oriente Medio, o un mendigo en la India.

Aún soy sólo una niña, y sé que si todo el dinero que se gasta en guerras se utilizara para acabar con la pobreza y buscar soluciones medioambientales, la Tierra sería un lugar maravilloso.
En la escuela, incluso en el jardín de infantes, nos enseñan a comportarnos en el mundo. Ustedes nos enseñan a no pelear con otros, a arreglar las cosas, a respetarnos, a enmendar nuestras acciones, a no herir a otras criaturas, a compartir y a no ser codiciosos.

Entonces, ¿por qué fuera de casa se dedican a hacer las cosas que nos dicen que no hagamos?

No olviden por qué asisten a estas conferencias: lo hacen porque nosotros somos sus hijos. Están decidiendo el tipo de mundo en el que creceremos. Los padres deberían poder confortar a sus hijos diciendo: “todo va a salir bien”, “esto no es el fin del mundo” y “lo estamos haciendo lo mejor que podemos”.

Pero no creo que puedan decirnos eso nunca más. ¿Estamos siquiera en su lista de prioridades? Mi padre siempre dice: “Eres lo que haces, no lo que dices”.
Bueno, lo que ustedes hacen me hace llorar por las noches. Ustedes, adultos, dicen que nos quieren. Los desafío: por favor, hagan que sus acciones reflejen sus palabras.
Gracias.

lunes, 28 de febrero de 2011

CHARLA CON LOS INTEGRANTES DE LA MURGA "LA MAL PARIDA"

“ASADITO CON CHIMICHURRI DE SUEÑOS Y NUNCA MÁS AL SILENCIO ARRASADOR”
POR FERNANDA PUGLISI




La murga La Malparida surge en nuestra ciudad en el año 2003. “Impulsada por militantes sociales y estudiantes universitarios, como una forma más de mostrar algunos aspectos de la realidad de aquel momento.” Mientras ensayan pensando en la próxima presentación, charlamos sobre el espíritu de este grupo de voces masculinas, que aclaran sus gargantas y alzan su canto en cada escenario.


Para juntarse a cantar, para encontrarse, para debatir, para acordar. La puesta en escena es fundamental, colores, muchos colores, maquillaje, purpurina, telas, diseños y hasta una coreografía, ni hablar de un buen sonido. Son varios los aspectos que deben tenerse en cuenta, pero ese momento, el de subirse a las tablas, es sublime e intransferible. El mensaje echa a rodar junto con el ritmo inconfundible y la despedida es triunfal.
La Malparida recorre diversos escenarios y ya tiene varios años de pasos andados.
En sus comienzos, en el año 2003: “La situación nacional y provincial en particular, con el gobierno de Montiel, marcaron la necesidad de expresarse de un modo complementario al que cada uno de nosotros sostenía en sus espacios habituales. En ese contexto nació esta murga malparida”. A lo largo de estos años, han pasado por su formación numerosos integrantes, algunos permanecen, otros se han ido. Actualmente está compuesta por nueve voces, un director escénico y tres percusionistas. Ellos son: Leandro Angelino, Pablo Cabrol, Danilo Alegre, Marcos Priolo, Facundo Peralta, Américo Salomone, Javier Ríos, Federico Picot, Ramiro González; Santiago Gutiérrez, Agustín Musante, Gustavo Gamboggi y Julián Cavallo. “Esas voces -agregan- están acompañadas por una guitarra y la típica batería de murga, compuesta por bombo, platillos y redoblante” Además han usado otros instrumentos como cajón peruano, cuerda de tambores, congas, bongó. Para los integrantes de Lamalparida “Lo rico está en las variantes que permite el género para crear momentos o situaciones dentro de un espectáculo con otros elementos”.

MURGA QUE HAS DE CANTAR
¿Cómo se habrá dado esta confluencia, este gusto común por la murga? “La murga como género reúne lo musical y teatral; en esa expresión las letras de sus canciones y la puesta en escena conjugan la crítica y la sátira, el humor, la reflexión. Intentar crear un espectáculo de murga nos pone de cara a sacar de nosotros lo que a veces se oculta, a inventar mundos donde es posible decir “todas las cosas” que se quieran decir. Armar y desarmar personajes entre la ironía, el delirio, el maquillaje y las ropas. Hacer murga es jugar creando una ficción de la realidad a la que ponemos en debate. Es construir otro relato, otra noticia, otro texto, otra canción. La murga para nosotros es el ejercicio constante del trabajo grupal, del debate y la multiplicidad de formas de ver las cosas que en algún momento deben tomar una forma única, grupal. Es un ensayo constante por ensamblar los tiempos, los ritmos, los intereses, las apuestas, las ideas, las alegrías, las penas de cada uno de los malparidos. Como todo proceso grupal, es reflejo tanto de lo horizontal como de lo vertical, pero siempre de lo pasional, en sus disímiles formatos.”
Encontrar el tiempo para la reunión no es tarea fácil. Cada uno tiene sus ocupaciones. Ese espacio o tiempo es a su vez una usina de intensidades, la reunión potencia, permite la creación y recreación de las puestas de la murga. A pesar de la vida y de sus múltiples compromisos La Malparida halla huequitos en lo cotidiano para juntarse, para preservar ese momento y aprovecharlo al máximo.
Ellos definen con el término “complejo” al proceso de trabajo en todos sus sentidos: “Nuestras variadas experiencias personales, laborales, familiares, políticas marcan el andar de cada momento de creación conjunta. La discusión y el intercambio merodean constantemente las jornadas de trabajo lo cual nos desafía a encontrar los puntos que contengan las miradas y los intereses de todos sus integrantes. Esta tarea es, por instantes, armoniosa y por horas caótica. Ensayamos por lo general a la tarde-noche en la casa de alguno de nosotros ya que aún no conseguimos lugar de ensayo. La espera mientras todos vamos llegando transcurre entre mates y charlas de lo sucedido en los últimos días. Cada ensayo tiene sus particularidades; en algunos tenemos más cosas por resolver de funcionamiento, en otros nos dedicamos a escribir o pensar temas que darán contenidos a las canciones, en otros cantamos todo el ensayo, en otros mezclamos un poco de todo. Pero la murga no es sólo aquellos que cantan, actúan y se encargan de la percusión; son también quienes se van sumando con alguna tarea como ayudar en el vestuario, maquillaje, ejercicios teatrales, arreglos vocales, entre otros.”

LOS MALPARIDOS
Está claro que deben existir criterios éticos y estéticos, de lo contrario no se podría pensar o diseñar un espectáculo. El trabajo en equipo requiere de paciencia, coordinación y una gran convicción. No es tarea sencilla llegar a un acuerdo entre tantas almas, pero también ahí está lo rico y jugoso del asunto. “Podemos decir que nuestra ética y estética están dibujadas por la contradicción. Porque somos malparidos; porque somos contradictorios cotidianamente y eso intentamos mostrar en nuestros espectáculos. Hacemos de lo estético y en lo estético aquello que sentimos-pensamos-deseamos. Buscamos hablar y decir de todo aquello que nos interesa sin hacer excepciones, nosotros incluidos. Partimos de la idea que aquello que el público va a ver, a escuchar es, en primera instancia, lo que pensamos de nosotros mismos. Los contenidos de los espectáculos van cambiando, pero en cada uno de ellos intentamos tomar desde el inicio nuestras miradas al respecto; las idas y vueltas que experimentamos cuando necesitamos tomar posiciones sobre algo. En ese proceso nos vamos dando cuenta que nosotros y la gente, se ríe, emociona, reflexiona a partir de -nada más extraño- que lo cotidiano. Allí encontramos el sabor de lo malparido; en la exposición cantada y actuada de las cosas que nos suceden cada día.”
Al parecer no hay preferencias de escenarios o de determinado público, lo que sí es fundamental: un equipo de sonido que les permita “gritar menos de lo habitual y que la gente y nosotros podamos escucharnos mejor”. “Lo que tenemos es la contradictoria claridad que no podemos estar en todos lados y que como grupo podemos apoyar las incesantes manifestaciones culturales o sociales en las que nos inviten a participar, pero no siempre podremos estar. Aprender a decir “no podemos ir a actuar” sigue significando preguntas para nosotros pero también el reconocimiento de la realidad en la que nos encontramos cada uno, formando un conjunto. No siempre podemos estar donde quisiéramos estar; eso no significa no estar presentes.”
Otro eje fundamental es el temático. El contenido de las letras dentro de la murga es su columna vertebral. Así lo expresan los malparidos: “Generalmente cuando empezamos a pensar la idea de un espectáculo recurrimos a buscar un eje temático a partir del cual después podamos delirar e inventar las conexiones que se nos ocurran. Podemos pensar que la idea base es, por ejemplo, el amor. De ahí en adelante buscamos conectar la ropa colgada al sol con el amor. A veces con más mediaciones, otras veces a saltos vacíos. Esa es la magia de armar los temas; pensar que funciona de la misma forma que nuestras vidas donde por un instante nos ausentamos en la burbuja del amor y al mismo tiempo sentimos el lavarropas que ha finalizado su trabajo y no queda otra que colgar la ropa al sol. Escribimos de formas totalmente diferentes. Hacemos ejercicios de escritura colectiva, puestas en común, pero en general se escribe individualmente y luego se comparte y discuten impresiones en el grupo. De alguna manera la escritura siempre es colectiva aunque se reconozca en ellas las particularidades de quien metódicamente lo realice.”
Para los integrantes de La Malparida el momento más difícil y a la vez el más excitante es ese del inicio donde la imaginación y la ansiedad no tienen límites. Ahí aparecen incontables ideas que vamos diciendo juntos y alguno anota en algún papel, y las voces empiezan a subir su volumen porque cada uno quiere que el resto escuche lo que piensa. Es un buen momento que luego empieza a tener sus gratificaciones cuando las conexiones que se buscan van lográndose y también los bajones, cuando la creatividad hace parates y nada parece tener que ver con nada; y aun cuando nos guste así, tampoco cierran las ideas. Es el trabajo constante el que va ordenando el desorden para que el desorden final nos siente bien. La música, las letras, la puesta en escena, la batería. El maquillaje y el vestuario para esas ideas, todo va tomando forma de a poco y cuando se presenta, se canta, se muestra y parece que está todo listo, por suerte siempre hay alguien que dice: ¿y si acá hacemos otra cosa?. Por eso siempre un espectáculo sigue siendo proyecto para nosotros.”



EL LADO SINUOSO DE “LA REALIDAD”
¿Existe verdaderamente la libertad de expresión? ¿Es que de verdad podemos decir todo lo que pensamos, sentimos o creemos? Los integrantes de La Malparida pasaron por una experiencia que indica que, lamentablemente, en ciertos lugares y contextos no podemos. “En el 2008 fuimos censurados por SIDECREER (Sistema de Crédito de Entre Ríos) cuando estábamos armando un espectáculo en conjunto con La Clave -una banda santafesina- en el marco de la semana de la memoria. Se nos pidió un demo de la murga para hacer difusión pero también una copia de las letras del espectáculo que íbamos a presentar, con la intención de rastrear en qué cosas la murga “atentaba” contra el gobierno de (Jorge P.) Busti. El argumento fue que no podíamos decir cosas que ataquen al gobierno de quién dependía la institución que iba a solventar el espectáculo. En ese momento cancelamos la idea y también hicimos público por diferentes medios lo que había sucedido, para que no quedara entre las cuatro paredes. Costó mucho darnos cuenta lo que en verdad había sucedido. Hablamos constantemente de las censuras ocultas, desdibujadas, de las violencias cotidianas que se sienten menos porque no ataca sobre lo físico. Darnos cuenta, escritorio de por medio, de lo que nos estaban diciendo aún hoy nos cuesta pensarlo, e imaginar cuántos de esos escritorios siguen marcando los rumbos de las expresiones humanas.”

DE SALDOS Y RETAZOS
El camino recorrido está plagado de imágenes, de escenarios, luces y colores. Sin embargo ellos recuerdan como si fuera hoy su actuación inicial: “Lo primero a contar es el insoportable calor que hacía ese día. Esa mezcla paranaense de calor extremo y humedad absoluta en los finales de junio de 2005. La escuela de música fue el escenario, compartido con los Runruneros de la Orilla. El debut encontraba una sala explotada de gente, con más de 600 personas. Y allí estábamos, con las caras chorreadas de pintura, las ansiedades, los miedos. Con los “camisones de colores” que eran nuestros primeros trajes. En frente, tantos rostros conocidos y desconocidos que alentaban un nuevo esfuerzo colectivo. Fue una noche increíble; de esas que no desaparecen.”
De aquella noche “pegajosa” típicamente paranaense a hoy, al presente: su espectáculo Saldos y Retazos conjuga todo lo que venimos hablando. “Hacía dos años que la murga estaba en silencio y logramos remontar el barrilete. En esos intercambios primeros nos pareció que la mejor idea era hablar de los retazos de tantos intentos cotidianos y de lo que se puede volver a hacer con ellos. Ahí empezamos a diagramar y proponer ideas hasta terminar la primera parte del espectáculo que mostraremos completo el año que viene. Pensamos que así como uno inventa con la comida que le quedó del día anterior, también en la murga inventamos con lo que nos queda junto con lo nuevo que uno le pone a esa comida. Y de alguna manera buscamos ubicar al intento en la agenda pública como un tema que nos permita celebrar los logros, los casi logros, los proyectos sin culpabilizarnos tanto y disfrutando también el tiempo en que hay que dar forma a los retazos. Lo que podrán ver por este tiempo es un cuplé sobre “intento de identidad nacional”. El bicentenario fue y es un punto en el que nos detenemos a debatir”.
¿Cómo es recibida La Malparida, cómo es tratada por el público local? Ellos sostienen que: “El público es lo más importante que sucede en ese momento, en el que se muestra un espectáculo. La atención, las risas, los silencios, las miradas nos ponen en una complicidad indescifrable pero que sucede.” También han intercambiado con otros grupos y tenido gran variedad de públicos: “Recientemente compartimos el espacio de Música en el Auditorio, en la Facultad de Ciencias de la Educación con las murgas santafesinas Príncipes de Momo y Rezonga la Ronca. Estos encuentros fortalecen las apuestas grupales, incentivan la creatividad y abren el juego a posibilidades de salir de uno mismo como grupo y salir también a otros lugares a encontrarse con otro público”.
A la hora de recordar algunos momentos “los malparidos” comparten dos anécdotas en particular que van en el sentido anterior de la censura; “De éstas nos pudimos reír un poco más que de la anterior.” dicen y comienzan con sus relatos: “Hace unos años, cuando estábamos haciendo la difusión de una presentación, uno de los hijos de un integrante de la murga lleva un afiche a su escuela y cuando pide permiso para pegarlo la directora lo mira, lo lee y aclara que se lo deja pegar pero si dobla el papel en la parte que decía La Malparida; pues se trata de una mala palabra. Comentario al margen, hoy nos preguntamos si esta señora no estará mirando la tan famosa novela televisiva que nos copió el nombre (risas)”. En otra ocasión, aconteció que: Una noche de verano cuando estábamos ensayando en la plaza detrás de casa de gobierno, por Rivadavia y Córdoba, en pleno canto, se acercan dos policías recién bajados de sus patrulleros y nos piden que dejemos de cantar porque en el edificio de enfrente (casa de gobierno) les molestaba. Se fueron; seguimos cantando. Volvieron, ahora eran tres. Uno exponía su arma, otro miraba y el tercero, que según él era jefe y lo habíamos sacado de su lugar de trabajo por nuestro desacato, nos intimidó –previo descargo nuestro de por qué- diciendo que teníamos que dejar de cantar porque “la libertad de expresión termina a las 10 de la noche”. Comentario al margen (risas).”
Por suerte, los proyectos continúan, como las ganas de cantar, el deseo irrefrenable de contar, las ganas de compartir. Nuevamente el espectáculo echa a rodar, las pinturas, las telas de colores, las luces, as gargantas puestas a punto. El sueño es el de siempre: “Asadito con chimichurri de sueños y nunca más al silencio arrasador”

Contacto en Facebook: La Malparida Murga.
FOTOS: Cristian Portela

NOTA PUBLICADA EN REVISTA EL COLECTIVO Nº 32

viernes, 25 de febrero de 2011

ARTIGAS SIEMPRE VUELVE


Cabalgata y Fogón de los Pueblos Libres en homenaje al Combate del Espinillo y a la Revolución Federal

Este sábado 26 organizado por la Asociación Cultural Puente La Picada y Junta Americana por los Pueblos Libres y auspiciado por la Junta de Gobierno de La Picada se realizará una "Cabalgata y Fogón de los Pueblos Libres en homenaje al Combate del Espinillo y a la Revolución Federal ", el programa es el siguiente:

PROGRAMA (entrada libre y gratuita).

LA PICADA - Ruta Nacional 12

17.00 hs Reunión de jinetes y demás manifestantes en la ex estación del Ferrocarril de la Picada, Sede de la Asociación Cultural Puente La Picada.

17.30 hs Partida de la Marcha por el camino natural, al Espinillo.
(Información suministrada por el amigo Mauricio Castaldo)

sábado, 15 de enero de 2011

“NO ME CUESTA NI MIERDA SER COHERENTE”


Charla con Miguel “Zurdo” Martínez:
Por GILDA GARCIA

Si decimos que alguien vive como piensa y que, pensando como quiere, camina el mundo y la vida defendiendo sus creencias y verdades, tal vez esto no alcance para definirlo. Si después agregamos que nunca ha lucrado con su arte a pesar de las ofertas recibidas, nos estamos acercando. Pero si concluimos que es músico, entrerriano, sabedor del río y hombre de pocas vueltas, lo estamos nombrando. A los 68 años, Miguel “Zurdo” Martínez no hace concesiones para estar en el candelero, se cabrea rápido si alguno se hace el distraído, pero se conmueve hasta la medula cuando habla de Martha, su compañera de casi toda la vida. “No puedo quejarme, tengo lo necesario para vivir y darme algunos gustos”- asegura, mientras se dispone a solicitar un préstamo bancario para cambiar su vieja guitarra.

¿Por qué cree que vino a esta vida y a este lugar del mundo?
Para encontrar una explicación a eso tengo que recurrir a mi hermano Atahualpa Yupanqui: cuando habla del “destino del canto”. Me considero un elegido por la tierra para cantarle y defenderla. Ella me dio el don de la música, no para mi vanidad, sino para mi sacrificio. Una especie de sacerdocio que uno acepta. Y mi lugar en el mundo es este. Nunca me fui de acá. En las épocas bravas de la dictadura me consideraba un exiliado interno, con un cagazo cotidiano, un terror permanente. Pero nunca me fui.

¿Cree que ha renunciado a un mayor reconocimiento o ingreso económico?
La guita dejala porque no importa. Ahora, el reconocimiento lo tengo. En los últimos tiempos, cada actuación se ha transformado en una gratísima sorpresa. Pero no busco masividad. Eso dejala para otra gente que busca el exitismo. Ya te he dicho otras veces que para mi el éxito es estar conforme con lo que uno hace. El otro éxito, el materialista, no me interesa un carajo. Me importa más la comunicación con la gente, el respeto.
¿A que clase de hombre va dirigida su música?
Al hombre con dignidad, honesto, solidario. Al que puede emocionarse con la música que uno hace, con el mensaje que uno quiere brindar. Si es mucha o poca esa gente no importa porque eso depende de los vaivenes y coyunturas político –sociales.

SIN ARREPENTIMIENTOS
¿Que frutos le ha dado la coherencia?

A mi no me costo ni mierda ser coherente. Nunca he dejado de ser lo que soy y lo que fui. Los valores con que me forme y lo que me enseñaron mis viejos no han cambiado. Lo que pensaba cuando tenia 15 años es lo mismo que estoy pensando ahora. Además, mientras exista la injusticia, el hambre y la explotación del hombre por el hombre, para mí las cosas van a seguir estando claritas.
Si pudiera empezar de nuevo ¿cambiaria algo de lo que hizo?
En ese caso no se si me inclinaría por la guitarra. Fue mi viejo quien me puso la guitarra en las manos. Pero a mi me gusta mucho el chelo. Esa tesitura de barítono que tiene, ese sonido intermedio me emociona mucho.
¿Es lo único que habría hecho distinto?
No estoy arrepentido de nada de lo que me ha tocado hacer. Tal vez si a los veinte años hubiera tenido la madurez suficiente para discernir, no habría sido empleado bancario. Eso me jodio en muchos aspectos. Tendría que haber sido docente musical. Pero, por otro lado, el hecho de no vivir de la música -porque yo he vivido para la música pero no de ella – y haber tenido mi sueldito, me dio y me sigue dando la libertad de decir cosas y ser sincero. Por eso es que no tuve que hacer concesiones. Tal vez la única fue entrar a las siete menos cuarto al banco, colgar mi personalidad en la puerta, y a las dos y media volverla a levantar. Esas ocho horas eran del banco, no mías.
¿Qué desea transmitirle a las generaciones que vienen?
Yo creo o quiero creer en las nuevas generaciones porque me doy cuenta que el enemigo es el imperialismo yanqui, el capitalismo, el consumismo y la globalización. Y lo es principalmente de todos los jóvenes. La cosa es que se den cuenta. Pero si esto no sucede, habrá que tratar de ayudarlos. Creo en las nuevas generaciones porque creo en el hombre y en el fin del imperio. Todos los imperios han tenido un final y nosotros estamos asistiendo al fin del sistema capitalista.
¿Cree en Dios?
Hace unos años, en una cena, me senté al lado del cura Farinello. Contábamos historias y anécdotas. Y por ahí me dice que, escuchándome, le parecía que no era católico apostólico romano. “Mira –le digo –capaz que soy católico apostólico entrerriano”. Se cago de risa y me pregunto como era eso. Le explique que no creía en el dios de Karlic ni en el dogma católico, pero que cada vez creía más en Dios. En un Dios mío. Uno que no tiene nada que ver con el dios del temor, del cagazo como forma de portarse bien que intentaron enseñarme cuando era guri. “¿Y como es la cosa?”, me pregunto. “Mira - le dije – para encontrarme con Dios me voy a la isla, escucho el canto de los pájaros, el rumor del agua, veo un amanecer o un atardecer. Miro para Villa Urquiza, donde están mis viejos y hablo con ellos. Me llevo un walkman y escucho Bach, Isaco Abitbol y la música de guitarra que me gusta. En esos momentos estoy plenamente con Dios”. Farinello se río y me dijo: “Pero si eso es Dios”.
Lo busca en la esencia y no en la apariencia.
Claro. Es que no creo en ese catolicismo de los tipos que, de lunes a viernes, viven explotando gente, cometiendo injusticias, jodiendo a los demás y el domingo se meten en la iglesia para salir limpios.
¿Cuántos años hace que está con su compañera?-Hace 38 años que estamos juntos. Tuve la suerte de encontrar la compañera ideal. Haber conocido a Martha fue mi salvación. Por ahí nos puteamos un poco, pero hay mucha afinidad, mucho respeto y, sobre todo, gran coincidencia en los gustos. Ella es docente musical y tiene una gran capacidad de análisis. Cuando nos fuimos a vivir a Santo Tome en el año 70 yo ganaba el doble que ella. La mitad del sueldo era para mis hijos – de un primer matrimonio – la otra para pagar el alquiler. Vivíamos con su sueldito de maestra. Toda la vida fue así. Después, cuando llego la época de las jubilaciones, se hizo al revés: ella se retiro con el cargo de supervisora y gana el doble que yo. Con su sueldo y el mío nos arreglamos. Así vivimos y, cuando tengo alguna actuación por ahí, saco la cabeza afuera, respiro un poco y compramos algo. De ahí no sale la cosa. Tampoco hay aspiraciones de otro tipo. Estamos conformes con eso: comprar una mejor guitarra, unos libros. Eso si, no me privo de comprar discos, aunque debo tener cuidado cuando salgo con el sueldo recién cobrado y me meto en una disqueria.


BALANCE
¿Cree que ha vivido como ha querido?

Lo que te puedo decir es que a los 68 años, después de haber pasado muchas malas y muchas muy buenas, estoy conforme con lo que me ha tocado vivir. No puedo quejarme. Estoy contento de no haber vendido mi alma al diablo y haber sido coherente con una conducta aprendida a través de la influencia de mi padre, de Yupanqui, de Marcelino Román…Tal vez, sin razonarlo ni pensarlo demasiado, uno se fue formando y armando. Con ellos también aprendí el sentido de la amistad y el deseo de vivir en una constante superación, acumular conocimiento. Creo que esto puede hacerse de muchas maneras: algunos llegan a tener gran conocimiento intelectualizando todo. No lo digo despectivamente, al contrario. No soy de esos aunque los admiro. A esta altura de la vida me doy cuenta que los conocimientos acumulados fueron a través de la vida misma, de las circunstancias que me ha tocado vivir. La historia social, política y cultural no la intelectualizo ni me la contaron, la he vivido. Tengo buena memoria y me doy cuenta que he llevado una conducta que puede ser ejemplo para muchos jóvenes. Eso pasa a ser el capital de uno. Cuando te das cuenta que la dignidad con que viviste es tu capital, el otro – el material- pasa a ser una cagada. Ni pelota le das. Mis hijos saben bien que los únicos bienes materiales que recibirán son esta casa, la guitarra, los discos y los libros. Nada más. Pero creo que también ellos van a ir por ese camino. A esta altura muchos de la vereda de enfrente me creen resentido. ¿Resentido? No. Yo tuve posibilidades de vender mi alma al diablo.
Tal vez la cosa pase por ahí: tuvo la posibilidad y no lo hizo.
Me resulta chocante en las personas que quiero y respeto, inteligentes y formadas ideológicamente, el estado de sorpresa en que viven ante los hechos aberrantes que nos tocan vivir. No tenemos más derecho a sorprendernos de las injusticias cotidianas. Lo que vivimos es producto y resultado de un capitalismo salvaje y un consumismo que ha demostrado su fracaso en todo el mundo. En los 90, Menem y su gente y ahora los actuales funcionarios, dicen que la globalización es irreversible, que las cosas hay que aceptarlas así porque no hay posibilidades de cambiar y que todo lo demás son utopías. Bueno, si no tenemos utopías me pego de un tiro y chau.

Serrat decía que si no tenemos utopías, la vida es solo un largo camino hacia la muerte.
Hay muchas maneras de expresarse. Marcelino, mi viejo y otros en sus trabajos siempre dejaban una puerta abierta a la esperanza, a un mundo mejor. Eso lo tengo incorporado. Muchos imbeciles me dicen que no le canto a las injusticias. ¿Cómo no lo voy a hacer? Pasa que nunca he lucrado con la protesta. A la protesta la tengo incorporada. Basta con mirar mi repertorio. Lo que no hago es aprovechar las coyunturas políticas para hacer una canción. Detesto eso. Hay tipos que viven pendientes de la denuncia pero en eso no hay un hecho artístico. Eso debe ir acompañado de arte en lo político y en lo musical.
Y de conducta.
¡Eso ni hablar! Pero ¿Cómo hacemos para escapar de la Tinellizacion? Yupanqui la tenia clarita con aquello de que “a la gente no hay que darle lo que pide sino lo que se merece, o sea lo mejor”. Aca todo el mundo vive pendiente del rating. Si no lo tenes te echan a la mierda. Está todo al servicio del enemigo. Sin ir muy lejos, se que muchos músicos populares han ido a cantar a los cortes del Túnel. A mi también me vinieron a buscar y les dije que no. Primero porque yo quiero la reforma agraria y ahí nadie habla de eso. Segundo, porque soy antisojero y ahí nadie lo es. Ni de un lado ni del otro. Porque el gobierno tiene un doble discurso: por un lado dice que quiere eliminar la soja pero, por el otro, favorece a los pooles de siembra, a los Grobocopatel, a los grandes intereses que manejan todo. Yo estoy muy cercano a los movimientos ambientalistas, al Foro Ecologista sobre todo. No a los otros, porque no me quiero disfrazar de verde para pelear contra el desmonte o la contaminación del río. No. Para ser ambientalista hay que ser anticapitalista. Vivir como se piensa parece casi imposible dentro de este modelo. Pero intentarlo ya es un logro. (Esta nota apareció originalmente en EL COLECTIVO Nª 21. Vaya como homenaje y recuerdo a este gran músico y mejor persona fallecido el 12 de Enero pasado)

lunes, 3 de enero de 2011

LOS COMPAÑEROS DE "EJEMPLAR" NECESITAN NUESTRO APOYO


Viernes, 31 de diciembre de 2010.

Compañeros/ compañeras;
Bueno sin dudas que no son noticias que se tendrian que dar en vispera de las fiestas, donde se supone que uno tiene que pasar en familia lo mejor posible, pero uds. son parte de esta lucha que los trabajadores de Ejemplar decidimos tomar hace 11 meses, con idas y venidas, con altos y bajos pero siempre con el apoyo de todos ustedes.
Por todo esto es que hoy con toda la tristeza del mundo les tengo que decir que la semana que viene nos van a desalojar por disposicion de la jueza.No soy quien para amargar sus merecidas vacaciones pero hoy mas que nunca necesitamos tu apoyo, porque en una Argentina para pocos, con pobreza, desigualdad social, donde los derechos constitucionales y humanos como el trabajo, la alimentacion, la educacion y otros tanto que se pisotean y se ignoran, nosotros desidimos pelearla, cambiar esta sociedad aportando nuestro granito de arena demostrando que no por ser poderosos y con plata pueden venir a cagarse en nosotros, en ustedes.
En la dignidad de esta sociedad y demostrar que sobre todas las cosas UNIDOS PODEMOS LOGRAR CUALQUIER COSA QUE NOS PROPONGAMOS.Hoy que se termina el año uno mira para atras y sin duda lo primero que ve es la lucha incansable que hemos llevado a cabo, y una de las razones de que este tan presente es porque ha sido nuestra vida y lo es todavia.
Si hoy tendria que pensar que haria si esto se termina no encuentro una respuesta que me tranqulise pero mucho menos encuentro una respuesta para mis compañeros que creyeron en mi y que creyeron que era posible tener un trabajo digno y genuino para nosotros y nuestros hijos y devolver todo el apoyo que hemos recibido incondicionalmente de todos uds...
Para ir despidiendome queremos que sepan que si ustedes nos siguen acompañando vamos a seguir dando pelea para que esto no solo haya sido solo una ilusion y se pueda hacer realidad.
MUCHAS GRACIAS POR TODO LO QUE NOS BRINDARON, ACOMPAÑARON Y APOYARON EN ESTA LUCHA.
UN ABRAZO ENORME.....
Carta de YAMILA MARQUEZ (trabajadora de la textil Ejemplar

martes, 21 de diciembre de 2010

ESPACIOS DE LIBERTAD

PRIMER ENCUENTRO DE LA FLIA EN SANTA FE
Por Osvaldo Quintana


La imagen que ilustra el afiche convocando a la primera FLIA santafesina, diseñado por Gonzalo Geller, es harto elocuente: un personaje con alas de libro volando libre por sobre la ciudad. De eso se trata la FLIA, de un espacio de arte en libertad. De un sitio que no tiene dueño porque lo hacen todos. Desde su página en Internet ellos mismos se definen como “un colectivo de artistas y escritorxs de todos los caminos que se reúnen para crear un espacio cultural y alternativo abierto para todxs”. La sigla significa Feria del Libro Independiente y Alternativa, Autogestiva y Amiga, se lleva a cabo varias veces por año (ya van por la número 15 en Capital) y ahora busca expandirse por distintos puntos del país. En Noviembre pasado se realizó el primer encuentro en suelo santafesino. La feria incluye muestra de producciones independientes, libros, fanzines, presentación de libros, talleres, relatos de experiencias, música en vivo, poesía, documentales y demás espectáculos; todos organizados y financiados por los mismos artistas “sin sponsors, partidos, ni marcas”.

Es domingo, último día de la primera FLIA santafesina. El sol y el viento pegan fuerte y a eso de las cuatro de la tarde no pasa demasiado.
Los puestos, que las dos anteriores jornadas bordeaban la entrada del Centro Cultural El Birri, (un espacio independiente recuperado por un colectivo de trabajadores de la cultura organizado de modo autogestivo), se hallan dentro, desperdigados, a medio hacer. Desfilan rostros cansados, un poco por el trajín de días y más por la “alta peña” desarrollada la noche anterior que se extendió hasta varias horas de la madrugada.
El viento, que pudo con los más arriesgados, da vueltas y vueltas, metiéndose por mil recovecos, a igual que el colectivo 14 que nos depositó en la Ex Estación Mitre luego de casi media hora de recorrido. Con el correr de las horas, la cosa afloja y algunos se animan a armar sus puestos en la vereda.
En la primera FLIA santafesina nos encontramos puesteros de Córdoba, Buenos Aires, Rosario, Entre Ríos y Santa Fe. Flota en el aire un sentimiento de hermandad entre personas que nunca se han visto antes. No hay reproches ni reclamos. Se disimulan errores, no hay problemas de cartel, predomina el intercambio y el respeto por el otro.

La FLIA nació en Buenos Aires, como respuesta a la Feria del Libro Oficial, una especie de Shopping del libro con entrada paga y manejada por las grandes editoriales.
Pronto, los pioneros optaron por no quedarse en la protesta sino pasar a la acción, buscando generar nuevos espacios para los artistas independientes. Así fueron dándole forma a lo que hoy es la feria, convocada solamente por el boca a boca y un listado de correos electrónicos.
En los encuentros cada uno tiene su lugar y puede expresarse: nadie queda fuera. Todos cooperan, todos son importantes y necesarios.
Sin dueños de la cosa, la FLIA “se hace a mano y sin permiso”.


Hay un micrófono abierto para quien quiera expresarse, diciendo, leyendo poemas propios o ajenos. Todos socializan sus conocimientos. Se cuentan sus experiencias, logros y fracasos. Se comparten mesas, sillas, mate, cerveza y otras infusiones. Todos en un clima de respeto y alegría.
Mientras, van pasando espectáculos infantiles, circo, presentación de libros y un taller de encuadernado donde se entremezclan sin dramas, grandes y chicos.
La FLIA invade el interior, se ha transformado en una caravana ruidosa de artistas populares por fuera del sistema que, a igual que ellos, los ignora y desprecia. El arte al alcance de todos, sin intermediarios y sin costo de entrada.
“Esta guita te va a volver porque en un rato paso por tu puesto y te compro una revista”, nos dice Santos, uno de los personajes de la FLIA cuando adquirimos una lámina en su stand repleto de títulos de los más variados lugares.
Santos es porteño y se pasea constantemente por todo el predio, dialogando y pasando data, siempre con una botella de cerveza en la mano. Dice que el próximo encuentro ERICA (Encuentro de Revistas Independientes y Publicaciones Alternativas) en Misiones va a explotar y que no nos lo podemos perder. Al lado nuestro, unos estudiantes de filosofía de Santa Fe convidan torta y tereré mientras reparten en forma gratuita su revista de “filosofía y demás yerbas” (POLEMOS). Muy cerca, compañeros de Rosario comentan aciertos y desaciertos de los encuentros de FLIA organizados el mes pasado en una plaza pública y el Centro Cultural recuperado llamado La Toma.



Jorge Jacobi, de El Birri, uno de los mentores del evento, cuenta que todo se inició en un encuentro de arte en San Marcos Sierras, Córdoba. “Hubo una feria de la FLIA y los compañeros vinieron entusiasmados con la idea de hacerla acá. Entonces le dimos para adelante.Lo primero que hicimos fue comunicarnos con las pequeñas editoriales santafesinas que trabajan de otra manera, para que los propios autores gestionen este trabajo. Por ahí, es gente que está haciendo el mismo trabajo, tiene problemáticas similares pero no se conocen entre sí”.
Jorge hace música, y dice tener un fuerte sentido de pertenencia con la historia del Centro Cultural. Toca en la cuerda de tambores "Cambá Nambí”, la comparsa de candombe conformada en el 2008 a partir de un taller dictado en el Centro Cultural.
El músico define a la FLIA como un momento de encuentro, de aprendizaje, de puesta en valor, de difusión. Dice que la experiencia de organizar la primera feria fue muy buena, “se compartieron experiencias, se conocieron diversos trabajos, escritores, inclusive de Santa Fe. Fue un disparador para encontrarnos todos los que estamos haciendo cosas. La idea es pasarles la posta a los principales protagonistas para que se pongan el proyecto al hombro.




Varias familias del barrio cruzan a mirar de qué se trata. Los chicos se copan con formas y colores. Algunos toman un ejemplar, se sientan en el suelo y se sumergen en ese mundo mágico que ellos conocen bien y muchos olvidamos. Así continúan leyendo, entre los puestos, indiferentes a la gente que pasa. Son los mismos pibes que, para tiempo de carnaval, se apropiarán del Birri y la ex estación Mitre, cuando La Birrilata, la comparsa de carnaval de San Lorenzo, inunde el barrio, con los chicos ensayando por las calles y las madres, hermanos y conocidos junto a los artistas del Birri se entremezclen pintando los carteles. “En la última comparsa hubo 300 chicos”, cuenta con orgullo indisimulado Jorge.
Pronto el tiempo pasa, va cayendo el domingo y hay que volver. Dentro del Birri hay clima de despedida y celebración. Se sabe, habrá nuevos lugares para el reencuentro. Afuera, el viento continúa soplando fuerte. El cartel de actividades con la imagen del hombre con alas de libro, resiste. De repente una ráfaga lo arranca de cuajo. En un breve instante el afiche vuela por los aires perdiéndose por las calles desiertas del barrio San Lorenzo.


VOCES DE FERIA
Santos – FLIA – (Buenos Aires) Yo soy de La Boca. Lo que nos interesa actualmente es la periferia de la Capital que se está copando. También hay una historia con las provincias que es alucinante y que seguirá creciendo.
Nosotros hacemos como que vendemos libros pero, en realidad, vendemos pastillas para los nervios. Hay gente a la que todavía le gusta leer y dentro de esas lecturas encuentra algo que no estaba buscando pero ayuda. Vendemos pastillas para dormir. En cada uno de los libros hay una diseminada, en polvo. Yo vivía en la calle, y en algún momento me di cuenta que lo único que podía hacer era tirarle poesía a la gente y que me diera plata. Dio resultado. Las poesías salían dos pesos, vendí muchísimas, ahorre y los de Milena Cacerola me propusieron hacer un libro. Hasta hoy, tengo siete libros editados, todos en forma independiente.


Nazareno - fanzine Estilo Libre (Paraná) Nuestro objetivo es difundir la cultura Hip Hop desde lo artístico, en su totalidad. Sacamos el fanzine que se solventa con la venta. Nuestro nombre es la Muta Madre Producciones. Producimos eventos, tenemos un programa de radio y un grupo de rap “Entre Haches” junto a mi compañero Ezequiel. En la Muta también nos ayuda Gastón. Nos enteramos hace una semana que se hacía la Flia, apuramos el segundo número especialmente para el evento, y aquí estamos.

German – Editorial Ultimo Recurso – (Rosario) – Somos una organización autonomista y horizontal. Participamos en el 2001 junto a otras organizaciones con todo lo que fue el movimiento autonomista que por esa época se empezó a encender. Tenemos una concepción de la política como prefigurativa. Es la que no espera que la revolución venga para proponer y hacer cosas que uno piensa, van a aplicarse en la futura sociedad. No esperamos el futuro, empezamos a militar en esas prácticas. El objetivo de la publicación de materiales es promover e impulsar hacia ese lugar. Por ejemplo, hay un libro llamado La política en Acción, que es un relato desde los trabajadores de lo que fueron tres años de conflicto con una empresa que terminó con el despido de 60 personas y la conformación de una cooperativa , donde todos terminaron confluyendo y saliendo adelante. Es demostrar cómo, organizándose de manera asamblearia y horizontal, se puede triunfar en lo que es hacerse cargo de su propia vida, juntarse para sacar adelante un proyecto.

Gastón - Fanzine Big Bang – (Santa Fe) Tenemos un fanzine de historietas y humor grafico que sacamos desde el 2008.Buscamos crear un espacio donde puedan mostrarse guionistas, dibujantes, escritores e ilustradores. La idea es ver la realidad de manera humorística. Nuestro slogan es “la revista que sale cuando tiene ganas”. Todos a quienes les interese el tema de la historieta y el humor tienen las puertas abiertas para publicar. Se distribuye en la librería La Torre de Babel, al lado de la Escuela de Bellas Artes. El dueño nos hace el aguante y nos da todo el producto de la venta. También la ofrecemos mano en mano o en eventos como estos. Hacen la revista; Gonzalo Geller, Sebastián Mercau, Marcelo Froia, Leandro Godoy, Camilo Acríbale, Pablo Cainero, Leonel Salcedo, José Ramírez, Marco Pinta, Diego Lujan y Gastón Zuñiga.

Ximena - Librería Lo de Luca Libros – (Santa Fe) La librería vio la luz hace unos días, con la presentación del último libro de Stella Calloni. Es un sitio chico pero acogedor. Estamos trabajando en temas de historias y política, casi todo nacional y popular. Pensamos que hay que generar nuevas estrategias de venta, como ésta, salir a disputar en espacios donde se venden libros, porque en las librerías, generalmente, entras y te ofrecen lo que las editoriales comerciales proponen con sus medios establecidos de propaganda. La difusión tiene que ser de boca en boca y con el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación. Hay que recuperar estos espacios, porque la gente responde.
La hacen: Claudio Cherep, Raúl Bisso, Paula García y Ximena Pro.


ALGUNAS DIRECCIONES
Centro Cultural El Birri: elbirri@gmail.com
La Gota Microediciones: lagotaediciones@yahoo.com.ar
Editorial Último Recurso: Editorialultimorecurso@yahoo.com.ar
Revista Polemos : contacto@revistapolemos.com.ar
Revista Big Bang: revistabigbang@hotmail.com
Revista Estilo Libre: estilolibrefanzine@hotmail.com
Lo de Luka Libros: lodeluka_libros@yahoo.com.ar

lunes, 20 de diciembre de 2010

¡¡EL COLECTIVO 31 YA ESTÁ EN EL HORNO!!


La revista está en imprenta aún, pronto en todos los kioscos y librerias. Mientras tanto te adelantamos los títulos. Espero te guste este número.

Experiencias que fomentan la lectura :
MÁS ALLÁ DE LAS PALABRAS

- Primer Foro de Promotores de Lectura
- Libros Libres
- Biblioteca a Cielo Abierto
- Cuenta Cuentos, un libro hecho por chicos.
- Feria del Libro Independiente en Santa Fe.
- El cuento de la infancia Por CLAUDIA RAFAEL

- La soja, la salud y la guita POR JULIO MAJUL

- Por otro Sistema de Producción Agroalimentario, Humano y Sustentable - POR DAIANA PEREZ GOMIERO

“El país subsidia lo que en diez años será un desierto tóxico" ENTREVISTA A Carlos González (Asociación Ecologista Inti-Chuteh -San JUAN)POR MARCELO MANGIANTE.

- El crimen de la pobreza POR VICENTE ZITO LEMA
- Entrevista: MURGA LA MALPARIDA POR FERNANDA PUGLISI

- Arthur por MAXI.

- Entrevista a Jorge Claudio Morhain, historietista: “EL ETERNAUTA FUE UNA PREMONICIÓN EXTRAORDINARIA" Por LEO RAMONE

- Nueva editorial: Ese es otro que bien baila. POR FER PUGLISI.

- Semiótica de una Lluvia Por PAZ GALLO

DOSSIER POESÍA: MARTIN CARLOMAGNO, FRANCISCO CHIROLEU, NENE MARTINELLI
y las secciones de siempre que haran las delicias de grandes y chicos. Esperala en tu kiosco o lo que es mejor SUSCRIBITE.

viernes, 3 de diciembre de 2010

POBREZA Y DELITO: UNA MIRADA DISTINTA



Por Florencia Pretto (*)
Es común en nuestra sociedad asociar al delito con la pobreza. El “discurso dominante” basado en el sentido común, establece una relación determinante entre ambos fenómenos. Por lo contrario, tal como lo analizan algunos sociólogos, se trata de un vínculo probabilístico. A decir de Míguez (2004; 27) “si se coloca a una persona en situación de pobreza existen más posibilidades de que incurra en actos delictivos; diferente sería el comportamiento si el sujeto estuviera en una posición económica holgada. Pero aun así nadie puede asegurar que el individuo en estado de miseria cometerá delitos. De igual modo no puede decirse que todos los pobres son delincuentes, ya que no siempre la carencia económica conduce a elegir ese camino; tampoco puede afirmarse que la pobreza no se relaciona de ninguna manera con el crecimiento de la inseguridad, ya que esa vinculación se torna evidente”. Resulta absurdo desvincular a la pobreza del delito, no obstante, es necesario adjuntar a dicha relación otros factores como ser el desempleo y la desigualdad de oportunidades. Ello evidencia que el delito es un problema social que, en palabras de Pavarini, “amenaza al orden social construido”.
Una de las pocas certezas con relación al delito es que es un problema significativo en la sociedad argentina actual. En nuestros días prevalece una creciente lucha contra el crimen y preocupación por el orden público. El delito constituye uno de los pilares de las preocupaciones de los ciudadanos y de allí, de las promesas de los políticos que apuntan a solucionarlo. Mediante este artículo propongo ejercer una mirada analítica, que se aparte de los prejuicios y de las emociones cotidianas que la inseguridad genera. De este modo podemos aproximarnos a una comprensión más abarcativa del problema del delito, que no se reduzca a una relación de causa y efecto. Entendiéndolo de esta manera, otras formas también tendrán las políticas para su disminución. Si se trata de una problemática social, ¿es pertinente, como muchos defienden, “atacarla” mediante una mayor construcción de cárceles?...

SI SOS POBRE, ¿ENTONCES ROBAS?
No se trata de algo tan sencillo, el simple hecho de ser pobre no indica que se va a delinquir, la pobreza por sí sola no es un factor unívoco determinante del delito. Ésta se encuentra interrelacionada con la desigualdad de oportunidades y el desempleo, tratándose de un conjunto de factores que incrementan la probabilidad de que el delito sea un problema social.
En primer lugar, hay mayores probabilidades de que un pobre incurra a la delincuencia si el mismo se encuentra en una posición de desventaja en relación al resto de la sociedad. Resulta contradictorio que la cultura de la sociedad argentina proponga metas comunes a toda la sociedad que sólo puedan ser alcanzadas por algunos. Veamos de qué se trata: la cultura propia de la sociedad argentina propone a los individuos una determinada jerarquía de valores que conforman metas. Las mismas son aceptadas y perseguidas por todos y consisten principalmente en el éxito económico y bienestar material. Así también, por otro lado, nuestra cultura indica cuáles son las vías lícitas para lograr aquellas metas, por ejemplo, el estudio y trabajo. Existe por lo tanto una contradicción entre estos fines y la estructura socioeconómica argentina que no ofrece una igualdad en oportunidades a los individuos para alcanzarlas: Como bien explica Pavarini (2002;109) “las desigualdades socioeconómicas, la estratificación en grupos sociales, conlleva la existencia de sujetos estructuralmente en desventaja para quienes las metas del éxito económico y de la riqueza son inalcanzables; son obstaculizadas si se pretende alcanzarlas por medios legítimos”(…) “estas minorías discriminadas, en la comprobada imposibilidad de alcanzar las metas oficiales a través de las formas institucionales, son llevadas a expresar otros valores, otras metas perseguibles desde su posición de desventaja o a legitimar algunas prácticas ilegales para la consecución de las metas oficiales”. De esta manera, en una Argentina donde existe desigualdad social y prima una cultura capitalista consumista, los individuos marginados elegirán probablemente medios no convencionales para alcanzar las metas comunes que persigue la sociedad en su conjunto.
En segundo lugar, es necesario también vincular a la pobreza con el desempleo. Hay mayores probabilidades de que un pobre infrinja la ley si el mismo pierde su trabajo o en peor de los casos, nunca haya obtenido uno. Veamos, puede suceder que una persona pase de estar empleada a ser un desempleado o, por lo contrario, que nunca haya trabajado. En el primer caso, cuando un individuo pierde su trabajo, pierde su “ámbito de pertenencia social”, ya no ocupa un rol determinado en la sociedad. En consecuencia, como expone Daniel Míguez, sufre una especie de “degradación de valores”. Aquí es poco probable que quien haya conocido la cultura del trabajo opte inmediatamente por la delincuencia al momento de perderlo. Caso diferente es el de quienes nunca han trabajado. Un individuo que no posee valores vinculados al trabajo, la educación y la familia (posiblemente porque no fueron transmitidos por sus padres también desempleados), no conoce el valor del trabajo y la forma de integrarse en la sociedad. De esta manera, probablemente estos individuos opten por el camino de la delincuencia para subsistir y alcanzar aquellas metas establecidas por la cultura dominante.
En síntesis, la explicación precedente no implica que todo pobre robe, pero sí ayuda a pensar que toda persona afectada por aquellas dificultades se vea tentada a transgredir la ley de maneras diversas.

DEJANDO LO ABSTRACTO: UN POCO DE NUESTRA HISTORIA
Se dejó en claro que el proceso por el que se llega a delinquir es fruto de la relación de los individuos y las condiciones sociales en las que éstos se desenvuelven. En consecuencia, para comprender por qué se desarrolla la delincuencia en la Argentina es preciso indagar cuáles fueron las condiciones sociales que afectaron a los jóvenes que hoy transgreden la ley.
Como explica el sociólogo Daniel Míguez, los delincuentes de hoy son en su mayoría niños de origen humilde, nacidos en la década del ochenta y llevados a la adolescencia a partir de mediados de los noventa. Fue justamente en dichas décadas en donde la Argentina sufrió cambios notorios: si bien hasta mediados de los 70 la pobreza era de “transición”, es decir, los pobres se encontraban en un proceso de ascenso social, a partir de los mediados de los setenta la pobreza se vuelve general y comienza un impactante proceso de pauperización. A su vez, en dicho período hubo grandes modificaciones en el mercado laboral las cuales tuvieron gran impacto en las generaciones jóvenes. Las ofertas de trabajo no se incrementaron en proporción al crecimiento demográfico, así también, la mayor parte del trabajo creado se generaba en el sector informal de la economía. De esta manera, “lo jóvenes con bajos niveles de escolaridad que en los años ochenta se iban incorporando al mercado, probablemente encontraron empleo sólo en el sector informal, o sea que obtuvieron bajos sueldos, no gozaron de beneficios sociales y padecieron de una altísima inestabilidad laboral” (2004; 36). En los noventa, el poco empleo formal que se generaba requería trabajadores calificados, razón por la cual quienes en la década anterior habían sufrido la informalización del empleo se topan ahora con un mercado laboral excluyente.
La historia argentina de las últimas décadas “contribuye” a la delincuencia. En otras palabras, las condiciones socioeconómicas de las décadas del ochenta y noventa fomentaron la formación de un sector social para el que no ha existido empleo estable así como tampoco expectativas reales de progreso y ascenso social. Los hijos de estos jóvenes, los delincuentes de hoy, no conocieron en sus padres el modelo de estabilidad laboral, la cultura por el trabajo, la dignidad personal y progreso social. Hoy un delincuente no roba por el simple hecho de “ser pobre”, a dicha condición debe sumarse la dificultad de no poseer valores vinculados al trabajo así como tampoco, la capacidad psíquica y material para alcanzar aquellas “metas” propuestas y perseguidas por toda la sociedad.


¿HAY SOLUCIÓN?
La “enfermedad” del delito tienta principalmente a quienes la padecen a buscar una solución mágica, apresurada. En las sociedades actuales es común pretender solucionar o disminuir dicho fenómeno mediante una mayor construcción de cárceles. Evidentemente, se trata de un remedio “inmediato” y no difícil de aplicar, no obstante, ¿es una medida eficaz? Políticas públicas de dichas características lo que hacen es “atacar” los efectos del delito y no sus causas. En palabras de Wacquant (2007; 2), “La reacción de utilizar el Estado penal para tratar de contener la violencia fracasa porque no toca la causa que es la inseguridad social y económica. Si se deja que la inseguridad económica siga ahí, forzosamente habrá inseguridad criminal. (…) Se puede aumentar la policía, la justicia y las cárceles, se pueden multiplicar por dos, por tres, por cinco y poco se logrará”. “Hacen falta políticas a largo plazo (…) los políticos deben pensar no sólo en las generaciones presentes sino en las próximas. Hay que tener el valor, aunque no haya una caída inmediata de la criminalidad, en sostener el crecimiento económico y el mejoramiento de empleo”
En el caso argentino, al ser el delito un fenómeno ya instalado en la sociedad, el Estado debe implementar políticas dirigidas a las causas pero también a los efectos del mismo. En relación a las políticas preventivas, se trataría de aquellas vinculadas a la promulgación de empleo, crecimiento económico, salud y educación. Son políticas indirectas y de largo plazo pero que atacan verdaderamente al fenómeno en cuestión. Así también, son necesarias las estrategias estatales dirigidas a la inserción social de aquellos individuos que, debido a sus condiciones de pobreza y falta de contención familiar, tienden a delinquir. Por otro lado, en relación a las políticas implementadas una vez cometido el delito, se trataría de aquellas vinculadas a la reintegración del delincuente en la sociedad y no en la construcción de una mayor cantidad de cárceles, endurecimiento de penas y aumento de vigilancia. Finalmente, sería pertinente la existencia de políticas de monitoreo de la reinserción del detenido una vez que abandona la cárcel.

POR ALGO SE EMPIEZA…
El “discurso dominante” (basado en el sentido común de los ciudadanos) sobre la delincuencia asocia al delito directamente con la pobreza así como también a la solución o disminución del mismo con la construcción de una mayor cantidad de cárceles. Estas relaciones determinantes no son apropiadas, sino que por el contrario, existe una relación probabilística entre el delito, la pobreza, la desigualdad social y el desempleo de manera que se trata de problemática social acorde al desarrollo socioeconómico de cada país. La delincuencia en la Argentina se incrementa particularmente en la década de los noventa, período caracterizado por una baja en la tasa de empleo y consecuente aumento de pobreza y desigualdad social. Es por ello que si se quiere disminuir o solucionar el delito son necesarias políticas a largo plazo destinadas al crecimiento socioeconómico. Se trata de políticas indirectas pero de efectos notorios ya que atacan las causas de fondo de la delincuencia. A diferencia de aquellas que proponen la construcción de mayor cantidad de cárceles que son políticas de corto plazo dirigidas únicamente a los efectos y no a la prevención de dicho fenómeno.
Hoy en día se torna utópico pensar una sociedad exenta de delito, no obstante, distanciarse de aquellos “discursos dominantes” y prejuiciosos permite a cada uno de nosotros aproximarnos a una postura objetiva y crítica, y de allí, poder contribuir de alguna manera al tratamiento de dicha problemática social. En otras palabras, “cambiar la mirada”, comprender con mayor claridad cuáles son las causas probabilísticas del delito y de qué manera podría disminuirse el mismo, convierte a cada uno de nosotros en ciudadanos comprometidos y reflexivos. Hombres conscientes de cuál es la sociedad en la que vivimos y qué rol ocupamos en ella. Posiblemente este cambio se plasme en “ganas” de aportar a la comunidad, de cambiar nuestra sociedad. Si bien quizás sólo se trate de “ganas” y pequeñas contribuciones, al fin y al cabo por algo se empieza….
(*) Alumna de la Carrera Licenciatura en Ciencia Política de la UNL. El presente texto será publicado en próximos números de la revista EL COLECTIVO.

BIBLIOGRAFÍA
PAVARINI, Máximo. Control y Dominación. Teorías criminológicas burguesas y proyecto hegemónico. Siglo XXI Editores Argentina, Buenos Aires, 2002.

MIGUEZ, Daniel. Los pibes chorros. Estigma y marginación, en Claves para todos. Colección dirigida por José Nun, Capital Intelectual, Buenos Aires, 2004.

Entrevista a WACQUANT, Loic en Diario El Clarín, Buenos Aires, 2007.

-“Horror en las cárceles argentinas” LOZADA Martín en Le Monde Diplomatique, Argentina, marzo 2005.