Revista EL COLECTIVO

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viernes, 21 de diciembre de 2007

OCUPAR, RESISTIR, PRODUCIR Y EDUCAR


Escuelas en movimientos sociales y empresas recuperadas
El 6 de Noviembre pasado se realizó en nuestra ciudad la charla debate “Movimientos Sociales y Educación Popular” con la presencia de Roberto Elisalde profesor e investigador de Filosofía y Letras de la UBA y Marina Ampudia, antropóloga social, integrantes de la Cooperativa de Educadores (CEIP), responsable de la creación de los bachilleratos populares en empresas recuperadas y organizaciones territoriales. El evento se llevó a cabo en la Facultad de Ciencias de la Educación y fue organizado por las Cátedras de Sociología de la Educación, Planeamiento de la Educación y Revista El Colectivo. Este es un resumen de la charla.
MOVIMIENTOS SOCIALES Y UNIVERSIDAD
Nosotros pertenecemos a un ámbito de formación que es la Universidad pero, a la vez, integramos un colectivo de trabajo, una cooperativa de docentes e investigadores. Somos, a la vez, profesores de escuelas de adultos, investigadores y militantes sociales.
Nos dedicamos a la investigación y a la docencia universitaria. Hace varios años que estamos en la UBA y venimos planteando una serie de inquietudes e iniciativas vinculadas con otro campo, además del de la reflexión, que tiene que ver con el de las prácticas. De la acción, concretamente.
Esta iniciativa está articulada y nace de múltiples ámbitos y campos. No solo inquietudes y problemáticas estrictamente del campo universitario. Está ligada a este proceso que en los últimos años, y sobretodo a partir del 2001, se ha profundizado: la idea de articulación de organizaciones, ámbitos y colectivos de diferentes territorios. Estamos hablando de Movimientos Sociales y Universidad.
CRISIS EDUCATIVA
En el año 98 comenzamos con este trabajo y definimos los campos dentro de los cuales hacerlo: uno el campo de la educación popular, el otro el de la educación de jóvenes y adultos. La historia de la Educación Popular está ligada a la Educación de Adultos, tal como lo planteara Paulo Freire. Pero, centralmente, más allá de una opción teórica o si se quiere política, lo que se imponía ante muchos de nosotros (tanto en la Universidad como en los Movimientos Sociales) era el estado de situación y el diagnóstico de crisis de nuestro sistema educativo.
En el Conurbano Bonaerense, incluso en Capital, estamos con elevados porcentajes de población por fuera del sistema educativo. Tan solo en el primer trimestre del 2006, hay más del 42% de la Población Económica Activa fuera de la escuela. Estamos hablando de zonas del conurbano que tal vez no sean las de mayores necesidades.
A veces nos dicen: “estamos en altos niveles de matriculación”. Sí, pero ¿Por qué no seguimos el circuito del indicador? ¿Por qué no hablamos de los que no terminan? Y allí los datos son contundentes: 60,70%.


PERSPECTIVA HISTORICA
Si tenemos que hablar de una perspectiva histórica de la relación entre movimientos sociales y educación popular y, en este caso, la creación de ámbitos educativos, tenemos que pensar en experiencias educativas en América Latina. Distintas pero con un proceso en común: la reacción frente a las políticas neoliberales que diezmaron a la escuela pública estatal. Es el caso del Movimiento Sin Tierra en Brasil, el Zapatismo en México e infinidad de experiencias muy poco conocidas. Algunos dicen: “Lo de Freire muy bien, pero era otra etapa”. Nosotros pensamos que hay mucho que revisar, incluso de la propia historia de Paulo. Este es un antecedente histórico y sabemos que hay otros que tienen que ver con la propia historia del movimiento obrero en Argentina y su vínculo con el campo educativo. Y, por supuesto, el surgimiento del Movimiento de Desocupados en nuestro país, la infinidad de variantes: el Movimiento Tierra y Liberación, el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos, el Movimiento Teresa Rodríguez y uno de los espacios donde nosotros seguimos trabajando: el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas. En estos lugares es donde vimos el surgimiento y la vinculación entre esta necesidad de emergentes sociales que van a ser la reacción contra las políticas neoliberales y el dar cuenta de esta expresión que poco a poco se va desarrollando: el movimiento social entiende e interpreta que es la hora de tomar también la educación en sus manos.
INTERPELAR AL ESTADO
Estamos hablando de Movimientos Sociales que van a tener características particulares. En un principio se va a hacer visible una característica a través del 2001/2002 que es la interpelación. Interpelación al trabajo, al patrón, al mercado, al poder, a la educación, a los medios de comunicación. Todo aquello que apareció como visible, todo aquello alternativo tiene que ver con esta ocupación territorial, con una nueva interpelación que supone una nueva relación con el territorio. Son movimientos que se van a inscribir en el pasaje de la década del 70 al 2000, en el nuevo régimen de acumulación del capital. Allí, estos trabajadores, nuevos sujetos en sus formas de interpelación, van a pasar del mundo urbano salarial al mundo popular urbano. Ese es el contexto de interpelación de todos estos ámbitos recién nombrados. Supone pensar el territorio, no solo en términos productivos sino sociales. El territorio no solamente productivo en los trabajadores de las empresas recuperadas para generar la posibilidad de reproducción salarial. También creando ámbitos que trasciendan lo meramente productivo: centros culturales, espacios educativos, para devolverle a la sociedad y también para empezar a interpelar al Estado. En este caso la educación.
EDUCACION EN EMPRESAS RECUPERADAS
El fenómeno de fábricas recuperadas se va a potenciar a partir del 2001 pero tiene sus antecedentes 3 o 4 años antes. Son los trabajadores recuperando una estrategia de lucha para evitar la pérdida del trabajo primero; y luego la construcción de proyectos sociales que van a plantearse como algo más que un proceso de recuperación laboral. El vínculo y las estrategias de necesidad, primero. Luego la construcción con el conjunto de la comunidad. Y, por supuesto, el tema educativo iba a aflorar. Las empresas recuperadas, el movimiento social, que a la vez no era ni mas ni menos que el resultado de los 15/20 años de políticas neoliberales, estaban fuera de la escuela: trabajadores que no habían terminado la escuela primaria, en muchos casos la secundaria, y también la propia comunidad en la cual se insertaban esas experiencias. Este proyecto colectivo de transformación primero fue a la defensiva. Luego plantearon algo que sus trabajadores dicen habitualmente “darle a la comunidad lo que nos dio cuando nosotros recuperamos la fábrica”.
BACHILLERATO POPULAR EN IMPA
Nosotros en Impa empezamos en el 2003. Al principio el equipo de investigación comenzó un relevamiento en la zona, lo que llamamos el mapa social. Una cartografía del espacio donde va a funcionar la escuela. Por otro lado hicimos otro relevamiento hacia dentro de la empresa recuperada. Empezamos el trabajo viendo donde está ubicada la fábrica, que organizaciones sociales estaban comprendidas en un radio de 15 cuadras a la redonda, que otras cooperativas de ocupación existen, ya sea de espacios productivos, viviendas o centros culturales. Cualquier actividad que tuviera que ver con lo colectivo, organizaciones solidarias y cooperativas. Terminado el relevamiento, empezamos a trabajar la opinión del barrio sobre la apertura de la escuela y también dentro de la fábrica. Realizamos entrevistas a trabajadores de la fábrica en relación a la creación del bachillerato, de su trayectoria escolar, nivel de instrucción y opiniones sobre la futura escuela. Esto nos llevó todo el 2003. Creímos que el ambiente de trabajo suponía empezar a territorializarnos en el barrio, en el entramado social donde están ubicada alguna de las Fábricas Recuperadas. Es un trabajo que realizamos en la mayoría de los Bachilleratos que se abren: Bachillerato Impa en el 2003, Maderera Córdoba en el 2004, Bachillerato 19 de Diciembre en Provincia de Buenos Aires por el 2005, Bachillerato Chilavert en el 2006.


ESCUELAS “DE HECHO”
Nosotros empezamos “de hecho”. Significa que abrimos igual y seguimos presionando al Estado hasta que conseguimos la oficialidad de uno de los espacios educativos. Continuamos presionando y seguimos creando escuelas. Dicen: “no pueden crear más escuelas, váyanse porque no encajan en la norma”. Un compañero de una empresa recuperada usa un término que me gusta mucho: “nos salimos de matriz” dice, apelando a una analogía más productiva. Estamos fuera de matriz, no hay una norma que nos contenga. Las escuelas tienen títulos oficiales pero no todas. Nosotros hasta ahora conseguimos que solo dos tengan la acreditación. Y todas los inscriptos, todas las matrículas van a estas dos escuelas “oficiales”. A partir de allí todos tienen el título para cualquier jugar del país porque una de las primeras escuelas que construimos logró la acreditación. Pero no alcanza con dos. Por eso se profundizó el reclamo.
Nosotros avanzamos formalizando la excepción de la norma. La norma está hecha y por tanto se puede alternativizar. Si no podemos oficializar estas experiencias educativas, lo que hacemos es crear figuras, anexos, redes, como excepción, producto de la presión porque ya somos más de 300 docentes y más de 1000 estudiantes. Y eso supone presión, salir a la calle y también producir.
Hay gente con problemas de documentación, muchos inmigrantes también. Problemas para el trámite de las equivalencias. ¿Cómo nos paramos ante esta situación donde el otro tiene la voluntad de apropiación? En las escuelas tradicionales primero se ponen todos los papeles. Nosotros trabajamos juntos el tema de la documentación. Todos a la escuela, después vamos viendo como se va trabajando eso.
EDUCACION PERSONALIZADA
Nosotros encontramos que nuestros estudiantes están menos en las escuelas de adultos porque tienen más trabajo pero, como es precarizado, el patrón no les da tiempo y tratan de ocultar que están estudiando. Como tienen turnos rotativos, desertan, circulan y luego dejan. Por eso parte del desafío de estas construcciones tiene que ver con que el formato también tiene que ser distinto, acompañar esa dinámica. En nuestras escuelas entran en cualquier época del año. Nuestro ciclo lectivo empieza cuando ellos llegan. Tiene que ser así. Es parte de la construcción diaria de una escuela alternativa.
Tenemos niveles de deserción mucho menores en proporción a la media. Y niveles de presentismo muy altos que se traducen en otros resultados, como los niveles de apropiación del espacio que son menos mensurables en lo cuantitativo pero que van acompañados con un 95% de presentismo de los profesores.
Nosotros promovemos el reingreso y, al tener un equipo muy amplio (hay dos por curso), ese compañero que entra en Mayo, Junio, Julio; incluso Septiembre, hace un circuito de clases intensivas sobre 3 áreas: lengua, sociales y matemáticas. No entran en cualquier curso sino a ese circuito paralelo. ¡Si lo que nos sobran son compañeros docentes para trabajar! Esta idea de la educación personalizada es una realidad como circuito. Nosotros amortiguamos la deserción del sistema educativo porque la problemática laboral es el factor determinante. Pero no lo planteamos como un problema del sistema educativo. Es la crisis de todo el sistema. Hacemos una lectura política del proceso. Sino nos cargamos nuevamente la responsabilidad de la deserción.
OCUPAR, RESISTIR, PRODUCIR Y EDUCAR
En estos espacios educativos, los docentes son parte de distintos ámbitos: el docente está en el aula, en el espacio más colectivo de discusión general, puede estar en la coordinación de la escuela, está pensando en el armado de su material para trabajar en el aula. Los estudiantes también están en espacios de deliberación y en espacios colectivos de producción como las asambleas. Estudiantes y docentes son parte de la organización de estos espacios educativos.
Hace dos años eran tres o cuatro escuelas, experiencias casi aisladas. Hoy existen 14 escuelas y esto sigue creciendo.
Pero ¿de donde salen los recursos? De ningún lado, porque no hay recursos. Hay más de 300 profesores que trabajan. Y si no hay recursos ¿de donde sale el salario? No hay salario. Es una reivindicación. Militancia social la llaman el conjunto de los compañeros. Ahora, militancia social no es voluntarismo. En la provincia de Buenos Aires y Capital, el único sector que no tiene becas es el de estudiantes jóvenes y adultos, cuando debería ser la prioridad. Nosotros en Capital lo logramos, cortando la Avenida Rivadavia, yendo al Congreso juntos, estudiantes y profesores. Al reconocimiento del bachillerato Impa lo conseguimos con la misma dinámica. Por eso, los compañeros de empresas recuperadas dicen: Ocupar, Resistir, Producir y Educar.
FOTOS: Santiago Fiorotto.
(Publicado en Revista El Colectivo Nº 17- Paraná - Entre Ríos)

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